Turismo de aventura por la costa de Chiapas

turismo de aventura por la costa de chiapas

En la costa de Chiapas, entre los límites con Oaxaca y la frontera con Guatemala, se yerguen los secretos naturales mejor guardados de la entidad.

Reservas de la biósfera, ecosistemas de fantástica exuberancia, santuarios naturales, sistemas lagunares, campos tortugueros, manglares repletos de cocodrilos y lagartos, y colonias de aves endémicas y migratorias de todo plumaje son parte de un entorno soberbio y majestuoso.

En medio de este oasis rico y mega diverso, los pescadores, lancheros y habitantes de las regiones de la costa se han organizado en cooperativas productivas para generar desarrollos ecoturísticos que tienen como finalidad la conservación y protección de la naturaleza para el beneficio de las familias locales, que son finalmente los herederos de estas tierras maravillosas.

La costa de Chiapas, desde Puerto Arista

Puerto Arista es el destino de playa más conocido y visitado de Chiapas. La localidad cuenta con magníficas playas y servicios turísticos de primer nivel.

Aquí resultan muy interesantes las expediciones en lancha para el buceo y el esnórquel, además de que la pesca deportiva es muy demandada, y los kayaks y veleros en la playa son los acentos de color en su mar azul. En este lugar es muy importante el campamento tortuguero que protege a las especies marinas que vienen a anidar a esta playas: golfina, láud, prieta y la carey. La liberación de las pequeñas tortugas hacia el mar es una experiencia inolvidable.

Unos 25 kilómetros hacia el sur de Puerto Arista, se encuentra Boca del Cielo, un pequeño pueblo pesquero con playas excepcionales. Aquí también hay un campamento tortuguero visitable, y en la vecina barra de San Marcos, el avistamiento de aves es maravilloso.

Muy cerca de aquí hay una zona de manglares que es imperdible, a un costado de la pequeña comunidad de pescadores de Ponte Duro. Los recorridos conviene hacerlos en kayak, para poder observar con toda tranquilidad y silencio la infinidad de reptiles como iguanas, cocodrilos y lagartos, así como las nutridas colonias de aves como garzas, pájaros buzos, cormoranes, cigüeñas, águilas pescadoras, halcones, pelícanos, entre otras.

En este lugar se encuentra el centro ecoturístico el Madresal, que es de la cooperativa de pescadores de la zona. El restaurante es una bella palapa a orillas de la playa virgen, y las cabañas para pasar la noche son de ensueño. Los paseos nocturnos por las playas a la luz de las estrellas son un portento. Todo el mar es para ti, en el lugar más apartado y bello de la tierra.

Siguiendo siempre con rumbo sur se llega a la ciudad de Pijijiapan. Desde ahí, a menos de 20 kilómetros sobre la costa, está el estupendo estero Chocohuital que regala postales excepcionales. Muy interesantes resultan en esta zona los canales de los esteros, que fueron en tiempos prehispánicos vías  marítimas muy transitadas por los mayas.

En los islotes entre los canales hay interesantes zonas de anidación de garzas blancas y espátulas rosadas. Los parajes y las cabañas para pernoctar en este paraíso son simplemente idílicos.

Desde el estero San Nicolás

Todavía más al sur, cada vez más cerca de Guatemala, se encuentra el estero San Nicolás, que forma parte del sistema lagunar Chantuto-Panzacola, en la Reserva de la Biosfera La Encrucijada. Este lugar de playas de sorprendente belleza y de manglares espectaculares, es un tesoro natural de la costa chiapaneca.

Para abordar las rutas hacia los santuarios naturales de la biosfera se pueden utilizar kayaks, botes de remo, o lanchas que se adquieren en el centro ecoturístico comunitario de Costa Verde. Desde aquí serás acompañado por guías de la zona que te llevarán a los rincones más interesantes.

La vida vegetal en estas selvas y manglares está conformada sobre todo por tulares, palmares y zapotales. En las rutas que surcan los canales de los manglares, las lagunas y esteros, se van descubriendo las aves y los cocodrilos, que discretos se asoman para observar a los inesperados visitantes.

La Barra de Zacapulco

Desde La Encrucijada los guías te pueden llevar en sus lanchas hasta la Barra de Zacapulco, que ostenta interesantes conchales, los vestigios más antiguos de presencia humana en la región.

Podrás ir descubriendo montículos de conchas de más de 3 500 años de antigüedad escondidos entre la maleza. Son varios los lugares donde se encuentran estas huellas milenarias; algunos montículos piramidales llegan a tener más de diez metros de altura, de modo que incluso los podrás ir visualizando desde la lejanía.

La playa de la barra es una joya espléndida. En  sus arenales solitarios y sus aguas de azules infinitos, se encuentran algunas cabañas de la cooperativa local. También aquí las señoras de la comunidad han organizado un taller de cocina con recetas locales al que vale mucho la pena acercarse. Los camarones, los filetes de pescado y las jaibas rebozadas las podrás saborear con la mejor vista al mar.

Los amables lugareños de esta barra te llevarán a  conocer su campamento tortuguero, a pescar en mar abierto, a realizar recorridos en cayucos por los manglares de la zona, y a conocer en la comunidad vecina de Isla Lupe a las artesanas del lugar que trabajan con cocos, conchas y caracoles. Por las noches tendrás la oportunidad de presenciar el desove de las tortugas en la playa de la Barra de Zacapulco. Una experiencia simplemente inigualable.

En fin, si te gusta la aventura, la naturaleza y las playas solitarias de belleza incomparable, esta expedición por la costa de Chiapas es para ti. Quedarás seducido no sólo por los fantásticos paisajes de la región, sino también por la calidez de sus habitantes, siempre dispuestos y cordiales.

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