Tesoros coloniales de Guanajuato en el Río la Laja

Tesoros coloniales de Guanajuato en el Río la Laja

Algunos de los mayores tesoros coloniales de Guanajuato, así como vestigios prehispánicos, se encuentran escondidos en la Cuenca del Río la Laja.

En las afueras de San Miguel de Allende, Guanajuato, entre hermosas llanuras y la sierra de Las Codornices, se encuentra casi olvidada la Cuenca del Río la Laja, que guarda tesoros naturales y vestigios coloniales llenos de leyendas.

Aquí te dejamos una guía práctica para que recorras a pie o a caballo estos parajes excepcionales en tu próxima visita a San Miguel de Allende.

Un poco de historia

La Cuenca de La Laja tiene una historia que viene desde antes de la era cristiana, cuando la región era habitada por grupos nómadas chichimecas. A finales del primer milenio, la zona formaba parte de la provincia tolteca llamada Panoayan; las poblaciones asentadas en el cauce del río explotaban los suelos y producían herramientas de piedra.

Después la región fue abandonada paulatinamente, y no fue sino hasta la llegada de los españoles que la cuenca empezó a poblarse nuevamente. En 1542, el fraile franciscano Juan de San Miguel erigió la primera capilla: San Miguel Arcángel,  y fue el centro de catequización de toda la región.

En 1551 los indios copuces de la región, defendiendo sus tierras, incendiaron el pueblo de San Miguel Viejo, obligando a los misioneros a buscar nuevas tierras que les ofrecieran mejores condiciones para defenderse. El lugar que se escogió fue el que hoy se conoce como el Barrio del Chorro en San Miguel de Allende, marcando así el inicio de la ciudad como la conocemos.

Tesoros coloniales de Guanajuato

Desde San Miguel de Allende, son menos de veinte minutos para encontrarte a la entrada de esta ruta histórica. En el siglo XVI, la cuenca tuvo una enorme bonanza ganadera, y fue cuando españoles e indígenas del centro y sur del país a poblar la región. A lo largo del río La Laja, se pueden observar varios vestigios de la época colonial e incluso prehispánica.

La mayoría de las capillas y asentamientos que están en las márgenes del río son de mediados del siglo XVI hasta principios del siglo XIX, y en la mayoría de los casos llevan los nombres de los ricos ganaderos que habitaron la región. Prácticamente todas las capillas son resultado de la imaginería indígena y su talento artístico.

La zona cuenta con buenos señalamientos, lo que te permitirá ir llegando a cada uno de los templos y rancherías. De cualquier manera, no está de más la compañía de un guía que te hará hincapié en detalles que a simple vista pasarían desapercibidos.

La primera capilla es la de San Miguel Viejo. Podrás descubrir su atrio rodeado de muros invadidos por la vegetación, ahí entre las milpas. Su fachada está hecha de cantera labrada, y desde el campanario se tiene una vista inmejorable de la presa Ignacio Allende.

Del otro lado de la presa está la capilla de la Ciénega de Juan Ruíz, en medio de las ruinas de lo que fuera un próspero pueblo ganadero durante la Colonia. Su atrio y su campanario con tallados de cantera son muy bellos. En la zona vale la pena visitar la hacienda de San Antonio de la Joya, que mantiene el estilo de las rancherías de la Colonia.

Más adelante se llega a la capilla del Salitre, que es una de las más bellas de la ruta. Su campanario y detalles de cantera son todo un tesoro colonial. Continuando con la ruta, se llega a la capilla de Agustín González que está justo en la playa. A lo lejos se puede ver una pequeña torre que asoma de entre lo que fue una de las capillas de la cuenca del Río de La Laja, y que ahora permanece bajo el agua.

La última capilla del recorrido es la de Juan González, que es una de las más grandes y mejor conservadas. Su bella torre es parte del patrimonio artístico de Guanajuato. De hecho, todas estas capillas de la cuenca son un tesoro invaluable de los guanajuatenses, pues sus rasgos sincréticos y francamente prehispánicos las hacen únicas en nuestro país.

La herencia prehispánica

Durante la expedición por la cuenca, además de las capillas novohispanas, irás encontrando interesantes vestigios prehispánicos. Monolitos con petroglifos que eran adoratorios sagrados hace miles de años, terrazas, basamentos de edificios toltecas y muchas otras ruinas son descubiertas todos los días por el incesante trabajo de arqueólogos en la zona.

Muchos de los hallazgos que se han hecho en las últimas décadas están resguardados y exhibidos en el Museo Histórico de San Miguel de Allende, por lo que su visita es un excelente complemento para terminar tu ruta por la cuenca del Río La Laja.

En fin, en tu próxima visita a San Miguel de Allende, no dejes de considerar esta visita sin igual. Ir descubriendo estas gemas coloniales y prehispánicas en medio de pueblos olvidados, resulta una aventura emocionante para compartir con toda la familia.

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