Paseo por el sur de la Ciudad de México

Paseo por el sur de la Ciudad de México

Un paseo por el sur de la Ciudad de México es todo lo que necesitas para relajarte y enamorarte de la cultura mexicana.

La Ciudad de México cuenta con un amplio abanico de atractivos turísticos y culturales. Sin embargo, la urbe es de tan grande que es necesario decidirse por un rumbo específico de la ciudad para disfrutarla plenamente, sin tener que hacer largos y tediosos desplazamientos.

Por eso, hoy te sugerimos un paseo por el sur de la ciudad, que tiene todos los ingredientes para que pases un día tranquilo y excepcional. En el tendrás encuentros con dos de los más emblemáticos museos de la ciudad, un paseo en trajinera por los canales de Xochimilco, y una deliciosa cita gastronómica.

Museo Dolores Olmedo

El Museo Dolores Olmedo es una de las joyas culturales más exquisitas en la zona de Xochimilco, y un referente muy importante para los admiradores de Diego Rivera y Frida Kahlo.

Dolores Olmedo Patiño fue una asidua coleccionista de arte y amiga entrañable de Diego Rivera; el lugar que escogió  para asentarse es la Finca La Noria, una estupenda propiedad ubicada justo donde vivió el último rey xochimilca, y data del siglo XVI. Desde que se ingresa, llaman la atención los extensos jardines habitados por pavorreales, y los extravagantes xoloitzcuintles que se pasean despreocupados por todo el lugar.

La finca ha tenido modificaciones y remodelaciones desde el siglo XVII, sin embargo, las intervenciones han sido muy afortunadas, pues el lugar conserva hasta el día de hoy su atmósfera señorial y sus nostálgicos acentos de ese México aristocrático de tiempos novohispanos.

La casa principal resguarda 12 salas con las obras más importantes de Diego Rivera; en esta muestra permanente se pueden descubrir todas las facetas del artista, desde sus estancias parisinas y europeas que duraron casi 20 años, hasta sus primeras obras y bosquejos con una marcada influencia del Realismo Soviético, que fueron los primeros antecedentes del estilo que Diego Rivera adoptaría para sus murales.

Alternadamente con la obra del pintor, también se exhibe una colección de piezas prehispánicas que quitan el aliento. Algunas salas también están dedicadas a Frida Kahlo, en ellas se pueden ver fotografías de la artista, y algunas bellas piezas de arte objeto realizadas por otros artistas en homenaje a la pintora mexicana.

Asimismo, las salas de exposiciones itinerantes siempre albergan estupendas exhibiciones, y en el área de Culturas Populares que se encuentra en un edificio anexo, se puede disfrutar de piezas galardonadas de los artesanos más importantes de nuestro país.

En el museo hay una hermosa cafetería que tiene una vista de 360° hacia los exuberantes jardines. El lugar es magnífico para tomar un café o un pequeño refrigerio antes de continuar la marcha.

El embarcadero de Nuevo Nativitas

Muy cerca del Museo Dolores Olmedo se encuentra el embarcadero de Nuevo Nativitas, que es el mejor organizado y con los servicios de mayor calidad entre los embarcaderos del sistema lacustre de Xochimilco.

La región, que hoy es Patrimonio Cultural de la Humanidad, fue en tiempos prehispánicos el huerto del Valle de México; en las chinampas se sembraban y cosechaban los granos y vegetales utilizados en las mesas mexicas. Asimismo, era el lugar por excelencia para el cultivo de flores, plantas exóticas y hierbas medicinales. Xochimilco todavía guarda parte importante de ese exotismo legendario.

En los paseos en trajinera (embarcación típica de Xochimilco), por sus canales se pueden ir descubriendo pequeñas casas campesinas, hortalizas y viveros con miles de colores y aromas. A tu trajinera se irán acercando visitantes inesperados en otras embarcaciones para ofrecer la foto, canciones de mariachis con trompetas y violines incluidos, grupos norteños para amenizar el viaje, cervezas y micheladas; no faltará la señora de los tamales y atoles, o la que vende caldos de birria y menudos. También se acercaran los artesanos con jorongos y rebozos coloridos, y los amigos joyeros.

Y cuando creas haberlo visto todo, te encontrarás con las tradicionales pulquerías a orillas de los canales. Vale la pena bajarse de la trajinera para disfrutar de las terrazas con vista a las aguas y conocer la variedad de pulques curados. En otras parcelas verás a los niños pescando charales con una larga vara de madera, un método extraño pero al parecer muy redituable.

Ya de regreso, después de un par de horas de recorrido, aparecen los restaurantes y cenadurías que ofrecen los platillos más exquisitos de la zona. Moles y pipianes, nopales con queso, huauzontles rellenos de queso y capeados, carnitas, birrias de res, barbacoa de hoyo, lengua en jitomate, gusanos de maguey, entre otras delicias sin comparación.

El Museo Anahuacalli, al sur de la Ciudad de México

Nos trasladamos a la zona de Coyoacán, exactamente a la calle Museo #150 en la colonia San Pablo Tepetlapa, para encontrar una de las obras más emblemáticas e interesantes de Diego Rivera. Se trata del Museo Anahuacalli que el autor diseñó y construyó junto con Frida Kahlo en los años cincuenta. La construcción no se terminó e inauguró hasta 1964, cuando los artistas ya había fallecido, gracias a Ruth Rivera, la hija de Diego, y a la generosidad de Dolores Olmedo.

El Anahuacalli es una de las obras arquitectónicas más importantes de la ciudad y un legado maravilloso que Diego Rivera dejó para todos los mexicanos. El majestuoso edificio construido con piedra proveniente del volcán Chitle, es una especie de gran templo prehispánico que alberga más de 50 000 piezas prehispánicas que Diego coleccionó a lo largo de su vida. En el primer piso se pueden ver piezas de características inéditas de la cultura teotihuacana; las distintas salas dedicadas al fuego, al agua, al viento y a la muerte, cuentan con una excelente museografía. Un área subterránea representa el Mictlán con el Dios Tláloc.

En el segundo piso destaca la enorme sala que alguna vez llegó a ser el taller de Diego Rivera. En ella se pueden conocer los bocetos de algunos de los murales más polémicos del autor, como el que realizó para la familia Rockefeller en Nueva York, que más tarde fue destruido por diferencias ideológicas. Desde la azotea del edificio se tienen hermosas vistas de la ciudad y los alrededores.

Regálate este paseo por el sur de la Ciudad de México que puedes hacer en un sólo día, donde encontrarás algunos de los rincones más entrañables e interesantes de la capital.

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