Parque Nacional Corcovado, aventura en Costa Rica

Parque Nacional Corcovado, aventura en Costa Rica

De entre los muchos parques nacionales que Costa Rica orgullosamente tiene, destaca el Parque Nacional Corcovado en la bella Península de Osa.

Costa Rica se distingue por su extraordinaria biodiversidad y sus parajes naturales. Este país centroamericano ha sido punta de lanza en cuanto a turismo de naturaleza y aventura, y se trata del país que más superficie del total de su territorio dedica a las áreas protegidas y reservas ecológicas.

Viajar a Costa Rica es sinónimo de aventuras y experiencias extremas. Su amplio sistema de parques nacionales y reservas ecológicas son escenarios espectaculares para largas caminatas, observación de flora y fauna exótica, deportes extremos, noches idílicas en rincones de inimaginable belleza, y en general para una experiencia inigualable en paraísos naturales fantásticos.

Como parte de este sistema biológico, en la Provincia de Puntarenas se encuentra el Parque Nacional Corcovado. Para llegar, desde la capital San José hay vuelos diarios que van hacia Puerto Jiménez y a la Bahía de Drake, que son las puertas del parque nacional. El trayecto vía aérea es de menos de una hora.

La Península de Osa

La Península de Osa frente al Océano Pacífico es una de las más grandes e importantes del país, y su biodiversidad es de las más ricas del planeta. Sus bosques tropicales lluviosos, sus humedales costeros y sus bosques en las montañas están delimitados por la bahía de Coronado al norte y el golfo Dulce al sur.

La región con su Parque Nacional Corcovado es el área natural protegida más extensa del país, y la zona más activa del mundo biológicamente hablando, justo en la frontera más virgen del país. Las entradas naturales del parque son las comunidades de Puerto Jiménez y el pueblo de Agujita en la Bahía de Drake. En ambos casos existe una estupenda infraestructura hotelera sustentable y ecoamigable, en entornos selváticos exuberantes, con vistas al mar y los bosques tropicales.

La zona cuenta con playas maravillosas cerca de la Bahía de Drake, como playa Violín, playa Ganado y playa San Josecito. Y en las cercanías de Puerto Jiménez no son menos atractivas playa Platanares, playa Tamales, playa Zapote y playa Sombrero. En todos los casos, son lugares excepcionales para las actividades como buceo, kayak, esquí acuático, pesca, e incluso paseos a caballo.

Frente a la Bahía de Drake, la Isla de Caño es un lugar fabuloso para bucear con delfines, tiburones, ballenas y mantarrayas. También aquí la pesca deportiva tiene mucha demanda por la variedad de pescados y la excelente infraestructura portuaria; puedes disponer desde los botes más sencillos hasta elegantes yates con todo lo necesario.

En Puerto Jiménez y en el pequeño pueblo de Agujita, en la Bahía de Drake, conviene abastecerse de todo lo necesario antes de incursionar en el parque nacional, pues en la zona sólo existen servicios de hospedaje y alimentación en un par de estaciones biológicas.

Asimismo, para una estancia placentera es indispensable llevar repelente de insecto, bloqueador solar, un buen calzado para los caminos difíciles, linterna, agua en abundancia, cuchillo, cerillos, y un sencillo botiquín de primeros auxilios. Si piensas acampar varios días, no olvides llevar víveres y una pequeña estufa de gas, así como utensilios de cocina y tu mejor tienda de campaña.

Parque Nacional Corcovado

Para acceder al parque debes hacer reservaciones en Puerto Jiménez, ya sea desde tu hotel o directamente con la oficina de turismo de la entidad. No está de más que contrates un guía certificado si quieres visitar los puntos más emblemáticos.

Dos senderos principales cruzan el parque, uno corre por la zona costera y el otro por el interior del bosque tropical. También existen cuatro estaciones biológicas y de guardaparques que son muy importantes, ya que en ellas podrás tener acceso a los mapas, a guías y a recomendaciones muy puntuales para tu travesía.

En la estación Sirena, en el sendero que va sobre la costa, hay servicios de hospedaje y alimentación. La estación Los patos al extremo este del parque regala los panoramas más sublimes, con vistas a la Laguna Corcovado y el océano. En la estación San Pedrillo, dependiendo la época del año, se puede acampar si dispones de varios días. Y en la estación La Leona, al sur del parque, se tienen sublimes paisajes del Océano Pacífico desde miradores que descansan en lo alto de los riscos.

Sobre los senderos podrás ir descubriendo la inimaginable diversidad de flora y fauna del lugar. Por el lado de la costa aparecerán monos arañas y capuchinos, osos hormigueros, coatíes, pájaros carpinteros, loros, ibis, lechuzas, cangrejos ermitaños y águilas. Por los manglares podrás ver cocodrilos, lagartos, garzas, y pelícanos; y en los bosques más altos jaguares, pumas, ocelotes, venados, chanchos de monte, ornitorrincos, tapires, mapaches y más de 140 especies de mamíferos.

En los ríos y estuarios el espectáculo también es majestuoso. Con la marea alta se pueden ver tiburones que llegan en busca de alimento; las guacamayas rojas, las garcetas y los chorlitos son también huéspedes distinguidos de estos parajes.

El Parque Nacional Corcovado cuenta con más de 25 ecosistemas distintos, con una diversidad de flora y fauna que no tiene parangón. La experiencia de la visita aquí es única, y es nuestra responsabilidad conservar estos delicados hábitats para garantizar que las próximas generaciones tengan el privilegio que conocer estos fabulosos rincones en el extremo sur de Costa Rica.

En tu próximo viaje a Costa Rica, no dudes en regalarte algunos días para visitar este fantástico parque de más de 50 mil hectáreas de extensión, puedes tener la seguridad de que esta aventura resultará simplemente inolvidable.

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