Paraísos escondidos en las playas de Baja California Sur

Paraísos escondidos en las playas de Baja California Sur

En las playas de Baja California Sur, frente al Mar de Cortés, existen paisajes inimaginables, escondidos en recovecos íntimos y vírgenes.

En las estribaciones de Mulegé, Bahía de Concepción y Loreto, se esconden silenciosas estas playas paradisiacas de la península. Te dejamos aquí las coordenadas y recomendaciones para llegar hasta estos edenes secretos.

Nuestra ruta va desde la región de Guerrero Negro en Baja California, hacia el sur de la península. Es irrelevante por dónde inicies, lo importante es que no te pierdas de estos paraísos naturales, y que guardes bien el secreto, porque en estos casi 1600 kilómetros de península son pocos los que conocen estos rincones.

Punta Chivato al norte de Mulegé

Mulegé está a unos 280 kilómetros al sur de Guerrero Negro, que es la frontera entre los dos estados de la península. La carretera Transpeninsular es la única vía de acceso a los portentos naturales de ambos estados.

Poco antes de llegar a Mulegé, se encuentra una discreta desviación  que va hacia Punta Chivato; hay que estar muy atentos para no pasarse de largo. Después de atravesar 20 kilómetros de llanuras desérticas, sirios espinosos, liebres orejonas, coyotes solitarios, águilas imperiales y zopilotes que planean en el horizonte, las cordilleras anuncian la llegada al Mar de Cortés.

Desde ese momento se puede ver en toda su belleza la magnífica playa de arena blanca y aguas turquesas, y un poco más allá la solitaria Isla de San Marcos, con sus contornos de rocas calcáreas.

Al llegar a la playa de Punta Chivato notarás que sus arenas no han sido pisadas en mucho tiempo, y sólo los pelícanos y gaviotas visitan estos arenales impolutos. Un fenómeno particular ocurre en la orilla del mar: miles de pequeños peces brincan intermitentemente, y un poco más a lo lejos delfines, ballenas, peces vela y otras especies celebran la vida.

En la playa se puede acampar, pero es indispensable llevar todo lo necesario, ya que no existe ningún servicio. La estancia sin duda resulta muy recomendable; los panoramas nocturnos con la bóveda celeste inundada de miles de estrellas en contraste con el apacible Mar de Cortés, es un privilegio de emociones indescriptibles.

La Bahía de Concepción

Mulegé está a poco menos de 40 kilómetros de Punta Chivato, y antes de continuar tu ruta playera conviene que te detengas en el poblado para conocer su Misión de Santa Rosalía de Mulegé, erigida en 1705.

El espectacular oasis de miles de palmeras datileras a orillas del río Mulegé es digo de admirar, y aquí también hay algunas playas que resultan un buen lugar si decides tomarte un tiempo antes de regresar a los confines solitarios del Mar de Cortés.

Después de una veintena de kilómetros llegarás a la maravillosa Playa de Santispac, en la Bahía de Concepción, que es la más grande de la Península de Baja California. Santispac tiene arenales impolutos y horizontes de azules turquesas fantásticos; en sus inmediaciones se esconden interesantes pinturas rupestres, en un lugar conocido como el Tordillo.

Si decides recorrer la bahía te irás encontrando con otras playas de sorprendente belleza. Hacia el norte está Bahía Coyote; un excéntrico petroglifo que semeja un coyote al acecho le da nombre a este paraíso costero. Y al sur de Santispac descubrirás la playa de Requesón, que tiene una hermosa colina rocosa que con la marea alta se convierte en isla.

La Bahía de Concepción es un lugar ideal para los deportes acuáticos, sus aguas transparentes son el hábitat de cientos de especies exóticas que podrás disfrutar buceando o esnorqueleando. Asimismo, para la práctica del kayak y la vela el lugar no tiene comparación. No dejes de recorrer los senderos montañosos que circundan la bahía, y que regalan bellos miradores con vistas de toda la bahía y de las serranías circundantes.

Playas de Baja California Sur, en Puerto Agua Verde

Pasando el pueblo de Loreto está la desviación que lleva al Puerto Agua Verde. La brecha cruza durante 20 kilómetros el indómito desierto para finalmente llegar a espléndidos miradores, desde donde se tienen las mejores postales.

Por un lado se yerguen las montañas rocosas de la Sierra de la Giganta, el Mar de Cortés y más allá las islas Danzante y Montserrat. La playa no tiene parangón, y una ventaja es que es posible disponer de algunos servicios en el pueblo, y se pueden comprar pescados y mariscos frescos directamente con los pescadores, que incluso los preparan en las ramadas a la orilla del mar.

Desde aquí sale un camino hacia la sierra que va hasta la comunidad de San Cosme, ideal para las caminatas o paseos en bicicleta. En el poblado existen algunas pozas de aguas termales que son una delicia.

Las idílicas playas de Agua Verde son excelentes para la estancia, aunque es indispensable llevar todo el equipo para acampar. La gente del lugar es amable y está siempre en la mejor disposición de atender al viajero. Los paseos en lancha son muy recomendables para conocer los alrededores marinos y la Isla Danzante, cuyas playas y senderos son espectaculares.

En fin, estas playas de la Península de Baja California son algunos de los tesoros naturales mejor guardados de nuestra geografía. Anímate a realizar esta emocionante aventura acompañado de quien más quieres, la travesía se quedará en tu memoria toda la vida.

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