Los viñedos del Valle de Guadalupe, Baja Calfornia

Los viñedos del Valle de Guadalupe, Baja California

Las bodegas y viñedos del Valle de Guadalupe, su tradición culinaria y sus extraordinarios paisajes, lo convierten en una de las regiones más privilegiadas de Baja California.

En Baja California las vides, los olivos y los productos del mar son parte de su arraigada cultura y sus refinadas costumbres culinarias. Los valles cercanos a Ensenada, siempre acariciados por la brisa del Pacífico, son generosos y de gran belleza.

El Valle de Guadalupe es sin duda el más desarrollado y amable para recibir la visita de viajeros, amantes de la naturaleza, enólogos, sibaritas, y todos aquellos que disfrutan de una buena tarde degustando los vinos bajacalifornianos y los excelsos platillos regionales.

Hoy el Valle de Guadalupe es un espacio de paisajes encantadores con una profunda vocación enoturística y ecoturística, donde cohabitan refinados restaurantes campestres, decenas de cavas, hoteles boutique, spas, museos, pueblos nativos, y todas las facilidades para actividades de aventura.

Un poco de historia

Los Kumiai ya habitaban estas tierras desde los tiempos misioneros, alrededor del siglo XVIII. Los españoles trajeron la tradición vitivinícola hasta estos páramos durante sus labores catequizadoras; después llegaron los molokanes desde Rusia a principios del siglo XX y continuaron con la tradición de la uva en la región. Y es que el Valle de Guadalupe tiene un clima muy similar al del Mediterráneo y unas tierras con alto contenido de nutrientes, por lo que siempre fue propicio para el cultivo de la vid.

La producción del vino fue siempre una prioridad para los misioneros, pues era indispensable para la celebración de las misas en los templos recién construidos. Jesuitas, franciscanos y dominicos erigieron en toda la península, desde La Paz y Loreto hasta el norte de California, decenas de misiones que fueron el inicio de la occidentalización de estas tierras, a finales del siglo XVII.

La primera  bodega en territorio bajacaliforniano fue la de Santo Tomás, que se estableció en 1888. Después continuaron los molokanes en 1920 con su bodega de David Bibayoff, y al paso de los años la región se fue poblando de viñedos y bodegas hasta llegar a ser lo que hoy es el Valle de Guadalupe y valles aledaños. Para darse una idea, el 90 por ciento del vino que se produce hoy en nuestro país proviene de estos generosos suelos bajacalifornianos.

Los viñedos del Valle de Guadalupe

Antes que nada, vale la pena acercarse a la comunidad Kumiai de San Antonio Nécua, que son los descendientes de los primeros habitantes de la región. En el pueblo está el Centro Recreativo Siñaw Kuatay, donde se pueden conocer las viviendas tradicionales construidas con ramas de sauce, tule y cachanilla. En su museo destacan artículos de uso cotidiano como morteros, ollas de barro, canastas de sauce, arcos, flechas, herramientas de trabajo y plantas medicinales. No dejes de visitar el restaurante, donde podrás degustar algunos platillos tradicionales con tortillas de trigo hechas a mano, atole de bellota, pinole de trigo tostado y el clásico frijol con maíz.

El corazón del Valle de Guadalupe está a menos de media hora ya sea desde Ensenada o Tijuana. Las casas vinícolas del valle cuentan con espacios elegantes para recibir al visitante, bodegas acondicionadas con buen gusto, terrazas soleadas con pérgolas y flores exóticas, y en general atmósferas que recuerdan la Provenza francesa o la Toscana italiana, lugares de excepción para catas y degustaciones.

Los vinos de la casa se maridan con quesos y pastas de aceituna de la región; los tours por las bodegas siempre van acompañados de un enólogo experto para conocer a detalle los pormenores de la producción. El vino va de la mano con las artes culinarias, por lo tanto no es de extrañar que las bodegas estén siempre acompañadas de exquisitos restaurantes de autor con propuestas gastronómicas excepcionales.

Aquí predomina el estilo baja-med, que aprovecha los fabulosos productos del mar de la región y  en algunos casos también los animales de cacería, como liebres y venados. Los frescos productos de sus huertas particulares son uno de los secretos de esta cocina, y los ingredientes naturales que crecen en la región de manera silvestre aportan ese delicado acento que queda al final en el paladar. Algunos de los platillos irresistibles son el carpaccio de marlín, el tuétano rostizado, el pato en salsa de higo, las setas al carbón, entre otras delicias exóticas.

Puedes hospedarte en los espléndidos hoteles boutique y bed & breakfast del Valle de Guadalupe, que son proyectos de vanguardia de los mejores arquitectos del estado. Los hoteles son de pocas habitaciones y cuentan con refinadas estancias. Generalmente tienen sus propios viñedos y bodegas con etiquetas de autor; asimismo, elaboran sus propios productos orgánicos como mermeladas, aceites de oliva, esencias de lavanda o romero, jabones y cremas. Por si fuera poco, la zona también cuenta con espléndidos spas que ofrecen tratamientos corporales con productos agrocosméticos producidos en el valle.

Si lo que prefieres es la aventura, las casas vinícolas y hoteles ofrecen paseos a caballo por rutas de belleza inesperada, que son un regalo para el alma. Si te gustan las actividades en el mar, también encontrarás propuestas muy atractivas para realizar paseos en lancha desde Ensenada.

No dejes de visitar la Escuelita, que es el sitio dedicado al aprendizaje de la elaboración del vino y el aceite de oliva, ni las bodegas artesanales que hacen verdaderas obras de arte con las uvas más selectas de la región. Igualmente, el Museo de la Vid y el Vino te acercará a la historia del cultivo de la vid desde sus primeros orígenes, su relación con el arte y su desarrollo en Baja California.

Vuelo en globo por el valle

Quizá la mejor manera de darte cuenta de la magnitud y belleza de estos campos bajacalifornianos es a través de un vuelo en globo aerostático. Esta experiencia la puedes contratar en el mismo valle o desde Tijuana y Ensenada. Desde los aires tendrás las mejores postales del valle, y más allá verás el Océano Pacífico con los acantilados de Salsipuedes, y todavía más lejos los otros que parecen nunca terminar.

En tu próximo viaje a Baja California no dejes de acercarte al Valle de Guadalupe, puedes estar seguro de que la experiencia resultará de muy agradables sensaciones.

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