Los caminos del Mayab en la Península de Yucatán

Los caminos del Mayab en la Península de Yucatán

En la Península de Yucatán, se encuentran los caminos que los sabios itzáes transitaron durante sus primeras migraciones para fundar ciudades.

Chichén Itzá, Motul y Champotón, fueron lugares erigidos por los mayas, que al día de hoy se conservan en esta región, cobijadas por bellezas naturales extraordinarias.

Este viaje por el estado de Quintana Roo, inicia en el Pueblo Mágico de Bacalar que descansa frente a la maravillosa Laguna de los Siete Colores y termina en la Laguna de Chakambakam, encuentra escondida en las profundidades de la selva tropical.

Bacalar en la Península de Yucatán

A un costado de la Plaza Principal de Bacalar se levanta incólume el Fuerte de San Felipe, que es uno de los pocos baluartes coloniales que se encuentran en nuestro país. Construido en el siglo XVIII para la defensa de la costa oriental de Yucatán, todavía conserva entre sus muros los rumores de piratas, corsarios y filibusteros que asediaron estos parajes para apropiarse de los tesoros del Mayab. Desde aquí las vistas del cuerpo de agua son increíbles.

En las vitrinas interiores se pueden descubrir mapas, cartografías, fotografías, réplicas de embarcaciones de la época, y cédulas explicativas que ilustran al visitante sobre los ataques de holandeses, franceses e ingleses que pugnaban por el control del tráfico del palo de tiente, muy codiciado en la colonia.

Bacalar tiene que ver también con disfrutar de su espléndida naturaleza, y para esto, nada mejor que visitar el Cenote Azul, justo a la entrada del poblado, con su exótica belleza de azules profundos. A sólo unos metros del cenote, no resulta menos atractivo el recorrido en kayak por la Laguna de los Siete Colores. Su fondo de arena blanca enciende los colores en sus distintos tonos de paleta impresionista.

En la selva: Dzibanché y Kinichná

El destino siguiente son los confines selváticos de la región, que tienen mucho que decir. Para emprender la ruta de los Itzáes, hay que dirigirse hacia Escárcega, y unos 40 kilómetros después se encuentran las ciudades prehispánicas vecinas de Dzibanché y Kinichná.

Desde que se llega al lugar, los rumores de la selva con el canto de las aves recuerdan que uno se encuentra en el corazón de la tierra de los itzáes, dueños de estos caminos milenarios, lugares de ceibas sagradas, jaguares y quetzales, pero sobre todo de los secretos guardados del Chilam Balam.

Justo detrás de una enorme ceiba aparece la mítica Dzibanché. Más de 2,000 años de historia descansan sobre esta ciudad maya de impresionantes edificios. El primero que se muestra es el fabuloso Templo de los Dinteles, más adelante , en la Plaza Gann destaca el Templo de los Cormoranes de excepcional altura y esbeltez, no menos impactante es el Templo de los Cautivos y la Plaza Xibalbá, que fue el centro neurálgico de la ciudad. Un poco más lejos es interesante el Templo II, donde se hallaron los restos del señor de Dzibanché, y muy cerca el juego de pelota es también espectacular.

Siguiendo los señalamientos, se llega a Kinichná: “La Casa del Sol”. Aquí sobresale la hermosa acrópolis coronada con un templo abovedado que conserva los frisos de estuco con diseños solares.

La Laguna de Chakambakam

Muy cerca de aquí, es imperdible una excursión por la Laguna de Chakambakam al caer la tarde, aprovechando los colores dorados del atardecer y los cielos estrellados en las primeras horas del anochecer.

Este fantástico lugar es hábitat de los cocodrilos Moreletti, de aves migratorias de todo plumaje y de una diversa fauna endémica. La zona es simplemente mágica, con colores quiméricos y una calma indiscriptible.

Para explorar la laguna, puedes alquilar kayaks con los lugareños. Una vez que has abordado el kayak, el paseo se tiene que realizar con calma y en silencio, deslizándose con sigilo para no ahuyentar a la fauna que pudiera estar en tu camino. Poco a poco, escuchando con atención los sonidos de la selva, irás devorando el paisaje.

Conforme cae la noche, las luciérnagas lo invaden todo; el agua, la selva y el cielo están súbitamente iluminados, millones de lucecitas parpadean por todas partes, y sólo por donde se pasa se abre una estela misteriosa; se escuchan los grillos, y las estelas quedan como huellas en el firmamento.

Después de un rato, con la oscuridad de regreso, los cocodrilos aparecen, y en algún momento se pierden entre los carrizos de las orillas de la laguna. Entonces es cuando hay que dirigir las embarcaciones cerca de la orilla, donde están los espléndidos túneles naturales de arboledas. Mientras tanto, en la bóveda celeste aparecen las constelaciones, y las estrellas fugaces.

Y todo ocurre al unísono sobre las plácidas y mágicas aguas de Chakambakam, un lugar sagrado de los mayas, que guarda en completo silencio los secretos de los sabios itzáes. Regálate este destino de excepción en tus próximas vacaciones, seguramente los Caminos del Mayab te atraparán, y  te regalarán momentos que nunca habrás de olvidar.

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