Las Lagunas de Montebello, paraíso lacustre maya

Las Lagunas de Montebello, paraíso lacustre maya

En los límites de Chiapas con Guatemala, en más de 6 mil hectáreas de bosques de encino y selva, se yerguen las Lagunas de Montebello.

Sin la menor duda, se trata de la región lacustre más bella de México, decretada Parque Nacional hace ya varias décadas. Este majestuoso lugar de decenas de lagunas es santuario de orquídeas, helechos, de una gran variedad de fauna silvestre y secretos mayas.

En las noches de luna todavía es posible ver el reflejo de los enigmáticos quetzales sobre los cuerpos de agua, seres sagrados para nuestros antepasados mayas. Y cuando no hay luna, es territorio de los jaguares que transitan sigilosos por los senderos, sólo ellos saben cuándo hay que bajar a saciar su sed cerca de alguna de las lagunas de colores.

Este territorio de maravillas naturales es sede de varios adoratorios y vestigios mayas perdidos en la selva, sin embrago, existe una acrópolis en lo más alto de un promontorio que ofrece las mejores postales de la zona lacustre: Chinkultic.

La mejor manera de llegar a las lagunas es desde San Cristóbal de las Casas. De ahí debes dirigirte hacia Comitán de Domínguez, desde allí hay que dirigirse a la hermosa comunidad de La Trinitaria, que está 17 kilómetros más adelante. Una vez ahí, tendrás a Chinkultic a 30 kilómetros y la zona de las lagunas de Montebello a 40 kilómetros.

La Laguna de Montebello es la más comercial de toda la zona, ahí podrás encontrar cabañas y zonas para acampar a orillas del lago. También hay pequeños lugares donde comer, y se pueden alquilar embarcaciones para realizar expediciones por la laguna.

Si deseas más comodidad para tu estancia, a una veintena de kilómetros de las lagunas está la Hacienda Santa María, un viejo casco del siglo XIX rodeado de vegetación. La hacienda conserva sus aires decimonónicos y ofrece un espléndido servicio de casa de huéspedes. También es sede de un Museo de Arte Sacro, con colecciones de pinturas y esculturas de los siglos XVI al XIX.

Las Lagunas de Montebello

Las lagunas son cadenas de antiguos cenotes que el tiempo ha formado gracias a la disolución de rocas. Su principal característica son las diferentes tonalidades y colores de sus aguas, que tienen que ver con factores como el tipo de suelo, la vegetación y la refracción de la luz. En la mayoría de los casos las tonalidades van del azul pálido al violeta, esmeralda y turquesa.

En la región existen más de cincuenta lagunas, aunque solo una docena tienen accesos por caminos transitables en automóvil, a las demás se puede acceder por brechas ya sea a pie o a caballo. Durante los trayectos, se van descubriendo misteriosas cuevas en cuyo interior a veces se pueden encontrar adoratorios prehispánicos.

Las lagunas más accesibles son la de Montebello en el bosque azul, Agua Tinta, Esmeralda, Ensueño, la Laguna Encantada, Tziscao con un pequeño pueblo a orillas del lago, Pojoj, y Cinco Lagos, que es el conjunto más espectacular.

En la mayoría de las lagunas encontrarás que los lugareños tienen rústicas embarcaciones hechas con troncos y cuerdas para navegar por el lago, o pernoctar en las islas de los peñascos donde podrás disfrutar de exóticas orquídeas, del baile acompasado de las garzas, y de playas paradisiacas absolutamente intocadas.

Los paseos y la navegación por estas lagunas es una experiencia imperdible. Desde la laguna de Montebello puedes conseguir guías experimentados que pueden acompañarte a hacer las expediciones.

La Acrópolis de Chinkultic

La mejor vista del conjunto lacustre se tiene desde la Acrópolis de Chinkultic, a un lado del Cenote Azul. Chinkultic significa “pozo escalonado”, y el florecimiento de esta ciudad maya se ubica en el periodo Clásico. El área alberga alrededor de 200 montículos agrupados en seis conjuntos principales: el área de la Acrópolis, el cuadrángulo del grupo B y el grupo A, el juego de pelota, la gran plataforma, y el cenote a más de 50 metros debajo de la Acrópolis, donde se encontraron restos de huesos y evidencias de sacrificios humanos.

A los lados de los cuadrángulos se levantan grupos de estelas relacionadas con el culto al sol y al agua, que fueron los principales motivos religiosos de Chinkultic; de ahí que se estableciera frente a la zona lacustre. El culto solar se puede constatar por la gran cantidad de diseños alusivos que aparecen por doquier, como en las grandes urnas funerarias y en estelas que muestran personajes vestidos con los atributos del sol, que alumbra y viaja al mundo de los muertos. El jaguar también ocupa un lugar de privilegio en Chinkultic, pues entre otras cosas era el animal que transporta al sol en su viaje al inframundo.

Resulta imperdible llegar hasta la Estructura 19, que ostenta una especie de trono en la parte superior. La vista desde allí es un portento. Franz Bloom, el arqueólogo que descubrió Chinkultic y su acompañante el poeta Enrique Juan Palacios, escribían desde este trono de la Acrópolis: “Difícil dar con un sitio igualmente poético y evocador. La soledad del rumbo, el miraje divino de los lagos, las islas con los altos peñascos donde vienen abatirse las garzas, las riveras saturadas de ensueño, los bosques espesos… ¡ambiente de misterio! La vida del remoto ayer, tan rica de palpitaciones, diríase que despierta de improviso”.

Chiapas es un edén y las Lagunas de Montebello con su Acrópolis de Chinkultic es la joya de la corona. No te pierdas este destino único de nuestro país, y tenlo como una prioridad en tu agenda vacacional.

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