Expedición en la Sierra Norte de Oaxaca

Expedición en la Sierra Norte de Oaxaca

En la Sierra Norte de Oaxaca, tierra de zapotecas, la emoción, la aventura y los encuentros con sus habitantes están garantizados.

Entre horizontes nubosos, bosques interminables, cientos de brechas y caminos que cruzan cañones y despeñaderos, pueblos con historias de tiempos inmemoriales, y  tradiciones milenarias que corren por las venas, esta región es el escenario ideal para las expediciones ecoturísticas.

Desde la ciudad de Oaxaca

La expedición a la sierra inicia a poco más de 50 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, en el pueblo de San Antonio Cuajimoloyas. Esta región se le conoce como la Serranía de los Pueblos Mancomunados, y se trata de un circuito en la montaña que incluye  8 localidades que se extienden en un territorio de poco menos de 30 mil hectáreas.

En la zona existen rutas y caminos que comunican a los pueblos entre sí, y en los senderos y poblados hay cabañas y centros ecoturísticos que ofrecen todos los servicios necesarios para una cómoda estancia. Los recorridos se pueden realizar a pie, a caballo o en bicicleta de montaña; durante los trayectos te encontrarás con espléndidos cañones, miradores, zonas arqueológicas, tirolesas, y lugares ideales para la escalada y el rappel.

Nosotros te proponemos un circuito de poco más de 20 kilómetros que incluye tres de estos pueblos mancomunados de la Sierra Norte de Oaxaca: San Antonio Cuajimoloyas, Llano Grande, y Santa Catarina Lachatao. Para esta expedición que incluye los escenarios más espectaculares de la región requerirás de un fin de semana, aunque si dispones de más tiempo y de buena condición física, puedes realizar toda la travesía que consta de unos 90 kilómetros.

San Antonio Cuajimoloyas, en la Sierra Norte de Oaxaca

Desde que se llega a este pueblo de montaña, de rostros amistosos y aromas de leña, de panes de cazuela, de atoles diversos y de moles de ceniza, llama la atención la tirolesa que cruza el poblado. Desde luego, después de un gratificante almuerzo, no hay que perderse la sensación de atravesar Cuajimoloyas desde las alturas. El deslizamiento regala panoramas espléndidos de la sierra, y te da una clara idea de la excursión que te espera. En el pueblo no hay que perderse la sesión de fotos desde el Mirador Yaa-Cuetzi, las vistas desde aquí llegan hasta el Pico de Orizaba y un poco más allá.

En Cuajimoloyas hay cálidas cabañas para pasar la noche, así como varias excursiones en los alrededores para visitar diversos atractivos. El Cañón del Coyote, por ejemplo, es un espléndido peñasco al que se llega por brechas bastante accesibles y sin declives pronunciados, y no hay que perdérselo; o también están los miradores de La Colorada y Xi-Nudaa, aunque un poco más lejos y con accesos más complicados, pero también son espectaculares.

Temprano por la mañana, conviene que emprendas tu camino hacia la comunidad de Llano Grande, que a primera hora está cubierta por la bruma y por los sonidos rurales tradicionales. Así, los primeros rayos de sol te iluminarán el camino, y entre las arboledas descubrirás los primeros vuelos de halcones, águilas, y pájaros carpinteros. Aquí disfrutarás del espectacular Mirador de Piedra Larga, que obsequia postales excepcionales; desde estos abismos infinitos con las primeras luces del día la sierra parece reinventarse, todos sus contornos de peñones y riscos adquieren tonos cobrizos, y en los cañones las arboledas esperan su turno para pintarse de colores.

De Llano Grande a Santa Catarina Lachatao

La ruta hacia Santa Catarina Lachatao desde Llano Grande te seguirá sorprendiendo con sus panoramas y con los habitantes de esta tierra de barro rojo, que esporádicamente aparecen de entre la bruma con sus mulas cargadas y sus historias dibujadas en sus ásperos rostros. Sólo ellos conocen los secretos más arcaicos de los riscos, peñascos y cuevas en la roca.

Finalmente, llegarás a Santa Catarina Lachatao, que en zapoteco quiere decir “corazón o espacio sagrado”. Y es que aquí, desde que se tiene memoria, los habitantes de la sierra han venido a rendir tributo y a dejar ofrendas a Cocijo, el dios del rayo. El lugar específico de esta ceremonia milenaria es el Cerro del Jaguar, que claro tienes que visitar, porque además de ostentar un potente halo de misticismo y espiritualidad, ofrece vistas fabulosas de la sierra y de los senderos que  llevan hasta el lugar sagrado.

La zona arqueológica zapoteca de Yagul, que es un  singular oráculo a las afueras del pueblo, también merece una visita, y en el Museo Comunitario que esta en Lachatao podrás apreciar varias piezas de esta zona prehispánica, además de otros tesoros de la época colonial. La Iglesia de Santa Catarina Mártir de Alejandría, del siglo XVI, también es de visita recomendable, como lo es igual la Hacienda de Cinco Señores en las cercanías de la comunidad.

En la localidad se puede pasar la noche en las bellas cabañas situadas al pie de los desfiladeros, que tienen algunas de las mejores vistas de la serranía. También en la zona hay una atractiva tirolesa, y por su fuera poco la gastronomía en Lachatao es suculenta: los pipianes verdes con pollo son únicos, los moles amarillos caldosos inolvidables, el chichilo que (mole hecho con tortilla quemada) es de lo más exótico, el mole negro con guajolote no tiene desperdicio, y todo esto con los atoles y tortillas recién salidas del comal es un lujo que solo la Sierra Norte de Oaxaca puede ofrecer.

La aventura por estos parajes serranos es para quienes disfrutan de la naturaleza en su máxima expresión, de las caminatas por senderos lejanos, de los pueblos autóctonos con arraigadas tradiciones, y de la calidez y generosidad de los habitantes de la montaña, que siempre tiene algo que compartir con el viajero.

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