El Puerto de Mazatlán, la Perla del Pacífico

El Puerto de Mazatlan, la Perla del Pacífico

El Puerto de Mazatlán en el estado de Sinaloa, siempre ha sido considerada la Perla del Pacífico por su belleza y encanto particular.

Además de maravillosos entornos naturales, la ciudad es un puerto antiguo y de abolengo, culto y sofisticado, que sabe renovarse y siempre dar su mejor cara. Se trata de un rincón auténticamente sinaloense con horizontes de belleza inmaculada.

Siempre que se regresa a Mazatlán algo ha cambiado. Sus fachadas lucen más relucientes que nunca, en su puerto hay cada vez más cruceros y visitantes extranjeros, invariablemente hay nuevas opciones culturales; su paseo marítimo crece cada vez más hacia el norte de la ciudad, nacen modernos desarrollos turísticos del lado del océano, se proyectan nuevas rutas ecoturísticas; en su Zona Dorada hay cada vez más marinas y lugares de moda para la vida nocturna, y los restaurantes presentan nuevos platillos con ese toque de distinción de la gastronomía sinaloense.

Lo único que no cambia en Mazatlán es la alegría de los sinaloenses, que son los mejores anfitriones de este país. Hoy te dejamos algunas recomendaciones para que, en tu próximo viaje a este puerto, descubras sus rincones más entrañables.

El encanto del Centro Histórico

El Centro Histórico de Mazatlán cuenta con una elegante arquitectura decimonónica que atrapa las miradas. Basta caminar por sus plazuelas de la República y Machado, para descubrir el lado aristocrático de la ciudad.

En la primera plaza destaca su bello quiosco, sus jardineras, el Palacio Municipal, el edificio de Correos y la bella basílica de la Inmaculada Concepción, que por las noches se ilumina en todo un espectáculo. La Plazuela Machado es una de las más antiguas de la ciudad, sus bellos naranjos regalan sombras que se pueden disfrutar en sus majestuosas bancas de piedra. Aquí se pasan las tardes calurosas en los restaurantes que dan a la plaza. El lugar es sede durante todo el año de exposiciones pictóricas, ferias de libros, conciertos y todo tipo de manifestaciones culturales.

El teatro Ángela Peralta es otro de los íconos indiscutibles de la ciudad. Esta joya fue inaugurada en el año de 1881, y tiene un aire de los Teatros Románticos Decimonónicos, con su sala en forma de herradura al estilo italiano. El edificio es hoy Patrimonio Histórico de la Nación, y aloja los eventos culturales más pomposos de Mazatlán, como el Festival Sinaloa de las Artes y el Festival Cultural de Mazatlán.

En los paseos por el Centro Histórico, las casonas antiguas lucen como en sus primeros días. La Casona del Quelite, por ejemplo, se puede visitar a todas horas, ya que hoy es un centro artesanal muy atractivo donde se pueden encontrar artesanías locales, que generalmente incluyen caracoles y conchas marinas, textiles, cerámica y una destacada variedad de piezas hechas por manos mazatlecas.

En la calle Venustiano Carranza, el Museo de Arte de Mazatlán exhibe magníficas obras de Rufino Tamayo, Francisco Toledo, José Luis Cuevas, Vicente Rojo, y otros artistas emblemáticos de la plástica mexicana. En la calle Sixto Osuna, el Museo Arqueológico de Mazatlán también tiene mucho que decir, ya que exhibe un magnífico acervo de piezas prehispánicas de la región, sobre todo de la fase cultural de Aztatlán y de los periodos Postclásicos.

El Puerto de Mazatlán del lado del mar

Para visitar el paseo marítimo de Olas Altas, conviene abordar alguna de las tradicionales pulmonías, que son taxis abiertos característicos de Mazatlán. En estos paseos se puede disfrutar de espléndidas vistas del mar y de las islas que están frente a la playa; también desde la comodidad del asiento, se descubren algunos monumentos icónicos que descansan en la franja costera: el Monumento de la Mujer Mazatleca, el Monumento del Pescador, el Escudo de Sinaloa y de Mazatlán, El Venadito, la Estatua de la Reina de los Mares, el Monumento a la Vida, y otros más.

La Zona Dorada es donde hoy se encuentran los desarrollos hoteleros más renombrados de la ciudad, las marinas más elegantes, y los bares y lugares de moda para bailar. Aquí se vive Sinaloa de noche, con restaurantes de manteles largos, los spas más exclusivos, yoga junto al mar, y todo aquello necesario para reponerse de los días de sol y de las fiestas interminables.

En la Zona Dorada o en Olas Altas, hay que hacer un alto para degustar la afamada gastronomía mazatleca. El pescado zarandeado preparado con leña es inolvidable, el aguachile de camarón es para los paladeares más exigentes, el abulón y los callos de hacha son también un manjar; el marlín y el atún ahumados son de excepción, las langostas ni qué decir, las sopas de mariscos deliciosas, y los cocteles simplemente suculentos.

Las playas, la pesca y el ecoturismo

Las playas de Mazatlán con su arena suave, el mar cristalino y sus horizontes maravillosos, son únicas en el norte de nuestro país. Playa Sábalo y Olas Altas son la más visitadas y divertidas, porque en ellas encuentras todo para realizar actividades acuáticas.

Las Gaviotas, Playa Norte, Venados y Los Pinos también son espectaculares, perfectas para quienes prefieren la intimidad y los atardeceres solitarios. En el mes de febrero de cada año, en las playas mazatlecas se llevan a cabo los concursos de esculturas de arena, que son verdaderas obras de arte efímero y se pueden descubrir en un recorrido sencillo.

La pesca deportiva es, sin duda, una de las actividades más importantes de Mazatlán. Desde el puerto y las marinas se pueden alquilar embarcaciones para las expediciones pesqueras, que prometen peces vela y marlínes de gran tamaño.

Si lo tuyo es el buceo o el esnórquel, en la Playa Norte se encuentran los peces de colores más exóticos, mientras que en Tres Islas se pueden encontrar algunos viejos navíos hundidos que funcionan como arrecifes artificiales. Las excursiones en lancha para conocer las islas e islotes cercanos también son atractivos, estos rincones son el hábitat de lobos marinos y aves singulares. Además, durante los recorridos, los delfines y las ballenas acompañan el viaje.

Si lo que se desea es el encuentro cercano con la naturaleza, pero fuera del agua, en Rancho Los Venados se puede andar a pie o en bicicleta por algunos senderos, en los que se pueden avistar especies oriundas de la región como el venado cola blanca, así como hermosas aves migratorias como patos silvestres e iguanas multicolores, entre muchas otras especies.

Otro lugar imperdible es el mirador que se encuentra en el Cerro del Crestón, donde se levanta uno de los faros más altos de América Latina, desde donde los panoramas del puerto y del Océano Pacífico son únicos.

En fin, para tus próximas vacaciones de playa, considera muy seriamente a Mazatlán, puedes tener la seguridad de que esta joya sinaloense te atrapará y se convertirá en uno de tus destinos favoritos.

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