De Guadalajara a Nuevo Vallarta, una espléndida ruta de viaje

De Guadalajara a Nuevo Vallarta, una espléndida ruta de viaje

De Guadalajara a Nuevo Vallarta, ya en la Riviera Nayarit, hay alrededor de 340 kilómetros de horizontes maravillosos y destinos inigualables.

Los viajes entre Jalisco y Nayarit permiten disfrutar de los paisajes y dan la libertad de hacer paradas inesperadas y visitas fuera de agenda. Es justamente en estos recorridos que se descubren rincones entrañables que con el tiempo se convierten en lugares consentidos para futuros viajes.

De Guadalajara a Nuevo Vallarta

La ruta que hoy te proponemos es ideal para pueblear y perderse en los interminables campos de agave azul de Tequila; para detenerse con tiempo y admirar las obras coloniales del camino.

Te asombrarás con la naturaleza volcánica del Ceboruco, descubrirás la zona arqueológica de Los Toriles en Ixtlán del Río, conocerás el Pueblo Mágico de Jala y la colonial Compostela y, desde luego, recorrerás las playas tropicales de la paradisiaca costa de Nayarit. Acompáñanos.

Tequila: haciendas, destilerías y campos de agave azul

A menos de 70 kilómetros de Guadalajara, entre campos de agave azul y colindante con el municipio de Tequila, la bella comunidad de Amatitán guarda rincones inesperados. Su Capilla del Carmen con su estupendo campanario de dos cuerpos, salta a la vista en primera instancia; ya en el centro del poblado, la Parroquia de la Inmaculada Concepción (siglo XVIII) fue remodelada el siglo pasado por el insigne arquitecto Luís Barragán, y actualmente es una joya con su enorme atrio, su cruz atrial y su fachada barroca de cantera.

En Amatitán también se tiene que visitar la hermosa Cola de Caballo, enclavada en plena Sierra Madre Occidental, en la Barranca de Tecuane y Conta. Esta fantástica cascada de más de 40 metros es ideal para pasear en la naturaleza, realizar expediciones, deportes de aventura, y para los chapuzones en las pozas que se forman cerca de la caída de agua.

Antes de retomar el camino hacia Tequila, no puede omitirse la visita de la Hacienda San José del Refugio. Estar aquí es un poco como retroceder en el tiempo, y es que todavía están las olvidadas tahonas, que eran los molinos de antaño tirados por mulas, y también permanecen en la oscuridad las tabernas con sus tinajas donde se fermentaba el tequila, y los hornos y alambiques de cobre de otros tiempos. Si visitas en fin de semana, en Amatitán puedes tomar el tren turístico Tequila Express, que te lleva por las hermosas plantaciones de agave y ofrece degustaciones, mariachis, ballet folclórico, antojitos mexicanos y un atractivo recorrido por la hacienda.

Un poco más adelante, el Pueblo Mágico de Tequila tiene mucho que ofrecer al visitante. El Templo de la Purísima, la Capilla del Calvario y la Presidencia Municipal, son edificios que merecen sin duda una visita. En el Museo Nacional del Tequila, el visitante se puede acercar a los secretos de la producción del tequila y sus orígenes.

Los recorridos que ofrecen Casa Sauza y Mundo Cuervo, son la mejor manera de estar cerca de la planta del agave, y de los sofisticados procesos de elaboración del destilado. En los recorridos turísticos por la ciudad, a bordo de los transportes turísticos que evocan carritos de época, se pueden conocer las antiguas haciendas tequileras, hoy olvidadas y apartadas del centro, pero que todavía guardan historias de sus mejores tiempos.

Una vez que hayas encontrado las esculturas de los jimadores en bronce, y la placa que acredita los paisajes agaveros y las antiguas fábricas tequileras como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, estarás listo para visitar las bodegas y tiendas que en Tequila ofrecen todas las etiquetas imaginables, o incluso producciones artesanales que son una delicia.

Unos 20 kilómetros más delante de Tequila, se halla la pequeña comunidad de Magdalena, donde vale la pena detenerse para conocer sus artesanías de ópalo, obsidiana y turquesa, que los artesanos mismo obtienen de las minas circundantes y trabajan en sus talleres. La mina La Lupita ofrece recorridos turísticos justo en el corazón de esta región, que es la capital del ópalo y la obsidiana en nuestro país.

Ixtlán del Río, Jala y Compostela en Nayarit

A poco más de 60 kilómetros de Magdalena se encuentra la comunidad de Ixtlán del Río, en cuyos alrededores se ubica la fabulosa zona arqueológica de Los Toriles.

Esta ciudad Mesoamericana se desarrolló entre los años 200 y 600 d.C., y se extiende sobre amplias terrazas de 14 conjuntos arquitectónicos en torno a amplias plazas. Sus edificios más emblemáticos son su estructura redonda denominada Ehécatl-Quetzalcóatl, que es de las pocas encontradas con esta característica, y el Edificio de los Relieves con grabados empotrados en sus muros principales. En las más de 80 hectáreas que tiene el sitio, existen más de 90 estructuras que guardan los secretos de esta cultura, que siempre estuvo en la frontera de América norte y sur.

Muy cerca de Los Toriles, más allá de las espectaculares formaciones pétreas que dejaron las erupciones del Volcán Cerobuco, se halla el hermoso Pueblo Mágico de Jala. Siguiendo sus calles estrechas y empedradas se van descubriendo sus tesoros arquitectónicos, como la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción, que fue construida con cantera rosa, amarilla y verde; el edificio ostenta estilos góticos y románicos de elegantes acabados.

Los vestigios de la Iglesia de San Francisco de Asís (siglo XVII) y los restos de lo que fuera un convento franciscano de esta misma época, también son parte del acervo arquitectónico que Jala guarda con celo. En el Museo Comunitario de Jala destacan varias piezas arqueológicas de la zona de Los Toriles, y de otros asentamientos prehispánicos de la región; sin duda se trata de una visita muy recomendable. Pero lo que es imperdible son las excursiones en el Parque del Volcán Ceboruco, que cuenta con senderos que llevan hasta el cráter del volcán a 2 mil 280 metros de altura, y a espléndidas cascadas y miradores que ofrecen panoramas espléndidos de la región.

Volviendo a la ruta, Compostela merece ser recorrida con tiempo. Su Parroquia de Santiago de Compostela es un ícono religioso del estado, y la Casa Cural y el Palacio Municipal son también joyas arquitectónicas muy apreciadas por los nayaritas. Muy cerca, la Hacienda de Miravalles es del mismo modo un tesoro colonial muy importante.

La Riviera Nayarit y sus playas paradisiacas

Finalmente, desde Compostela nos dirigimos hacia la Riviera Nayarit, que alberga algunas de las playas más extraordinarias de este país.

Primero se llega a Las Varas, que es una localidad tabacalera inmersa en una exuberante vegetación tropical, y que es la puerta de la costa nayarita. Muy cerca, la playa de Chacala y su pequeño poblado es un rincón playero fantástico que invita a pasar horas o días inolvidables.

Siguiendo por la costa se van descubriendo otras playas y pequeños pueblos como Rincón de Guayabitos, que tiene las playas más atractivas sobre todo si se viaja con la familia, pues sus oleajes son suaves y sus arenales un paraíso para los pequeños.

Unos kilómetros más adelante, la playa de Sayulita y su hermoso poblado son ideales para los que prefieren los oleajes agitados para practicar actividades acuáticas como el surf, el windsurf, la vela y el buceo. También este es el mejor lugar para degustar los famosos pescados zarandeados asados con leña de mangle, los camarones gigantes y un amplio abanico de platillos del mar.

Un poco más allá se halla Punta Mita, con sus exuberantes playas y sus fabulosos horizontes marinos, donde delfines y ballenas son los invitados de honor. Enseguida, Nuevo Vallarta presume su maravillosa playa, su marina de embarcaciones lujosas y sus imponentes complejos hoteleros.

En fin, este recorrido desde Guadalajara hasta la fantástica costa de Nayarit te asegura que las sensaciones serán inolvidables, y regresarás con tus maletas llenas de recuerdos increíbles.

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