Cabo Corrientes en la Costa Norte de Jalisco

Cabo Corrientes en la Costa Norte de Jalisco

En la Costa Norte de Jalisco, solo abordables por mar, se esconden decenas de playas solitarias prácticamente vírgenes.

Si eres de los que disfrutan de las playas paradisiacas y desconocidas, esta ruta por mar desde Puerto Vallarta es para ti. Aprovecha un fin de semana largo y descubre los secretos mejor guardados de esta franja costera de aguas turquesas y frondosa selva tropical, que va desde Mismaloya hasta Villa del Mar.

Es importante tomar en cuenta que las playas de Cabo Corrientes son sólo accesibles por mar, no existen caminos terrestres que lleguen hasta la mayoría de estos edenes escondidos.

Desde la caleta de Mismaloya, a sólo unos kilómetros del centro de Puerto Vallarta, salen las expediciones en bote hacia Cabo Corrientes. Después de concertar con los lancheros el día y la hora de salida, hay que tomar las previsiones necesarias para una travesía de dos o tres días: agua potable suficiente, botiquín, bloqueador solar, repelente, víveres (aunque en la travesía podrás deleitarte con los pescados y mariscos de la región), equipo de esnórquel o buceo, y ropa adecuada.

La región de Cabo Corrientes

La región de Cabo Corrientes es una zona con las características propias de la franja costera tropical: cerros de gran altura y enormes rocas que llegan hasta el mar, formando pequeñas playas y caletas, habitadas por cedros, vastas zonas de palmerales y árboles frutales.

El primer alto en el camino es la playa de Las Ánimas, un lugar excepcional para esnorquelear y admirar espectaculares formaciones coralinas de tonos azules, rojos y blancos. En la zona deambulan mantarrayas y tortugas marinas, y un poco más lejos es posible ver delfines y ballenas jorobadas. Más adelante, playa Quimixto es de belleza excepcional; aquí hay algunas palapas que ofrecen cocos y frutas de la región. En este paraíso conviene rentar caballos para internarse en la selva y apreciar sus tesoros naturales, como su cascada de más de 15 metros de altura.

Continuando la navegación cerca de la costa, se llega a una pequeña playa de ensueño: Caletas. El lugar invita a nadar en sus aguas cristalinas o a descansar a la sombra de las palmas. Aquí resulta especialmente atractivo internase por los senderos que llegan hasta los parajes tropicales más intocados, para descubrir fauna exótica de pericos, guacamayas, tucanes, tejones y armadillos.

Para terminar la jornada, la playa solitaria de Majahuitas es el mejor lugar. En la zona hay algunos pequeños hoteles ecológicos integrados totalmente con el medio ambiente, que son ideales para noches inolvidables. Desde las cabañas que se mimetizan con la densa vegetación, las vistas son espléndidas. En los camastros y las hamacas en la playa también se descansa de maravilla.

Aquí es imprescindible esnorquelear o bucear en el Cañón Submarino de Majahuitas, donde se encuentran las especies marinas más excéntricas de la región. Después del atardecer el lugar se ilumina con antorchas, ya que en toda esta zona no hay ni luz, ni teléfono, ni internet. Es el lugar ideal para desconectarse de absolutamente todo.

Colimilla y Yelapa, playas de la Costa Norte de Jalisco

Al día siguiente después de un frugal desayuno con frutas tropicales y frutos de mar la salida es con rumbo sur hacia la playa de Colimilla que es ideal para la práctica del kayak y el buceo; de hecho allí mismo se pueden adquirir los kayaks y la playa cuenta con sombrillas, hamacas y todo lo necesario para una estancia maravillosa.

Más adelante se llega al lugar más famoso de la región: Yelapa, que tiene una enorme bahía con una playa de más de dos kilómetros de extensión. A diferencia de las playas anteriores, en Yelapa hay un relativo bullicio en la playa: catamaranes, veleros, lanchas y pequeños barcos pesqueros son parte del horizonte, como lo son también el río Tuito y una fabulosa cascada.

Yelapa es un lugar particular, pues se ha convertido con el tiempo en un rincón bohemio donde pintores, escultores y escritores, sobre todo extranjeros, pasan la mayor parte de sus vidas. Se sabe que personalidades como el músico Bob Dylan pasaron largas jornadas en este encantador puerto. Los restaurantes en la playa ofrecen excelentes platillos del mar y la tradicional raicilla, que es un destilado de agave típico de la región; medio “caballito” es suficiente para conocer sus efectos.

Las playas de Maito, Tehuamixtle y Villa del Mar

Continuando la circunnavegación se llega a la exuberante playa de Maito. Sus aguas azul turquesa son perfectas para esnorquelear y bucear, ya que en las profundidades se encuentran decenas de bancos de coral y una multicolor vida submarina.

Un poco más adelante está la desolada playa de Tehuamixtle; en esta pequeña playa destaca un importante criadero de ostiones, por lo que son obligadas las sesiones gastronómicas que incluyen los mejores ostiones frescos en su concha acompañados con un buen jugo de naranja natural. En esta playa están los vestigios de un muelle colonial, que todavía conserva ese aire de los tiempos donde los galeones españoles llegaban en busca de oro y plata.

Finalmente, Villa del Mar con sus pequeñas playas de exótica belleza y su playa principal, que es la más grande de la región, es un paraíso. Aquí hay bastante actividad de pesca y deportes acuáticos. Conviene adentrarse en los senderos tropicales desde la playa principal, que llevan a miradores con escenarios espectaculares.

No cabe la menor duda de que este emocionante periplo te acercará a algunas de las playas más íntimas, exóticas y atractivas del país. En tu próximo viaje a Puerto Vallarta, regálate esta experiencia de aventura que te dejará sensaciones y recuerdos maravillosos para toda la vida.

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