Paz y soledad en la playa Michigan: Guerrero

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Playa Michigan: Guerrero. Uno de los lugares en los que más tranquilidad he podido sentir de todos mis viajes.

Va una confesión. Playa Michigan: Guerrero, casi a la mitad de camino entre Acapulco y Zihuatanejo (a 105 km del primer puerto y a 135 del segundo), se ha convertido con el paso del tiempo en una de mis favoritas para pasar un fin de semana en verdad tranquilo, con pocos turistas (o, de plano, ninguno) y con una laguna hermosa separada del mar por sólo unas decenas de metros.

Para acceder a la playa hay que cruzar en lancha la laguna. La recompensa: unos días en completa paz y tranquilidad con el sonido de fondo del estruendo de las olas. Y es que aquí, con vista al Océano Pacífico, las olas son enormes; cada una bien puede crear el tubo perfecto que todo surfer anhela. Para los mortales nadadores este mar resulta un tanto arriesgado, ya que cada ola jala y empuja lo suyo y, por tanto, resulta un poco agotador. Sugiero precaución a todo aquel que quiera bracear en serio en Michigan.

Si más bien quieres una chapuzón tranquilo puedes caminar unos cuantos metros y encontrarte con una laguna de agua dulce que, al tener escasa corriente y poca profundidad, ofrece una temperatura más amigable, además del apacible entorno. Allí podrás recostarte o dar una caminata en búsqueda de animales: en la zona todavía hay pequeños lagartos que habitan entre la flora. Si te apetece puedes hablar con un lanchero y pedirle un viaje a través de la laguna, para una visión más amplia del entorno.

Playa Michigan: Guerrero

La playa es muy extensa, de hecho, no le ves fin, puedes caminar sin parar varias horas y la playa sigue y sigue. En efecto, es perfecta para deportistas: en la mañana puedes correr o hacer yoga frente al mar o a la sombra de los arboles de la laguna en completa armonía con la naturaleza. Si lo tuyo son los deportes extremos y eres experto, puedes intentar surfear esas esplendidas olas; estoy seguro de que pondrán a prueba tus habilidades.

Aquí regularmente hay poca gente, y eso quiere decir pocos servicios. Casi lo único que encontrarás son pescadores que te dejan dormir bajo una palapa con hamaca si le pagas por prepararte la comida diaria. Ajá: no tienes muchas alternativas culinarias si lo que deseas es no salir de la playa, pero no te inquietes, pues los platillos que te preparan son exquisitos y nunca te cansarán. Te recomiendo pedir sus famosas pescadillas, una verdadera especialidad, un manjar. Créeme que nunca había probado pescadillas tan deliciosas y “naturales” como en playa Michigan. Son sabor perfecto para acompañar, a la sombra de una palapa, la belleza natural.

Qué maravilla que una playa tan poco frecuentada se haya convertido en un destino clásico para personas que gozamos de los momentos a solas. Una estancia de, al menos, cinco días en playa Michigan: Guerrero, garantiza paz y momentos de reflexión, tan necesarios para la acelerada vida cotidiana.

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