Mercados típicos, manteniendo vivas las tradiciones de México

Mercados típicos, manteniendo vivas las tradiciones de México

Los mercados típicos no son sólo lugares de compra y venta, sino espacios de confluencias donde las tradiciones de México se mantienen más vivas que nunca.

Desde tiempos ancestrales, los mercados han sido espacios de intercambios comerciales y culturales, lugares de convivencia y encuentros, de experiencias sensoriales y festivas; de sensuales aromas, texturas y colores exóticos, de miles de sabores extravagantes e insólitos hallazgos, pero sobre todo de una confluencia entre la intimidad y la creatividad de los pueblos.

Las tradiciones de México en los mercados

En México, los mercados son los espacios públicos más alegres y solemnes a la vez, símbolos de la sensibilidad y la vitalidad de nuestra cultura. Todavía hoy se puede ver que el trueque es una forma usual de comerciar, y cómo la gente adquiere animales vivos para su consumo; se siguen encontrando hierbas para conjuros y hechizos, como también plantas y remedios curativos para todo mal.

Siempre hay hongos de inusitadas formas y colores, insectos y gusanos para preparar ancestrales recetas, y frutas tropicales de sabores sorprendentes. Y, desde luego, no pueden faltar las distintivas artesanías mexicanas, y los comedores populares con lo mejor de nuestra gastronomía. Aquí te dejamos algunas sugerencias con los mercados más interesantes y afamados de nuestro país, que a pesar de la monotonía de nuestra modernidad han sobrevivido con sus peculiaridades.

El Mercado de Sonora en la Ciudad de México

El Mercado de Sonora es uno de los más tradicionales y conocidos de la capital del país; es el mercado de los hechizos, de los yerberos, de los sobadores, de los remedios naturistas y de los contrastes más exóticos. Al entrar al Mercado de Sonora irremediablemente encontrarás los puestos de medicina tradicional y magia blanca, que ofrecen veladoras, esencias, pociones, amuletos, colmillos de jabalí, garras de felinos, y un gran etcétera.

Pero además no faltan los comercios de hierbas curativas que ayudan a sanar desde lepra, sarna, prolapsos, angina de pecho, tifo y hasta el susto y la tristeza, entre muchos otros males. Sus remedios contienen gordolobo, culantrillo, zarzaparrilla, ocote, encino, y todo lo inimaginable, claro, todo bajo asesoría del brujo o del curandero, que son los que saben cómo combinar las hierbas para óptimos resultados.

Cuando crees que lo has visto todo, aparecen los puestos de jabones curativos “Para el mal de amores”, o el famoso “Arrodillado a mis pies” que es de los de mayor demanda, aunque el “De mí enamórate” también tiene lo suyo. En este mercado son igualmente llamativas las secciones de animales vivos, donde se pueden encontrar desde iguanas hasta chivos y lechones. Y en los puestos de chiles se puede encontrar la variedad más extraordinaria, apuesto a que no sabías que era tan amplia.

El Mercado Municipal de Juchitán, Oaxaca

Exactamente en el centro de la ciudad de Juchitán, detrás del Palacio Municipal, se encuentra el mercado municipal. El lugar cuenta con más de 2 mil 500 puestos, lo que lo convierte en uno de los más grades de nuestro país.

Este mercado llama particularmente la atención por la diversidad de culturas que confluyen en él; quizá el idioma más oído es el zapoteco, pero también hay huaves de la región costera del estado que llegan a ofrecer sus manjares de mar, mixes que bajan la leña desde la sierra, los mixtecos que traen sus bordados y su barro trabajado, y los triquis que se pasean por todo el mercado con sus guajolotes y gallinas.

Aquí se puede conseguir una increíble variedad de moles de todos los colores y sabores, los clásicos chapulines, gusanos de maguey, iguanas vivas verdes y negras, y no menos exótica es la carne de venado e incluso la de tepezcuintle. No menos llamativa es la diversidad de panes, así como las artesanías de barro negro de San Bartolo Coyotepec y los famosos tapetes de Teotitlán, que viajan desde el Valle de Oaxaca hasta el istmo.

Pero definitivamente lo más hermoso de este mercado son sus mujeres juchitecas siempre “echadas pa’ delante”, presumiendo sus bellas faldas y blusas bordadas, sus collares dorados y sus enormes arracadas.

El Mercado de Cuetzalan, Puebla

Este mercado está al aire libre y es de los más fascinantes de nuestro país, sobre todo los domingos, cuando los habitantes de toda la sierra bajan a Cuetzalan para ofrecer sus productos; náhuatl, totonaco y castellano se confunden en este rico entramado cultural.

La plaza de armas y las callejuelas del pueblo son el escenario de esta fiesta multicolor; los comerciantes llegan y extienden sus telas en el suelo, donde acomodan cuidadosamente sus productos: frijoles de toda procedencia, chiles, la típica vainilla de la región, canela entera, cacahuates, ajonjolí, moles, café, cereales, frutas, legumbres y cientos de hierbas curativas.

Ollas de barro, tallas de madera, cestería, bordados, blusas de manta, sombreros, ropa de lana y cientos de artículos artesanales enriquecen el popular mercado. Durante las horas de ventas es tradicional que los voladores de Papantla realicen su ritual y que los “Miguelitos” dancen en la plaza con sus vistosos atuendos.

El Mercado de Tantoyuca, Veracruz

En la Huasteca de Veracruz, Tantoyuca es conocida como la Perla de las Huastecas. Ahí, entre otras cosas, se encuentra un maravilloso mercado que conserva todas y cada una de sus reminiscencias prehispánicas. Mujeres y hombres de los pueblos aledaños llegan a este poblado para ofrecer sus productos regionales.

Llaman especialmente la atención los puestos de embutidos y carnes, que cuelgan sus productos en tendederos especiales sin refrigeración alguna, donde permanecen todo el día oreándose. Los moles, las hierbas aromáticas, las frutas y las pencas de maguey para los mixiotes y las barbacoas, tienen sus lugares especiales. Los chinicuiles, escamoles, jumiles o xotlinillis, que son insectos que se comen vivos en tacos, son algunas de las delicias prehispánicas que todavía se encuentran en este mercado de exóticos sabores.

Y hablando de sabor, este mercado atrae a gente de todo el estado con su variada oferta gastronómica. Merecen mención aparte los tamales huastecos conocidos como zacahuiles, para empezar por que son de proporciones sorprendentes (en la mayoría de los casos rebasan el metro y medio de largo y los 50 centímetros de ancho); de un solo tamal salen por lo menos una veintena de porciones. Pero además de su tamaño, llevan maíz martajado, van condimentados con chile ancho y suelen llevar pollo y carne de cerdo. Sobre la porción se añaden rajitas de chiles serranos, crema y queso Cotija espolvoreado. En ningún otro lado encontrarás algo así.

No cabe duda que en México existen cientos de mercados excepcionales, esta es sólo una pequeña muestra para que cuando viajes a la Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz o Puebla, sepas a dónde dirigirte para tener un encuentro con lo más auténtico de nuestro país.

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