Los cenotes de Yucatán: una maravilla natural

Los cenotes de Yucatán: maravillas naturales

Los cenotes de Yucatán, desde tiempos prehispánicos, han sido verdaderas maravillas naturales y santuarios sagrados.

Por todos es sabido que la Península de Yucatán alberga tesoros históricos y naturales de excepción, tal como sus exóticos y maravillosos cenotes sagrados. Estos afortunados accidentes geográficos son producto de la erosión milenaria de la piedra caliza, que ha dado como resultado oquedades que albergan fabulosas lagunas, muchas veces interconectadas a través de túneles subterráneos.

Los yacimientos arqueológicos de la región también son la huella perenne de la antigua civilización maya; y ni qué decir de las fantásticas joyas coloniales que se encuentran en las mismas ciudades que los mayas erigieran muchos siglos atrás.

Lo que no es necesariamente del dominio público es que, a muy pocos kilómetros de la ciudad de Mérida, en las pequeñas comunidades mayas de Acanceh y Cuzamá, puedes encontrar todo esto y mucho más, en una visita que te puede tan solo un día.

El pueblo de Acanceh

Acanceh es un poblado que se encuentra a poco más de 20 km de Mérida, que guarda monumentos históricos de gran calado. Tan sólo en lo que es su plaza principal se encuentran magníficos ejemplos de la civilización Maya y de la Colonia.

Los dos edificios mayas que aquí habitan están magníficamente bien restaurados, y sin duda lucen como en sus mejores días, ambos son de entre los siglos V y VI d.C. Uno se trata de una pirámide de poco más de 11 metros de altura que presume de hermosos mascarones solares decorativos, y el otro es un edifico conocido como el Palacio de los Estucos, que tiene un ancho de más de 50 metros y una altura de más de 6 metros, y que presenta entre otras cosas un elaborado friso.

En el pueblo se pueden hallar otros vestigios mayas fuera de lo que es la plaza principal, y es que basta decir que esta ciudad maya cubría originalmente una superficie de por lo menos 4 kilómetros cuadrados, y tenía más de 400 edificios. Algunas de estas estructuras son visitables, aunque sus trabajos de restauración no están completamente terminados, y otros están definitivamente cerradas al público ya que se encuentran en procesos de excavación.

Del mismo modo, en este primer cuadro se encuentra el ex convento y templo de la Virgen de Guadalupe del siglo XVI, que es de los pocos ejemplos del culto guadalupano en la península; y no menos atractivo es el templo de Nuestra Señora de la Natividad, también del siglo XVI.

Cuzamá y los Cenotes de Yucatán

A poco menos de 20 km de Acanceh se encuentra la comunidad de Cuzamá, que entre otras cosas es famosa por tener la única iglesia gótica de la región, aunque su atractivo principal en realidad son sus tres cenotes, los cuales sólo es posible visitar a bordo de los llamados truks, que son pequeños carros tirados por caballos que corren sobre los antiguos rieles que las haciendas henequeneras construyeron para sacar las fibras de las plantaciones. A través de una vereda de 7 km que cruza la maleza, se llega a los cenotes de Chelentún, Chak-Zinik-Che y Bolom-Chojol.

Chelentún que es de los que cuentan con una amplia bóveda y túneles en los extremos, el agua es de un estupendo azul profundo y su acceso es a través de unas escaleras de madera por las que se desciende unos 20 metros, hasta llegar a una plataforma pétrea que permite descansar y meterse al agua cuando se quiera. Las inmersiones tienen que ser de preferencia con esnorquel para descubrir los secretos de las profundidades de esta poza mágica.

Más adelante, a unos cuantos minutos, se halla el cenote de Chak-Zinik-Che que es de los de tipo cántaro, es decir, que está cubierto desde la superficie de la tierra por una enorme bóveda que sólo permite el paso de la luz durante unas cuantas horas al día. Aquí impresionan los intensos tonos azul índigo del agua y la transparencia de ésta. El acceso es del mismo modo por una escalera rústica de madera que baja 20 metros hasta el nivel del agua, y al bajar se está todo el tiempo en el agua, pues no hay una plataforma para descansar. Una vez terminada la experiencia submarina hay que retomar la escalera para salir a la superficie.

Finalmente, el encuentro con el cenote Bolom-Chojol es también impactante por su belleza, se trata de hecho de uno de los más hermosos del estado, que no es poca cosa si se toma en cuenta que son cientos los cenotes que habitan la península. Este cenote está cubierto por una enorme bóveda que permite el paso de luz por unas pequeñas oquedades; cuando esto ocurre, al agua toma unas tonalidades definitivamente exuberantes que van desde los azules turquesa hasta los verdes esmeraldas. El acceso es complicado y de cierta manera extremo, ya que hay que descender por más de 15 metros por paredes totalmente verticales usando unas escaleras de madera. No obstante, vale sin duda la pena intentarlo, pues la recompensa será una experiencia que nunca olvidarás.

En tu próximo viaje a Mérida no te olvides de estos destinos de excepción, puedes estar seguro de que estos encuentros con el Mundo Maya serán experiencias que se quedarán contigo por mucho tiempo, mucho.

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