Las Reservas Naturales de Baja California Sur

Las Reservas Naturales de Baja California Sur

Hoy te platicamos sobre dos Reservas Naturales de Baja California Sur, que no debes dejar de visitar en tu próximo viaje a la península.

México cuenta con una megadiversidad extraordinaria y con santuarios naturales espectaculares. Nuestra geografía alberga 176 Áreas Naturales Protegidas, destinadas al desarrollo científico, turístico y educativo, dependiendo de ciertos criterios y los regímenes de protección ambiental. Para ello, se dividen en distintas categorías: Parques Nacionales, Reservas de la Biósfera, Monumentos Naturales, Santuarios Naturales, Áreas de Protección de Recursos Naturales, y algunas otras denominaciones.

Lo que no cambia en ningún caso es la razón de ser protegidos de estos espacios; se trata de preservar y salvaguardar los valores y la riqueza tanto medioambiental, como histórica y cultural de estos ecosistemas privilegiados; es decir, el compromiso ineludible de que no se alteren estos delicados hábitats naturales por la acción del ser humano.

Afortunadamente, estas áreas protegidas en la mayoría de los casos están abiertas al turismo, para que todos los amantes de la naturaleza y de las emociones puedan disfrutar de las joyas naturales mejor protegidas de nuestro país.

Reservas Naturales de Baja California Sur

La Península de Baja California es una de las regiones más vírgenes de nuestro país. En esta mítica tierra de amazonas cohabitan desiertos calcinantes, enormes formaciones pétreas, cuevas con vestigios rupestres, misiones taciturnas, pueblos fantasmas, eternos caminos solitarios, el Océano Pacífico con sus azules salvajes de un lado, y del otro el impasible Mar de Cortés que resguarda el acuario natural más grande del mundo.

En el estado de Baja California Sur se yerguen dos de las Áreas Naturales Protegidas más fantásticas de nuestro país: la Reserva de la Biósfera del Vizcaíno que es la segunda más grande de México, y la Reserva de la Biósfera de Cabo Pulmo cuyos tesoros están escondidos en aguas transparentes y profundas.

Reserva de la Biósfera El Vizcaíno

Para la aventura en el desierto del Vizcaíno conviene que te hospedes en el histórico pueblo de Santa Rosalía, que alberga entre otros tesoros una increíble iglesia metálica diseñada por Gustave Eiffel, el mismo ingeniero que construyó la famosa Torre Eiffel de París, a finales del siglo XIX.

El Desierto del Vizcaíno es muy extenso, por lo que conviene elegir una zona específica para conocer. La ruta comienza en la comunidad de San Ignacio, que entre sus joyas cuenta con una de las misiones jesuitas más interesantes de toda la península, además de un oasis de palmerales datileros. Más adelante, en el trayecto que va hacia la Laguna de San Ignacio, atravesarás planicies desérticas y profundos cañones por los que cruzan senderos solitarios de tiempos inmemoriales.

Cuando las dunas empiecen a disiparse, verás a lo lejos la espectacular Sierra de San Francisco; una vez en ella las brechas te llevarán hasta las pinturas rupestres del lugar que son simplemente impresionantes. Las estilizadas representaciones de animales, cazadores y de símbolos rituales de más de 7 000 años de antigüedad en estas bóvedas pétreas, son los vestigios rupestres más importantes de nuestro país. Se trata de una visita obligada que conviene hacer con un guía, y disponer de un par de días para adentrarse por los difíciles caminos de la sierra.

Siguiendo hacia el Océano Pacífico se llega a la Laguna de San Ignacio, que junto con la Laguna de Ojo de Liebre es el santuario más importante de la ballena gris en nuestro país. Entre los meses de diciembre y marzo de cada año, estos cetáceos llegan a la laguna para reproducirse. Dentro de la reserva existen eco-hoteles que cuentan con guías que organizan las excursiones para el avistamiento de las ballenas, y llevan a los viajeros hasta la Sierra de San Francisco para visitar las pinturas rupestres. O también puedes optar por las áreas para acampar.

Reserva de la Biósfera Cabo Pulmo

Para llegar a Cabo Pulmo desde Los Cabos, se necesitan aproximadamente 3 horas de trayecto. Cabo Pulmo es un santuario submarino excepcional en el Mar de Cortés. Desde tu llegada, conviene acercarte a los instructores de buceo y esnorquel que habrán de facilitarte lo necesario para incursionar en las profundidades del mar.

Ente junio y noviembre podrás vivir la emocionante aventura de nadar junto al espectacular tiburón ballena, y durante los meses de invierno los encuentros con las ballenas jorobadas quitan el aliento. Las mantarrayas voladoras que puedes ver todo el año son también fantásticas, como también lo son las colonias de leones marinos que ruidosos reposan todo el año en islotes y riscos despoblados.

En Cabo Pulmo existen varios desarrollos hoteleros de primer nivel. La zona es un paraíso para los windsurfers, para quienes disfrutan del veléo, o simplemente para quienes prefieren perderse en los caminos silenciosos del desierto, que van desde las aguas turquesas hasta las crestas desnudas de las sierras aledañas.

El arrecife que protege el Parque Marino de Cabo Pulmo es un santuario de vida marina excepcional, uno de los tesoros mejor guardados de nuestra geografía. Las sensaciones al bucear en estas profundidades marinas son incomparables; acariciar un tiburón ballena en pleno nado y acercarte a solo un par de metros de una ballena jorobada en el fondo del mar no se vive todos los días.

Acércate a las Reservas Naturales de nuestro país, están a lo largo y ancho de nuestro territorio, y todas son espectaculares. Si decides iniciar con las de Baja California Sur, te preguntarás como es que nunca habías vivido esta experiencia antes. La buena noticia es que nunca es tarde, así que no esperes más y sorpréndete con este rico mundo de bellezas naturales.

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