Las misiones de Baja California: San Vicente Ferrer

Las misiones de Baja California: San Vicente Ferrer

Al recorrer la ruta de las misiones de Baja California, el lugar ideal para iniciar es sin duda la Misión de San Vicente Ferrer.

Baja California es por tradición el territorio predilecto de los trotamundos más aventureros que entre sus tesoros más preciados dejaron misiones, que hoy son los testigos silenciosos de una lucha religiosa en la inmensidad esteparia de la península.

San Vicente Ferrer es una de estas joyas reveladoras. Al recorrer la península se puede sentir la dimensión de la hazaña misional que llevaron a cabo los pioneros evangelizadores. Todos los intentos previos de conquistar estas tierras habían fallado, sólo hombres con la fortaleza y convicción como Junípero Serra, Eusebio Kino y Salvatierra, pudieron llevar a cabo una odisea de esta magnitud, hace ya más de trescientos años.

Recorrer el Camino Real Misionero de las Californias es una de las experiencias más gratificantes de todo nuestro territorio, y San Vicente Ferrer es el lugar ideal para que inicies esta aventura.

Las misiones de Baja California, un poco de historia

La ruta más corta hacia la Misión de San Vicente Ferrer es desde la ciudad de Ensenada. De ahí hay que dirigirse hacia al sur y, después de pasar por enormes plantíos de olivos y viñas, llegarás a la vinícola Santo Tomás, donde vale la pena detenerse un momento. Más adelante, exactamente a 90 kilómetros de Ensenada te encontrarás con la comunidad de San Vicente, y podrás ver en el horizonte la maravillosa Misión.

San Vicente Ferrer (1780-1833) fue la misión  más importante  que construyeron los dominicos, una vez que los jesuitas fueron expulsados de la Nueva España en 1767, y la finalizó el relevo franciscano en la península en 1772.  Desde su fundación se constituyó como el centro administrativo y militar del norte de la península; contaba con una extensión de más de  mil 300 kilómetros cuadrados en el conocido como Llano Colorado, a un costado del arroyo San Vicente.

En la zona habitaban los originarios pai-pai, quienes además de la formación religiosa fueron introducidos al cultivo del maíz, trigo, vides, cebada, a la construcción y uso de presas y canales de riego, a la cría de ganado, así como a oficios como el hilado, la herrería, carpintería, curtiduría, entre otros.

La visita a San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer conserva intacto su trazo original en un horizonte solitario de llanuras a orillas del río San Vicente. A su alrededor se pueden ver enormes rocas y tierra roja con mezquites y manzanillas.

La misión tiene varias secciones bien delimitadas. Cocina, comedores, celdas y dormitorios se adivinan con facilidad; un poco más lejos se ve el templo, la sección de soldados, y lo que fue la presa con sus respectivas acequias. Todo está construido en adobe, con arcilla roja, arena y paja. La mayoría de los techos ya no existen, pero todavía quedan los restos de los altos muros y torretas que rodeaban la misión para su protección. En esa época, las misiones contaban con una importante presencia de soldados, pues los nativos guerreaban con frecuencia, pues nunca se sometieron dócilmente a los designios del invasor.

Las misiones empezaron a aparecer en 1697, con la materialización de la Misión de Nuestra Señora de Loreto en lo que hoy es Baja California Sur. Al mando de José María de Salvatierra, después de 150 años de infructuosos intentos, los jesuitas finalmente pudieron fundar lo que con el tiempo se convirtió en la cabeza de las misiones bajacalifornianas.

Después llegaron los franciscanos y dominicos para continuar con la conversión de cochimies, pai-pai, kumiais y kiliwas, que eran los habitantes naturales de la península. La labor de conversión continuó después de la Independencia, exactamente hasta 1849. Los más de 150 años de presencia misional dejaron una estela de más de 50 misiones entre la península de Baja California y el estado de California en Estados Unidos.

Como ves, Baja California lo tiene todo, y la misión de San Vicente Ferrer puede ser tu primer encuentro con el Camino Real Misionero de las Californias; no muy lejos, hay algunas otras misiones de mucho interés como la de Santo Tomás o la de San Fernando Velicatá.

Y si a todo esto le sumamos las maravillosas playas de la región, los estupendos vinos de la zona y la deliciosa gastronomía, este viaje se traduce simplemente en un encuentro inolvidable que no te puedes perder.

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