La Tovara en Nayarit, una aventura sin igual

La Tovara en Nayarit, una aventura sin igual

La Tovara en Nayarit es una hermosa reserva ecológica que da hogar a cientos de especies exóticas, en medio de una selva espectacular.

En el estado de Nayarit, muy cerca del puerto de San Blas, se encuentra este maravilloso santuario natural que es el hábitat de especies animales y vegetales exóticas, en donde los recorridos en lancha son una aventura rica en sensaciones.

La Tovara en Nayarit

La Tovara, que también puede ser La Tobara, es una reserva ecológica cubierta de manglares, helechos y pastos que son visitados por viajeros de todo el mundo, ya que aquí pueden tener la experiencia de convivir con cocodrilos, tortugas y con más de 300 especies de aves de toda procedencia, en un entorno salvaje y natural de extraordinaria belleza.

El lugar es un enorme estero repleto de canales naturales que corren entre la densa jungla, y desemboca en la Bahía de Matanchén al sur de San Blas. Estos canales son alimentados por manantiales que se encuentran en tierras más elevadas, y por el agua de las mareas altas del mar que llegan a inundar parte de este santuario natural.

La belleza y exuberancia del lugar es tal, que ha sido sede de varias filmaciones cinematográficas, que encuentran aquí un escenario tropical ideal.

La aventura inicia en El Conchal o en La Aguada

Siete kilómetros al sur de San Blas se encuentra el embarcadero El Conchal, donde se abordan las lanchas que han de transportarte por la extensa red de canales. En la bahía de Matanchén hay otro embarcadero conocido como La Aguada, desde donde los recorridos son un poco más largos, pero igual de emocionantes.

Los arbustos que crecen por encima del agua son conocidos como mangles, y los hay de colores rojos, negros e incluso blancos. Éstos forman profundos túneles naturales con sus ramas entrelazadas; mientras sus raíces de cientos de metros permanecen ocultas debajo del agua, en las partes que sobresalen de la superficie reposan las tortugas que ven pasar a los visitantes con curiosidad.

En las orillas lodosas los cocodrilos toman el sol, y por los aires y ramas se ven algunas garzas vigilantes. Más adelante aparecen los pericos, loros, patos, las urracas, los martines pescadores, las espátulas, las lechuzas, los pelícanos y las gaviotas. Por su parte, en las profundidades acuáticas habitan camarones, mojarras, róbalos y pargos, y en las raíces de los mangles crecen ostiones y descansan los cangrejos. Durante los paseos terrestres se pueden observar armadillos, tejones, ocelotes, y con suerte algún jaguar solitario.

Conforme se avanza, el paisaje va cambiando. Primero surgen arbustos bajos y pastizales de profundos tonos verdosos; después vienen los árboles de mayor altura, con lianas, orquídeas de exóticos colores y helechos. Y cuando se está por llegar al manantial principal, las higueras y los tules protagonizan la escena con su frondoso follaje, por donde apenas cruzan algunos rayos de sol.

El manantial y el cocodrilario

Cuando se cree haberlo visto todo, se llega hasta una densa selva donde se descubre un asombroso manantial de aguas cristalinas, que es el hogar de tortugas y peces multicolores.

El lugar cuenta con un pequeño y rústico restaurante que sirve pescados zarandeados deliciosos; también hay sanitarios y vestidores para los que se deciden por un fresco chapuzón, y algunos palafitos (viviendas apoyadas en pilares) muy característicos de la zona. Una vez aquí, es imposible resistirse a la tentación de lanzarse al agua en esta poza paradisiaca. Es todo un privilegio nadar en este espejo transparente en medio de la selva tropical.

En la zona hay un canal especialmente estrecho que te lleva hasta un magnífico cocodrilario, un proyecto ecológico de rescate donde se reproducen decenas de estos reptiles. Los cocodrilos más pequeños son apenas más grandes que lagartijas y suelen ser amistosos; pero los adultos se pasean a prudente distancia, y es bastante impresionante verlos comer con sus poderosas mandíbulas.

Estos reptiles semiacuáticos llevan en nuestro planeta 55 millones de años, llegan a medir más de seis metros de longitud y pesar cerca de 700 kilogramos; su promedio de vida oscila entre los 60 y 80 años, y a pesar de sus pesados cuerpos son excelentes nadadores e implacables cazadores.

La especie que habita estos humedales es el Crocodylus Acutus. Son los animales de respiración pulmonar que más tiempo pueden permanecer en el agua; en movimiento pueden estar hasta 6 horas sumergidos, y si se mantienen quietos pueden estar hasta dos días completos en el fondo del agua. Sin duda son depredadores temibles.

En fin, esta aventura por los canales de La Tovara te llenará de emociones insospechadas, después de esta experiencia estarás listo para internarte en regiones que implican mayor grado de dificultad. La Tovara será el punto de partida para ese aventurero que llevas dentro.

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