La Ruta del Vino en Baja California, una buena costumbre

La Ruta del Vino en Baja California, una buena costumbre

La Ruta del Vino en Baja California te acerca a la increíble tradición vinícola del noroeste mexicano, y está llena de agradables actividades.

En los alrededores de Ensenada, en Baja California, se encuentran los campos vinícolas más extraordinarios de este país. Los Valles de Guadalupe, San Antonio de las Minas, Ojos Negros, San Vicente y de Santo Tomás, son el corazón de la Ruta del Vino.

Esta región de viñas y horizontes marinos goza de un clima mediterráneo, ideal para el cultivo de la vid. Existen pocos microclimas en nuestro país que combinan las características únicas de altitud, tierra, temporadas y temperatura de estas tierras en el Océano Pacífico.

Los misioneros que llegaron a esta región a principios del siglo XVIII abrieron brecha para que esta tradición vinícola se perpetuara, luego llegaron inmigrantes de Rusia, Europa y otras latitudes para continuar con este arte milenario.

En todos estos valles existen cientos de pequeñas vitivinícolas familiares y otras que producen a gran escala. Uvas como el Chenin Blanc, Colombard, y Chardonnay se utilizan para elaborar los mejores vinos blancos del país; mientras que para los vinos tintos se utilizan tradicionalmente las uvas Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo, Zinfandel, Syrah, Barbera y Nebbiolo.

Recorrer la Ruta del Vino es todo un placer, y las buenas costumbres culinarias también están en el menú junto con decenas de actividades y paseos. Te dejamos aquí algunas sugerencias para que disfrutes tu ruta de la mejor manera posible.

Los viñedos de la Ruta del Vino en Baja California

La Ruta del Vino es una experiencia integral donde el viajero puede incursionar en el sofisticado mundo del vino con actividades emocionantes y divertidas. La ruta te va llevando por pequeñas vitivinícolas familiares, refinados restaurantes, elegantes hoteles boutique, galerías de arte, y también lugares naturales donde se puede acampar, sitios misionales, comunidades indígenas Kumiais y museos, entre otras cosas.

La experiencia también incluye eventos y celebraciones, que inician con la fiesta de los “Viñedos en flor” en mayo, hasta las “Fiestas de la Vendimia” el primer viernes del mes de agosto. Cada valle tiene sus fiestas y celebraciones entre estos cuatro meses del año.

Pero la cereza del pastel de este viaje son las visitas a las vinícolas y viñedos, donde siempre serás bien recibido en un ambiente cálido y amistoso. En el Valle de Guadalupe, es imperdible Mogor Badán, donde se ofrecen recorridos por sus cavas subterráneas, degustaciones, paseos por las viñas y las hortalizas orgánicas, e incluso puedes ser recibido por la familia que habita una bella casa estilo francés en medio de las viñas.

La visita a las Tres Mujeres es una delicia, las anfitrionas te hacen sentir como en casa. En su cava de degustación, además de estupendos vinos, podrás disfrutar de exhibiciones de trabajos artísticos en cerámica y azulejería, productos del rancho, mermeladas y aceites de oliva. La Casa de Doña Lupe es otra hermosa vinícola familiar que produce vino orgánico, su atención es excelente y en la vista podrás conocer algunos de sus secretos sobre la elaboración de productos orgánicos.

Existen otros conceptos donde, además de la producción vinícola, en la propiedad se ofrece servicio de hotel boutique, restaurantes con chefs prestigiados, albercas, jacuzzis, caballerizas, y demás excentricidades. Adobe Guadalupe, Encuentro Guadalupe y la Villa del Valle con sus plantas de lavanda son algunos de los mejores ejemplos.

Sitios naturales e históricos

En el Valle de Guadalupe existen estupendas opciones para los que disfrutan de la naturaleza y las actividades al aire libre. La Cascada del Arroyo de Guadalupe es un enorme paredón de piedra de más de 30 metros, desde donde cae una espléndida cortina de agua que al llegar a tierra forma una bella poza, ideal para los chapuzones. En el lugar también existen pozas de aguas termales con propiedades curativas, y se puede practicar rappel.

También desde el valle puedes aventurarte a conocer el Salto de Agua y La Higuerilla; la excursión debe realizarse a caballo a causa de los difíciles accesos, después de poco más de una hora de cabalgata se llega a la cascada y a los ojos de agua de La Higuerilla, que son paradisiacos. Y muy cerca del pueblo de Valle de Guadalupe se encuentra el Centro Ecoturístico Kumiai San Antonio Nécua, donde podrás conocer a esta cultura madre del norte de la península, de ricos antecedentes.

No menos interesante es el Museo Comunitario Ruso. El edificio se encuentra en la antigua colonia rusa del Valle de Guadalupe, y entre sus exhibiciones podrás descubrir todos los pormenores de esta migración de finales del siglo XIX. Y con la visita al Museo de la Vid y el Vino del Valle de Guadalupe podrás familiarizarte con la actividad vitivinícola y su historia en Baja California; aquí también la degustación, los eventos culturales y los recorridos guiados valen la pena.

En tu próxima visita a Baja California, no dejes de disfrutar la Ruta del Vino, ya sea desde Tijuana o desde Ensenada, la zona es muy accesible. Resulta conveniente que empieces a descubrir esta región desde el Valle de Guadalupe que es donde se encuentran la mayoría de las vinícolas; en un segundo viaje puedes aventurarte a los otros valles como el de Ojos Negros, Santo Tomás o San Vicente que también tienen mucho que ofrecer. Muy buen viaje.

¿Quieres recibir descuentos en tu próximo vuelo?

Ingresa tus datos y te enviaremos los mejores descuentos y promociones para tu próximo viaje.

No, no quiero viajar
Obtén descuentos