La Ruta del Mezcal en Oaxaca y los placeres de la tierra

La Ruta del Mezcal en Oaxaca y los placeres de la tierra

La Ruta del Mezcal en Oaxaca, por los valles y serranías, es una gran oportunidad para conocer a fondo el proceso artesanal detrás de este elixir.

En los valles del Altiplano Oaxaqueño la tierra huele a agave, a tradiciones, y a épocas de la grandiosidad de Mitla y Monte Albán. Entre todas estas sutilezas aromáticas, en los palenques donde nace el mezcal, cobra vida un ritual eterno en comunión con la madre naturaleza.

En la Ruta del Mezcal estarás en relación directa con lo más íntimo de la cultura oaxaqueña: su tierra, que desde tiempos inmemoriales ha dado sustento a los habitantes de la región. Caminar por los campos de agave es un privilegio, aquí nacen los placeres de esta planta sagrada que precede a la presencia humana.

En Oaxaca existen 120 especies de magueyes de las poco más de 200 que existen en el mundo, con estos se produce una gran variedad de mezcales, dependiendo de la agavácea: espadín, arroqueño, madrecuixe, tepextate o Tobalá, por mencionar algunos. En las comunidades de la entidad, el mezcal se destila en los tiempos que marcan las cosechas.

La Ruta del Mezcal en Oaxaca comienza en Santa María del Tule

Muy cerca de la ciudad de Oaxaca, Santa María del Tule es donde los caminos del mezcal toman dirección hacia los valles y sierras. En el pueblo hay un árbol de Tule de más de 2 mil años de vida, que mide más de 40 metros de altura y tiene una circunferencia de más de 45 metros, y es probablemente el ser vivo más longevo de nuestra geografía.

En el pueblo no pasa desapercibido su templo de Santa Marái de la Asunción, del siglo XVII, y su Capilla del Rosario; sus fachadas que denotan el barroco mexicano, son obras de arte realizadas por manos indígenas. Muy cerca del templo, el mercado de artesanías bien vale una visita.

En los alrededores de la comunidad se encuentran los palenques y fábricas de mezcal que pueden ser visitados para conocer de cerca el proceso artesanal de la elaboración del mezcal, y del mismo modo participar en las degustaciones y catas. Los lugares más recomendables son la Fábrica de Mezcal Oro de Oaxaca y la Fábrica Benevá.

Si el mezcal es joven, añejo, o reposado, con gusano o sin gusano, es lo de menos; lo importante es la compañía de los hombres que moldean los magueyes, y los escenarios entrañables de los palenques y los infinitos campos de agave.

San Jerónimo Tlacochahuaya y Teotitlan del Valle

Continuando con dirección a Mitla, se llega al hermoso poblado de San Jerónimo Tlacochahuaya. Este lugar de fuertes raíces zapotecas guarda celosamente sus joyas históricas.

Su zona arqueológica de Dainzu presenta algunos bajorrelieves de jugadores de pelota en diferentes posiciones, y a cuatro deidades con lujo de detalle. No menos impactante es su Convento de San Jerónimo, con magníficos campanarios y soberbia fachada. El órgano tubular en su interior data de la primera mitad del siglo XVIII, y es una obra de arte fantástica.

La comunidad es de las más agraciadas en lo que a cantidad de palenques y fábricas de mezcal se refiere. La Fábrica de Mezcal el Rey de Matatlán produce un interesante elixir orgánico, además de mezcales de pechuga y cremas de mezcal. El Parador Don Agave es el lugar ideal para deleitarse con una selección de mezcales de distintos agaves, que se han de maridar con moles amarillos, rojos, verdes, y negros, y unas tortillas azules hechas a mano.

Teotitlan del Valle está muy cerca de San Jerónimo, también tiene sus características bien definidas. Aquí la tradición textilera viene de lejos, y en los talleres rústicos se pueden admirar excelentes trabajos de tapetes, sarapes, alfombras, y demás. Es asimismo apreciable el templo de la Preciosa Sangre de Cristo, labrado en cantera, y la Casa del Pueblo Antiguo, donde se pueden ver piezas arqueológicas zapotecas y colecciones artesanales estupendas.

Los talleres de cocina tradicional del lugar son imperdibles, en ellos podrás aprender a preparar platillos regionales como el mole amarillo, el mole zapoteco, chocolate, atole y un sin número de delicias oaxaqueñas. En cuanto a palenques, la Fábrica de Mezcal Pensamiento es muy recomendable ya que en ella podrás encontrar destilados exóticos, como sus mezcales de serpiente y alacrán.

Tlacolula de Matamoros y San Pablo Villa de Mitla

Tlacolula de Matamoros es famoso por su tianguis dominical de atmósferas prehispánicas, aquí vienen desde todo el valle los comerciantes y productores, trayendo a cuestas en sus canastones los chiles secos, los moles en pasta, los quelites, el cacao, las ollas y comales de barro, la lana y los tejidos, y los acompañan mulas, gallinas y puercos que habrán de subastarse en el mercado.

El día de Plaza –como lo conocen los lugareños–se instala en la calle principal del poblado, y es el mercado más antiguo del valle. Se trata de un mercado prehispánico auténtico, sin duda uno de los más bellos de nuestro país.

Aquí es de visita recomendable la Capilla del Señor de Tlacolula, ejemplar del barroco mexicano cuyos relieves de la fachada realizados en hoja de oro son simplemente espectaculares. Cerca de la comunidad existen algunas zonas arqueológicas como la de Yagul, donde se puede apreciar el juego de pelota más grande de Oaxaca, y el segundo de Mesoamérica; en Lambyteco son imperdibles sus palacios, adoratorios, y los mascarones del dios de la lluvia y del maíz.

Los palenques y fábricas más atractivos de la zona son la Fábrica de Mezcal La Ofrenda, y la Fábrica de Mezcal Rancho Zapata, que ofrece además soberbias degustaciones de platillos oaxaqueños en su restaurante gourmet.

Finalmente se llega a San Pablo de Mitla, donde está una de las zonas arqueológicas más impactantes del país, con la particularidad de que se encuentra justo en el centro del poblado. Este importante asentamiento zapoteco cuenta con varios edificios icónicos; en sus fachadas y contornos tienen tableros decorados con mosaicos de piedra, que forman grecas de gran belleza.

Mitla fue la Ciudad de los Muertos para los zapotecas, y fue el segundo centro ceremonial más importante después de Monte Albán. Sobre su fantástica Pirámide del Sol fue erigido el templo franciscano de Santiago Apóstol; el contraste del templo con el resto del conjunto prehispánico es una de las imágenes más bellas e icónicas de nuestro país.

En los talleres textileros de la comunidad resaltan los diseños con grecas, que emulan por supuesto a las fachadas prehispánicas. Entre las fábricas mezcaleras más interesantes de San Pablo Mitla, destaca la Fábrica de Mezcal El Sabino, donde se puede catar una magnífica variedad de mezcales.

En tu próximo viaje a la ciudad de Oaxaca, no dejes de regalarte esta fantástica ruta; después de esta experiencia, cada vez que pruebes un mezcal sabrás todo lo que hay detrás de él.

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