Haciendas en México: distinción, historia y elegancia

Haciendas en México: distinción, historia y elegancia

Muchas de las Haciendas en México construidas a partir del siglo XVI, hoy son lugares turísticos y un patrimonio cultural muy importante para entender nuestra historia.

México no podría concebirse sin sus hermosas haciendas de la época colonial, e incluso aquellas erigidas ya durante el México Independiente. A partir de la primera mitad del siglo XVI y hasta finales del siglo XIX, miles de haciendas se establecieron de sur a norte de nuestro país, en ricas zonas agricultoras, ganaderas y mineras.

La mayoría de estas haciendas fueron diseñadas y construidas por los mejores arquitectos de la época, con una elegancia y opulencia sin duda sobresalientes. Si bien algunas de estas joyas invaluables desgraciadamente desaparecieron en la noche de los tiempos, muchas de ellas han sido rescatadas y restauradas en las últimas décadas, convirtiéndose en distinguidos hoteles, museos, fábricas y edificios institucionales.

Hoy te contamos sobre algunas de las haciendas más hermosas de México, para que vayas descubriendo la espléndida geografía nacional a través de estos tesoros arquitectónicos, que por supuesto todavía conservan su señorío y los rumores de sus épocas de esplendor.

 Haciendas en México: Santa María en Chiapas

En la región cafetalera de los Altos de Chipas está el maravilloso Parque Nacional de Las Lagunas de Montebello, que cuenta con más de 65 lagunas; muy cerca, se encuentra la zona arqueológica de Chinkultic, que tiene uno de los cenotes más impresionantes del México Prehispánico, además de unas vistas hermosas de todo el sistema lacustre de esta tierra fértil,

Ahí, a la puerta de estas maravillas, se halla la bella Hacienda de Santa María (siglo XIX), que hoy está convertida en un acogedor hotel boutique de sólo unas cuantas habitaciones. El lugar aún conserva sus muebles de época, y cuenta con un excelente restaurante de autor que utiliza alimentos orgánicos cultivados en los huertos de la propiedad.

Los bellos jardines y andadores que cohabitan con la exuberante vegetación de la zona, son el mejor lugar para perderse entre la frondosidad, y acercarse a la enigmática Chinkultic con sus lagunas en el horizonte.

Hacienda de Cortés, Morelos

En la región de la “eterna primavera”, desde que Hernán Cortés llegó a principios del siglo XVI, iniciaron las construcciones de las haciendas azucareras. Esta tierra de clima delicado y suelo fructífero, fue donde el conquistador decidió vivir y construir también templos y palacios admirables.

Hoy la Ciudad de Cuernavaca, la bella Cuautla, el pueblo de Tequesquitengo con su hermoso lago al frente, el Pueblo Mágico de Tepoztlán con sus paisajes de excepción, y las ruinas de Xochicalco, son sólo algunos de los tesoros que presume este territorio que tanto sedujo a los primeros europeos que pisaron nuestro país.

La Hacienda de Cortés es por mucho una de las más bellas del estado, y actualmente es uno de los mejores lugares para hospedarse, a menos de veinte minutos del centro de Cuernavaca y muy cerca de los atractivos turísticos del estado.

El edificio conserva sus espléndidos jardines con buganvilias que trepan por los viejos muros, sus fuentes de época, sus caballerizas intactas, su acueducto que es la estructura más emblemática de la hacienda, y su reloj de sol de tiempos inmemoriales.

Los viejos salones de gruesos sillares, hoy son elegantes habitaciones y salas de estar. El restaurante con su terraza cobijada por una agradable pérgola, sirve platillos suculentos y refinados; sin duda, es uno de los mejores lugares para comer en todo el estado, con una vista única de los jardines de la hacienda.

Hacienda de San Miguel Regla en Hidalgo

Aquí en tierras hidalguenses fue donde los conquistadores hallaron algunas de las vetas de oro y plata más ricas de nuestro país; los bosques de Huasca de Ocampo fueron testigos de la explotación inmisericorde de estas montañas en la roca. El Conde de Regla, Don Pedro Romero de Terreros, por mucho uno de los hombres más ricos de su tiempo, fue quien encabezó en gran medida la extracción de minerales en la región, y quien mandó construir la bella Hacienda de San Miguel Regla en el Valle de Huasca.

Hoy, en estos bosques se encuentra el llamado Corredor de la Montaña, que cuenta con espléndidos Pueblos Mágicos, como Huasca de Ocampo y Real del Monte, además de algunos prodigios naturales como los famosos Prismas Basálticos con su espectacular cascada y puente colgante, la presa de San Antonio, y el Parque Nacional del Chico que es un lugar espléndido para paseos y expediciones.

En este mismo corredor boscoso se encuentra la Hacienda de San Miguel Regla (siglo XVII), remodelada y transformada también en un hotel. Es uno de los mejores lugares para hospedarse en la zona, su viejo casco es estupendo, y sus salones y habitaciones conservan muchos de sus detalles de época.

Los jardines de la hacienda son maravillosos, incluso existe un lago artificial que se formó cuando se inundaron los antiguos hornos de la fundidora, y que hoy está rodeado de un frondoso bosque. Es un escenario ideal para pasear a pie o a caballo, acompañados de panoramas idílicos.

El restaurante de la hacienda tampoco tiene desperdicio; su decoración es de acentos refinados, su mobiliario es de robustos muebles coloniales de la región, y su menú es suculento. Desde luego, la barbacoa y los pastes de la región son una delicia.

Pero bueno, esto es sólo una muestra de las maravillosas haciendas que tenemos en nuestro país, hoy convertidas en soberbios lugares turísticos. Conocer nuestra geografía a través de estos monumentos, es la mejor manera de viajar con estilo y acercarse a los ricos episodios de nuestra historia.

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