El Valle de Santiago en Guanajuato y el País de las 7 Luminarias

El Valle de santiao en Guanajuato y el País de las 7 Luminarias

Al sur de Salamanca, en el municipio de Valle de Santiago en Guanajuato, se encuentra una de las regiones más sorprendentes y exóticas de nuestro territorio.

El País de las Siete Luminarias es una zona con un radio menor a los 50 kilómetros, donde se yerguen fantásticos cráteres que tienen la particularidad de estar poblados, contar en su interior con extensos sembradíos, e incluso en muchos casos son balnearios concurridos.

Aunque son muchos los cráteres que habitan la región, son siete los más conocidos, de ahí que se le llame El País de las 7 Luminarias. Este extraño país, que es quizá el único dentro de otro país, además tiene algunos enigmas interesantes, como el de sus vegetales gigantescos que han dado la vuelta al mundo; basta imaginar que las coliflores necesitan de dos personas para ser levantadas del suelo, y las acelgas miden más de dos metros de largo.

De lo que no queda duda es que en esta región guanajuatense hay mucho que descubrir, es un lugar que no deja indiferente a un viajero sensible.

Valle de Santiago en Guanajuato

A poco más de 20 kilómetros de la ciudad de Salamanca, se llega a la cabecera municipal de Valle de Santiago. El pequeño pueblo ostenta un hermoso jardín principal con árboles frondosos, y pasillos de flores que llevan al quiosco central.

Frente a la plaza destaca la Parroquia de Santiago Apóstol (1730), que cuenta con dos estilizadas torres que surcan las alturas. En su portón principal aparecen esculpidos enigmáticos seres mitológicos, en su altar mayor se encuentra el Señor Santiago en su advocación de apóstol, y también en el interior hay ocho magníficos lienzos, obra del pintor zacatecano Candelario Rivas.

A un costado de la parroquia se halla un estudio de fotografía que exhiben fotos de los enigmas de la región, como la eventual aparición de objetos voladores o las legumbres gigantes. También hay papelerías, peluquerías y cafés donde se reúnen los parroquianos de siempre. Del mismo modo, aquí se yergue una amplia casona que en su entrada tiene una placa que reza: “En esta casa se alojó el señor cura Hidalgo la noche del 11 de octubre de 1819”.

En los cafés o en el ayuntamiento se puede obtener toda la información necesaria de cómo explorar el conjunto de cráteres extintos de la zona.

Los cráteres extintos o el País de las 7 Luminarias

Uno de los cráteres más interesantes es el conocido como Rincón de Parangueo, que se ubica en la localidad del mismo nombre, donde habitan campesinos que se dedican a la siembra de maíz y las legumbres. Este pequeño pueblo está a solo 8 kilómetros del Valle de Santiago.

Por extraño que parezca, para acceder a este cráter hay que cruzar a pie un viejo túnel de 400 metros de largo, que es de hecho el único acceso. Se cuenta que este túnel fue construido hace aproximadamente 100 años por un terrateniente del pueblo, que imaginó que el agua de la laguna que está al interior del cráter podía ser utilizada para riego; todo esto fue un rotundo fracaso, porque nunca se dio el tiempo de investigar que el agua del lugar era salitrosa.

Una vez que se llega al interior del cráter, la sensación es intensa. La laguna del terrateniente está casi seca y con un contorno blanco de suelo calcáreo. El silencio en el lugar es aplastante, y en las paredes del cráter se pueden ver algunos coyotes, gatos monteses, liebres y víboras. Por lo demás, el lugar es como un paisaje lunar.

Otro cráter imperdible es el de Hoya de Álvarez, conocido también cómo Hoya de las Flores, y es que a principios del otoño sus fértiles bordes se cubren de flores coloridas. Está 13 kilómetros al sur del Valle de Santiago, muy cerca de una pequeña comunidad que se llama Magdalena de Araceo.

Lo más impactante de este enorme cráter, es que en su interior hay campos de siembra, y en uno de los costados, guarecido en las paredes del cráter, se halla un pequeño poblado cuyos habitantes disfrutan de la vida, lejos de todo. Este es el más grande de los cráteres de la región, con un diámetro de poco más de 1,2 kilómetros.

A poco más de 40 kilómetros de Valle de Santiago, el cráter que se encuentra en el centro del pueblo de Yuriria, se trata de un balneario conocido como Alberca Axalapasco. El lugar es simplemente espléndido; como lo es también el imponente templo agustino de San Pablo de mediados del siglo XVI que se encuentra en el poblado, y que es considerado como una de las joyas más valiosas del plateresco novohispano.

Otros volcanes extintos que pueden visitarse en esta zona son La Alberca, que se localiza en medio del pueblo de Valle de Santiago; Hoya de Piedra; y Hoya de Solís. Algunos de estos cráteres tienen agua en el interior, otros son utilizados simplemente como zonas de cultivo, y en algunos casos hay pequeños pueblos en el interior. En varios se han encontrado pinturas rupestres que se pueden visitar, entierros purépechas, y un sin fin de vestigios prehispánicos.

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