El Pueblo Mágico de Huasca de Ocampo en Hidalgo

El Pueblo Mágico de Huasca de Ocampo en Hidalgo

Huasca de Ocampo en Hidalgo es un Pueblo Mágico de perfiles provincianos, privilegiado por la naturaleza y sus recursos.

El Corredor de la Montaña en Hidalgo cuenta con espléndidos bosques, presas, ríos de agua clara y pueblos pintorescos; es un verdadero edén para los aventureros y viajeros que disfrutan de la naturaleza, de las actividades extremas y de la buena cocina mexicana.

Huasca de Ocampo lleva el apellido de Melchor Ocampo, pues esta región de mágicos contornos atrajo a diversas personalidades, entre ellas el diplomático, que bajo la sombra de los pinos pasaron periodos importantes de su vida. Otros insignes personajes que vivieron en el lugar fueron el explorador y naturalista alemán Alexander von Humboldt, y el primer conde de Regla, el español Pedro Romero de Terreros quien se dedicó a la explotación de minas y haciendas.

Estos horizontes de fantástica belleza han seducido desde tiempos de la colonia a propios y extraños, y el Pueblo Mágico de Huasca es una de las joyas encantadoras del Corredor de la Montaña.

Huasca de Ocampo en Hidalgo

Al llegar a Huasca, inmediatamente las callecitas empedradas, las casonas blancas con teja roja y las íntimas plazoletas y jardines, atrapan al viajero. En este contexto provinciano se van develando uno a uno tesoros novohispanos y decimonónicos.

Por la avenida Hidalgo se llega al Centro Histórico, donde se encuentra la Iglesia y Ex Convento de San Juan Bautista, construido en 1780. En su fachada hay una imagen tallada en piedra de San Miguel Arcángel, y en su interior habitan frescos que datan de 1531. En lo que fuera el convento, hoy se halla la Casa de la Cultura con su Sala de Arte, un espacio siempre concurrido.

Otro edificio emblemático es la famosa Casa Vargas, que fue la última tienda de raya. En estos mismos rumbos destaca una antigua fuente con una escultura de piedra donde se puede ver el Escudo Nacional que celebra el bicentenario, y en otra cara una referencia a la primera conmemoración del 15 de septiembre en Huasca, que fue en 1869.

Otro rincón imperdible de Huasca es su tianguis de artesanías, donde se pueden encontrar tallas de madera, muebles coloniales, trabajos de piel muy bien realizados, y cerámica de finos acabados, entre otras cosas.

No menos recomendable es el tianguis gastronómico, donde la barbacoa, las carnitas, las quesadillas tulancingueñas, el café de olla y una bebida conocida como naranjate (jugo de naranja con miel de abeja, vainilla y alcohol de caña), dejarán satisfecha tu curiosidad culinaria.

Los Prismas Basálticos

Los alrededores de Huasca son igualmente fascinantes, y la oferta es tan amplia que no se sabe por dónde empezar. Probablemente el mejor lugar para empezar es por los Prismas Basálticos; pero antes, durante el trayecto es imperativo hacer una escala en la presa San Antonio, que ofrece recorridos en lancha para acercarse a los vestigios de una hacienda que quedó sumergida.

Cuando se llega a los Prismas Basálticos la visión es impresionante. En esta cascada se han formado columnas de basalto de hasta 40 metros de altura; las hay cuadradas, pentagonales y hexagonales, algunas en posición vertical y otras horizontales. Los prismas son bañados por los muchos ríos que hay en la región, y que convergen en la presa de San Antonio.

En la zona hay un atractivo puente colgante que cruza la Barranca Alcholoya, desde donde las vistas de los prismas son impresionantes. También hay una tirolesa que te permite tener todavía mejores vistas, con el valor agregado de la emoción y el vértigo. Y sobre los andadores se encuentran algunos miradores, ideales para tomas fotográficas.

Las haciendas de beneficio

En estos mismos rumbos se encuentra la Ex Hacienda Santa María Regla, que fuera residencia de Pedro Romero de Terreros, y la primera hacienda de beneficio de plata que existió en la región. Hoy el lugar renta sus instalaciones para eventos. Esta fue una de las locaciones principales para la filmación de El Zorro, con Antonio Banderas.

Es de destacar que los estilos arquitectónicos del edifico se confunden, debido a que la hacienda tuvo dos ocupaciones en momentos distintos, primero la española y después la inglesa, que impuso algunos acentos británicos. El lugar merece ser recorrido despacio; sus pequeños lagos, puentes, acueductos, el antiguo casco, sus jardines y bosques alrededor, armonizan en un conjunto soberbio.

A solo un kilómetro de Huasca resulta imperdible la Ex Hacienda de Beneficio San Miguel Regla, el casco principal y la capilla (siglo XVIII) son un tesoro. Es imposible no perderse por sus bellos jardines, y entre los acueductos y manantiales que invitan al descanso.

A un lado de la hacienda está el Centro Ecoturístico San Miguel Regla, que es un espacio ideal para las actividades en la naturaleza. En su área gastronómica son obligadas las degustaciones de pescadillas de trucha, la trucha con hierba santa, y la deliciosa trucha a la milpa que lleva rajas, elote, queso, crema, y se cuece envuelta en hoja de elote.

Un fin de semana en el Corredor de la Montaña te enamorará de la región, pues este destino invita a regresar y a adoptarlo como uno de tus favoritos.

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