El Pinacate y el Gran Desierto de Altar, Sonora

El Pinacate y el Gran Desierto de Altar, Sonora

En el noroeste del estado de Sonora, se yergue  imponente la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.

Esta región de inusitada belleza escénica y gran diversidad biológica, es un destino de especial interés para investigadores, naturalista, aventureros y avezados viajeros de todo el mundo. Es una de las joyas naturales más cotizadas de nuestro país, en los límites fronterizos con Estados Unidos.

El Gran Desierto de Altar

El periplo hacia el Gran Desierto de Altar bien puede iniciar en la ciudad de Hermosillo, que está a unas 4 horas de distancia. Las postales de este fabuloso mar de dunas son sin la menor duda de un impacto inusual; las más de 700 mil hectáreas de arenales impresionan aún a los más conspicuos viajeros. El lugar no tiene nada que pedirle a los desiertos más imponentes del orbe.

Al llegar y buscar los miradores más propicios para las tomas fotográficas, resulta curioso darse cuenta cómo estas dunas infinitas son móviles, es decir, que al carecer de vegetación adquieren una gran movilidad a causa de los fuertes vientos de la zona.

Este lugar de belleza inusitada es sagrado para los pápagos, habitantes oriundos de la región, cuyo dios vigila el constante devenir del desierto. En los confines más remotos de estos páramos incandescentes, están los lugares sagrados y ceremoniales de estos habitantes del desierto, por supuesto muy bien resguardados.

La experiencia de caminar por esta caprichosa expresión de la naturaleza de millones de años de gestación, es simplemente inolvidable. Las suaves líneas de las crestas de las dunas que contrastan con el azul del cielo, y más lejos con el marco perenne de las calcinantes montañas del Desierto de Sonora, forman panoramas únicos.

Centro de Visitantes del Pinacate

Antes de internarse en el Pinacate, que es zona vecina al Gran Desierto de Altar, es indispensable llegar al Centro de Visitantes para recibir todas las instrucciones necesarias para la expedición y contratar a un guía experimentado, siempre recomendable en estas aventuras extremas.

El edificio autosuficiente está construido sobre un antiguo flujo de lava, a un costado de un escudo volcánico de más de 100 millones de años. En el interior, podrás ir descubriendo en sus fabulosas fotos murales algunas de las especies que habitan la zona, como el borrego cimarrón, el venado bura y el berrendo sonorense. Aquí también hay bellas maquetas donde podrás entender lo que abarca todo el Escudo Volcánico del Pinacate, que cuenta con más de 400 estructuras volcánicas, varios cráteres gigantes, conos de ceniza, sierras graníticas, y a lo lejos las maravillosas dunas del Gran Desierto de Altar.

No menos didáctica es la sala de audiovisuales, que cuenta con proyecciones que ilustran a detalle las características de la zona. En ellas podrás conocer un poco sobre la flora del Pinacate, que con las primeras lluvias se manifiesta solemne como una espléndida alfombra multicolor en esta región, aparentemente árida y estéril.

Asimismo, el Centro de Visitantes presenta algunos de los vestigios de los pápagos, como metates, ollas y morteros. Y en el exterior del edificio, las Estaciones Interpretativas para conocer los tipos de lava y su antigüedad, los tipos de plantas y su adaptación al desierto, y todos los detalles inherentes a este espléndido lugar del desierto, son acompañados por expertos biólogos del lugar.

La expedición en El Pinacate

Una vez que hayas asimilado toda la información necesaria para disfrutar del lugar, podrás iniciar tu expedición con tu guía asignado. En todo momento, el imponente Volcán de Santa Clara robará cámara a lo lejos, pues es uno de los más emblemáticos del Pinacate, con más de mil 200 metros de altura.

Las brechas habitadas por sahuaros, choyas, ocotillos y pitahayas te llevarán primero a unas magníficas pinturas rupestres. Más adelante te sorprenderá ver las sierras graníticas cambiando sus colores y del blanco a los amarillos, rojos, grises y negros; descubrirás también los imponentes conos de ceniza y los ríos de lava petrificada.

Cuando pienses que lo has visto todo, llegarás al estupendo cráter volcánico El Elegante. Con un diámetro de mil 400 metros y 140 de profundidad, el lugar es un portento; desde aquí podrás observar cómo se extienden más de 400 volcanes a lo lejos, más de 100 conos de ceniza y un espléndido mar de lava. Después llegarás al estupendo cono de ceniza El Tecolote, sin duda un vestigio perenne que ilustra la brutal actividad de la naturaleza.

Un poco más adelante está una mina rodeada de gravas y ríos de lava. Y el Cerro Colorado será el siguiente cráter, que es uno de los más bellos e imponentes de la reserva. Desde el Volcán Santa Clara tendrás los impresionantes panoramas que tuvo el misionero Eusebio Kino en sus periplos evangelizadores, cuando descubrió que Baja California era efectivamente una península.

Sin duda, este viaje por el Gran Desierto de Altar y El Pinacate es para viajeros curtidos en las expediciones extremas. Este rincón del país es uno de los más grandiosos y formidables. Y al final de esta experiencia, tendrás el mejor lugar para rememorar la experiencia en el cercano Puerto Peñasco, a orillas del Mar de Cortés.

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