El Charco del Ingenio, un remanso de paz en Guanajuato

El Charco del Ingenio, un remanso de paz en Guanajuato

El Charco del Ingenio en el estado de Guanajuato, a las afueras de San Miguel de Allende, es un proyecto de resistencia ecológica gratificante y ejemplar.

El lugar fue declarado como una zona de paz en el año 2004, por el Premio Nobel de la Paz y líder del pueblo tibetano, Dalai Lama. Abrió sus puertas en 1991 como una reserva natural comprometida con el medio ambiente y la sustentabilidad, la educación ecológica, la investigación científica, y la conservación del patrimonio histórico y cultural en sus distintas expresiones y manifestaciones.

A través de una estupenda red de senderos, el visitante puede acercarse a las bellezas naturales y a los rincones más interesantes de esta reserva, como su cañada, sus manantiales y pozas de agua cristalinas, su hermosa presa, su espléndido jardín botánico, su conservatorio de plantas exóticas mexicanas, su reserva natural con cactáceas de toda índole, y sus vestigios históricos.

La Plaza de los Cuatro Vientos es un bello espacio ceremonial inspirado en un Códice Tolteca-Chichimeca. No dejes de visitar el auditorio y salón de usos múltiples para exposiciones y eventos, el Jardín de los Sentidos donde habitan una serie de interesantes módulos temáticos, y en general los espacios de exótica belleza ideales para paseos didácticos y distendidos, y para el disfrute de diferentes actividades culturales que se llevan a cabo a lo largo del año.

Los inicios en el Charco del Ingenio

Todo comenzó con el esfuerzo de la sociedad civil, que gestionó durante años la posesión de estas 70 hectáreas de tierra, que empezaban a ser invadidas por la mancha urbana. Con una hermosa cañada como paisaje principal, quedaron dentro de estos límites manantiales, serranías de suaves contornos y también vestigios históricos de épocas coloniales.

En los paseos por el lugar se van descubriendo las ruinas de un viejo molino del siglo XVI; el vetusto puente del antiguo camino a Xichú, construido en el siglo XVIII y que fue parte del Camino Real de Tierra Adentro; el bello casco antiguo de la Hacienda de Landeta, erigido a principios del siglo XIX; y la Presa Las Colonias, que es más reciente y conserva intacto el acueducto que alguna vez llevó agua a la Fábrica de la Aurora.

Por lo demás, el lugar está poblado por exuberantes humedales donde habitan aves de todo plumaje, y amplias laderas de vegetación nativa, sobre todo semiárida.

Un destino turístico alternativo

En la entrada de la Reserva Natural se encuentra el centro de información, desde donde se descubren decenas de senderos que llevan a los puntos de mayor interés.

Conforme uno se interna en la reserva se van presentando los distintos hábitats de vida silvestre. Entre la cañada, los humedales y los matorrales, se puede observar la flora del lugar que comprende 533 especies botánicas, y parte de la fauna que habita este santuario natural. En la zona hay más de 150 especies de aves, 32 especies de mamíferos, 18 especies de reptiles y anfibios, y más de 100 especies de mariposas.

Un garambullo gigante da la bienvenida al invernadero, y en el interior se descubren viejitos, biznagas albinas, coquitos, orejas de burro y las famosas cucharitas, que es un agave de lajas brillantes muy demandado para elaborar ofrendas en los rituales.

Un poco más lejos se halla el hermoso Jardín de los Sentidos, un arenal al que hay que ingresar sin calzado. Ahí se encuentra un ventanal que funciona como telescopio para para escudriñar las noches estrelladas; plantas aromáticas forman un bello laberinto, y un pequeño anfiteatro suele ser sede de íntimos eventos culturales, que van desde presentaciones de títeres hasta conciertos de artistas de primer nivel.

A un costado se encuentra la Plaza de los Cuatro Vientos con una espléndida reproducción de un códice tolteca-chichimeca en el suelo. Este lugar es el centro de las actividades culturales del Charco del Ingenio: músicos, bailarines y teatreros se presentan este espacio periódicamente para rendirle homenaje a la madre naturaleza.

Los artistas plásticos se han ido acercando al lugar, involucrándose y comprometiéndose con este remanso de paz y espiritualidad. Cada año, al inicio del invierno, los creadores asisten a El Charco para participar en el proyecto conocido como el Arte de la Tierra, el cual tiene como objetivo que los artistas plasmen un poco de su creatividad e inspiración, con la única condición de utilizar elementos naturales para sus obras.

Este ejercicio creativo singular, ha dado como resultado originales instalaciones y esculturas que hoy son parte del acervo de El Charco del Ingenio. Como parte integral de esta iniciativa, en el sendero contiguo a la Plaza de los Cuatro Vientos se está creando el Paseo de las Esculturas, donde se exhiben permanente obras escultóricas de artistas destacados.

Educación e investigación

La educación ambiental es primordial en El Charco del Ingenio, programas permanentes que involucran al personal del lugar están en vigor durante todo el año. No menos importante es la investigación científica en su Unidad de Ciencias, que cuenta con laboratorio y herbario, donde varios residentes realizan estudios taxonómicos, botánicos y ecológicos.

La conservación de la diversidad de cactáceas que habitan la zona, es decir el patrimonio natural y genético, es en gran medida la razón de ser de El Charco del Ingenio, además del rescate puntual de las especies vegetales en peligro de extinción.

En tu próximo viaje a San Miguel de Allende, no dejes de acercarte a este pequeño edén natural, un remanso de paz e inspiración que te regalará momentos y sensaciones únicas y agradables.

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