Ecoturismo en la Cordillera de Talamanca

Ecoturismo en la Cordillera de Talamanca

Costa Rica cuenta con extensas áreas naturales para las actividades de aventura, y el ecoturismo en la Cordillera de Talamanca es una prueba de ello.

En Costa Rica están algunos de los escenarios naturales más impresionantes del mundo. Si a eso le sumamos el compromiso por la conservación y el cuidado de los recursos naturales que han dado lugar a diversas alternativas ecoturísticas para las excursiones de aventura, este destino centroamericano se convierte en un paraíso para los amantes de las actividades extremas en entornos naturales.

Esta comunión con la naturaleza se ha traducido en la creación de diversas áreas naturales protegidas; la baraja de destinos ecoturísticos es tan amplia y atractiva, que resulta complicado decidirse por uno. Pero si eres de los que disfrutan de las aventuras al límite, la Cordillera de Talamanca tiene algunas de las reservas más espectaculares, y ofrece paisajes estupendos desde las elevaciones más importantes del país, que son  el Cerro Chirripó y  el Cerro Kamuk, a casi 4 mil metros de altura.

Aquí hay algunas recomendaciones para que en tu próximo viaje a Costa Rica puedas disfrutar de una de las máximas experiencias de turismo de naturaleza.

La Cordillera de Talamanca

Para llegar a los parques y reservas naturales de la Cordillera de Talamanca, hay que viajar al poblado de Rivas, a 123 kilómetros de la capital San José. En alrededor de dos horas, verás aparecer esta cadena montañosa, que es una exuberante región de selva húmeda tropical que también abraza parte de Panamá.

La reserva de la Cordillera de Talamanca fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1983, y desde entonces se ha convertido en una de las joyas naturales mejor resguardadas del país. Sus bosques parecen salidos de un cuento; orquídeas, rosetas, ébanos, y multiplicidad de flora están en estas laderas caribeñas, mientras que jaguares, jaguarundis, ocelotes, pumas, monos, tapires, osos hormigueros, quetzales y tucanes habitan el lugar, totalmente protegidos.

En la zona costarricense de la cordillera, existen dos parques nacionales que ofrecen todas las comodidades para disfrutar de la aventura: el Parque Internacional de La Amistad y el Parque Nacional Chirripó.

El Parque Internacional de La Amistad

Esta es la reserva más importante del país. Sus casi 200 mil hectáreas son las más remotas y espectaculares de Costa Rica, sus partes más altas llegan hasta casi 3 mil 600 msnm, y sus partes bajas están prácticamente a nivel de mar, lo que deriva en una variedad de flora y fauna impresionante.

Lo primero que llama la atención son las más de 130 especies de orquídeas, aunque no se queda atrás el espectáculo de más de 450 especies de aves que surcan los cielos. Las tímidas salamandras son singularmente fotogénicas, y los colibríes, ocelotes, puercos de monte y venados se cruzan por los senderos que van hasta los picos de los montes, donde una vez disipada la bruma, se obtienen las vistas más increíbles de todo el país.

En la zona hay áreas para acampar y cabañas rústicas para pasar noches idílicas. Para las expediciones al interior de los bosques, es muy recomendable la compañía de un guía; durante las rutas específicas, que por cierto están muy bien señaladas, irás encontrando lagunas, ríos y cascadas espectaculares, que son parte de los tesoros de este parque.

Parque Nacional Chirripó

Esta zona en realidad forma parte del Parque Internacional de La Amistad, pero tiene sus límites en las elevadas cumbres del Cerro Chirripó, que es el más alto de Costa Rica, con 3 mil 820 msnm.

Para ascender a la cumbre se tiene que realizar un trayecto de aproximadamente 20 kilómetros, que conviene realizar en dos etapas. La primera te lleva aproximadamente unas 5 horas, ya sea a pie o a caballo, y el lugar de llegada es el Refugio El Páramo, a unos 3 mil 400 msnm. Ahí podrás disponer de electricidad, Internet, agua potable, servicio de alimentos y cabañas. Ya desde aquí los panoramas son impresionantes; en primer plano se pueden ver los lagos de origen glaciar, las puntas escarpadas, planicies infinitas, el Mar Caribe y el Océano Pacífico.

Para la segunda etapa necesitarás de por lo menos un par de horas más, para realizar la caminata de 5 kilómetros que te lleva hasta la cima. Una vez que hayas llegado, tus ojos no darán crédito. Podrás apreciar prácticamente todo el territorio costarricense, gran parte de Panamá, e incluso más allá si llevas unos binoculares.

Esta aventura te lleva desde la selva húmeda tropical en las estribaciones del Mar Caribe, hasta los lagos de origen glaciar en uno de los picos más altos del continente, y es una experiencia que nunca olvidarás. En tu próximo viaje a Costa Rica no dudes ni un momento en regalarte la Cordillera de Talamanca, las emociones aquí no tienen límite.

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