Ecoturismo en el Estado de México: Aculco

Ecoturismo en el Estado de México: Aculco

Aculco es un paraíso para los amantes del ecoturismo y la aventura en el Estado de México, muy cerca de la capital del país.

Esta hermosa comunidad otomí se encuentra enclavada en una región de verdaderos milagros naturales, ideales para los aventureros más avezados. Maravillosas cascadas con columnas basálticas que se pierden en el infinito, peñones y serranías espectaculares con senderos y miradores de excepción, y enormes presas perfectas para la navegación y la pesca, son algunos de los escenarios naturales de esta región.

Para llegar a Aculco desde el Aeropuerto de la Ciudad de México, hay que dirigirse rumbo a Querétaro, y en el kilómetro 115 tomar la desviación hacia las comunidades de Arroyo Zarco y el Rosal. Sólo 15 kilómetros después, se llega al encantador pueblo de Aculco.

Aculco, encanto en el Estado de México

Aculco te recibe con sus callejones tortuosos y adoquinados, con sus bellas columnas de cantera labrada y con sus casonas de amplios patios centrales, donde los chiles se secan al sol y lo elotes se desgranan sobre los petates de ixtle.

En los portales, los hombres con sombreros de palma remiendan las redes con las que pescan en las presas, y las mujeres bordan coloridas mantas y sarapes. Por las tardes algunos hombres regresan de sus labores en las minas de cantera, que desde tiempos prehispánicos han sido explotadas para elaborar hermosas piezas y esculturas, que se pueden descubrir en los diversos talleres de artesanos a lo largo de todo el pueblo.

En otros talleres y patios se puede observar a jóvenes que trabajan el ixtle, que extraen del maguey para elaborar ayates y morrales, mientras que las chicas se dedican acuciosamente en sus tejedoras tradicionales a la confección de chales y prendas de vestir. En Aculco el tiempo no ha pasado, la vida es como en tiempos prehispánicos, transcurre en una absoluta armonía de silencio y respeto, y todas las manos son creativas y talentosas.

En el lugar hay joyas coloniales que debes conocer. Sus dos bellos acueductos que los lugareños conocen como Los Arcos, son de gran belleza, y las plazuelas de Benito Juárez y Miguel Hidalgo son memorables. Por su parte, la Plaza de la Constitución con su quiosco porfiriano siempre está poblada de niños que juegan en los arenales. También existen algunos edificios icónicos, como la Casa Hidalgo, una bella casona tradicional que brindó albergue al Prócer de la Independencia en su viaje hacia la Ciudad de México, en el año de 1810. Actualmente es un pequeño museo histórico.

La Parroquia y Ex Convento de San Jerónimo, que inició su construcción en 1540, es espectacular. Los franciscanos trasladaron hasta aquí el estilo del medioevo europeo, lo que es propiamente la parroquia tiene un peculiar estilo barroco modificado de influencia evidentemente indígena. En el atrio hay un hermoso reloj de sol, y en el interior del templo permanecen un par de frescos al óleo; el primero de la Virgen de Guadalupe, y el segundo es una representación de la Última Cena del pintor novohispano Miguel Cabrera, realizado en 1790.

El Santuario del Señor de Nenthé o el “Señor del Agua”, aunque remodelado debido a un incendio, es muy venerado por los lugareños. Cuando las temporadas de sequías se prolongan, la imagen del santo es llevada en procesión para pedir que llueva.

Y no se puede dejar Aculco sin incursionar en sus secretos culinarios, todas las mesas sirven su deliciosa barbacoa de res, el mole poblano con pollo, las tradicionales carnitas, y en temporada los escamoles. Para llevar: los jamoncillos y los dulces de leche en general, los panes artesanales, los quesos frescos, las cremas y las mantequillas son espectaculares en esta región lechera.

Aventura por los alrededores de Aculco

A solo 10 kilómetros de Aculco, podrás descubrir escenarios naturales portentosos. La Presa Ñadó lleva este nombre por la enorme peña que la preside, y es de espectacular belleza. En este cuerpo de agua se puede practicar la pesca, el remo en canoa, el kayak o simplemente realizar paseos en lancha por los recovecos más interesantes.

En la zona también se pueden rentar caballos para pasear  por los senderos que llevan hasta miradores con vistas estupendas, y a orillas del lago existen áreas para acampar. Para los amantes del montañismo y la escalada, en la Peña Ñadó hay rutas que llevan hasta la cima. Para esta actividad conviene contar con la compañía de un guía, que podrás contratar en el pueblo.

Muy cerca de Aculco, la Cascada Concepción es una fantasía natural de más de 25 metros de altura, que corre sobre una calzada de columnas basálticas con un caudal profuso. Las paredes basálticas son ideales para el rappel, de hecho, en el lugar hay varias rutas para esta actividad. La zona de los alrededores ofrece espléndidos trayectos para el senderismo, y durante el verano se puede practicar el rafting en el río.

La Cascada Tixhiñú está a 7 kilómetros de Aculco, y tiene una caída de 15 metros de altura. En los alrededores, los paseos entre bosques y arroyos son idílicos. Aquí las condiciones son particularmente propicias para el rappel, la escalada, el montañismo, el senderismo, la bicicleta de montaña, los paseos caballo, y el rafting.

Este entrañable rincón del Estado de México lo tiene todo para hacerte pasar una estancia inolvidable. Regálate con tu familia un viaje inolvidable a este mundo otomí. Muy buen viaje.

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