Carnaval de Mazatlán, costumbre de Sinaloa a la orilla del mar

Carnaval de Mazatlán, costumbre de Sinaloa a la orilla del mar

En febrero de cada año, se lleva a cabo el Carnaval de Mazatlán, una rica costumbre de Sinaloa en uno de los puertos más bellos del país.

El Carnaval de Mazatlán es uno de los festejos con mayor arraigo y tradición de nuestro país. Cada año, la ciudad se viste de gala y toda la comunidad mazatleca organiza junto con las autoridades esta mascarada, para recibir a miles de visitantes que llegan de todas partes.

Desfiles de carruajes adornados, la elección de la reina del carnaval, grandes bailes en los teatros y casinos de la ciudad, el entierro del “mal humor”, el espectacular combate naval, conciertos de música clásica y ópera, fiestas populares en Olas Altas, fuegos pirotécnicos,  exposiciones y reconocimientos a lo más granado de la cultura nacional, son algunas de las manifestaciones que durante varios días convierten a la ciudad en un faro de cultura y diversión.

El carnaval, una costumbre de Sinaloa

El Carnaval de Mazatlán en Sinaloa tiene una importante influencia de los migrantes extranjeros, sobre todo de los europeos que desembarcaron en este puerto en épocas de la Colonia. La mayoría de las crónicas coinciden con que el primer festejo de forma medianamente organizada tuvo lugar el 12 de febrero de 1827.

Los testimonios hablan de los “juegos de harina” donde la gente se lanzaba cascarones de huevo rellenos de harina, añil, tizne, avena o polvos de colores, ocasionando una catástrofe a quienes llevaban trajes de gala o disfraces elegantes. Las crónicas también hacen alusión a los grupos de personas que recorrían las calles de la ciudad enmascarados y vestidos ridículamente, montados en burros y haciendo bromas a la gente.

Ya para finales del siglo XIX eran famosos dos bandos carnavalescos: “los del abasto” y “los del muey”. Los primeros contralaban media ciudad y los segundos la otra mitad hasta la zona donde se encuentra el muelle, entre ambos escenificaban verdaderos combates de cascarones de huevo bien rellenos. Carruajes acondicionados con enormes lonas eran utilizados por los dos bandos para incursionar en territorio enemigo. Los martes ambos bandos se encontraban en la calle del carnaval (hoy Olas Altas), donde se construía una valla para dividir a los dos grupos; cada uno contaba con un líder poeta, que ocupando la parte alta de la valla satirizaba a los del otro bando. En muchos casos estos foros improvisados eran utilizados para limar diferencias e incluso para confesiones amorosas.

Los eventos más tradicionales

Durante el carnaval congrega a miles de personas que en la mayoría celebran de noche las actividades no cesan y el jolgorio amanece todos los días en las playas mazatlecas. Sin embargo, hay eventos que son la parte fundamental del festejo, y que le dan la arraigada identidad a este carnaval.

Desde hace más de cien años se llevan a cabo los desfiles de carruajes; es un momento central del carnaval que nadie quiere perderse. Las calles de la costera se abarrotan, las terrazas que dan hacia el mar son las más codiciadas, y es el momento de mayor bullicio y desenfreno.

También desde hace más de un siglo la elección de la reina del carnaval es una cuestión central, toda la comunidad está pendiente de esta importante designación. La ceremonia donde la reina es coronada viene acompañada de grandes bailes y conciertos en los teatros y casinos.

Otro evento muy arraigado es el divertido entierro del “mal humor”. Tradicionalmente, los encargados son unos personajes conocidos como “los bolcheviques”, quienes hacen un monigote que ha de ser quemado y enterrado frente a la concurrencia. El sepelio se lleva a cabo en el paseo de Olas Altas.

Uno de los momentos cumbre del carnaval es el famoso Combate Naval, una espectacular escenificación donde un frente sobre el paseo de Olas Altas y un barco (que suele ser uno de los ferris del puerto) a un par de millas náuticas en las aguas, se enfrentan con vistosos cohetones que son contestados desde al barco que se niega a sucumbir. Se trata de una parodia que recuerda una de las grandes hazañas mazatlecas: la expulsión de los franceses en el ataque de la fragata “La Cordeliere” en 1864.

El carnaval tiene vínculos estrechos con la cultura, prueba de ello son los premios de Mazatlán de Literatura que se entregan a las mejores plumas de nuestro país, así como los premios Clemencia Isaura de poesía y el Antonio López Sáenz de pintura.

Y si de fiesta se trata, las noches en Olas Altas son la pista de baile más grande de México, con una vista al mar espectacular y toda la parafernalia necesaria para estos eventos. Rayos láser, juegos pirotécnicos, luces, decenas de grupos musicales y conciertos al aire libre durante toda la noche, con su respectiva cerveza y coctelería.

Mazatlán se ha esforzado al máximo para conservar esta gran fiesta; desde hace más de cien años, es el momento más esperado por todos los mazatlecos y sinaloenses. No dudes en invitarte con quien más quieras a esta celebración, la experiencia se  quedará contigo toda la vida.

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