Aventura en la Reserva de Montes Azules

aventura en la reserva de montes azules

En la Reserva de Montes Azules, Chiapas, se encuentra la laguna Miramar, un lugar selva adentro, extenso, poético.

Este viaje es para aventureros o quienes quieran tener una experiencia verdaderamente diferente. No importa si eres de los que les gusta enlodarse las botas o, por el contrario, de quienes lo evitan, igual es recomendable llevar equipo de camping y lo necesario para estar cómodo –dentro de lo posible– en la naturaleza.

Cómo llegar a la Reserva de Montes Azules

Para llegar a esta bella laguna primero debes volar a Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas. De ahí debes dirigirte a Ocosingo, a unas 3 horas de Tuxtla Gutiérrez en dirección a las cascadas de Agua Azul. Una vez ahí, dirígete al mercado; pregunta por él, todos lo conocen y lo reconocerás por su característico ambiente indígena. De ahí salen diariamente las camionetas que van hacia Laguna Miramar; aborda una y desciende en la comunidad de Emiliano Zapata. Te prometo que será un viaje muy interesante, pues atravesarás por diferentes comunidades chiapanecas, alejadas de las ciudades.

Una vez que hayas llegado a la comunidad, recomiendo abastecerte de lo que consumirás en la laguna, ya que sólo hay una pequeña playa para montar tu camping. Ya listo, debes preguntar por la caseta donde tendrás que pagar una pequeña cantidad para pasar por los ejidos que te llevarán hasta la laguna, y prepararte para una caminata de aproximadamente 2 horas a través de la selva. Es mejor hacer el recorrido entre noviembre y mayo, que es la temporada menos húmeda, aunque en la selva puede llover en cualquier momento.

Después de un rato, llegarás a una pequeña playa con una laguna inmensa color turquesa, donde podrás instalar tu campamento y empezar a disfrutar de esta maravilla chiapaneca. Verás que todo el tiempo y el esfuerzo para llegar habrán valido la pena.

La laguna Miramar

La laguna de tonos azules y morados, decorada con pequeños islotes que crecen desde el centro, tiene en su orilla formaciones rocosas por donde puedes caminar tranquilamente, disfrutando la claridad del turquesa que se pierde en lo profundo de la laguna.

Si te es posible, recomiendo un paseo en lancha para poder llegar a la cueva de los murciélagos, donde la tonalidad del agua se convierte en morada, mientras los islotes de piedra cubiertos por agua permiten pararse en medio de aquel paraíso con tan sólo los pies cubiertos. Además, la selva ofrece un mosaico de sonidos como el rugido del mono aullador, que te despertará por las mañanas junto al canto de aves, que tanto caracterizan a los Montes Azules.

Podrás hacer caminatas por la selva en búsqueda de flora y fauna que la Reserva alberga en su interior; te maravillarás con los colores y las distintas formaciones rocosas a la que la laguna ha dado lugar, y podrás encontrar lugares nuevos para nadar, donde te toparás de frente con la naturaleza viva.

Para tu regreso, puedes viajar río abajo en lancha hasta llegar a la comunidad de Comitán, donde podrás tomar un autobús de regreso a Tuxtla.

Sin importar todo lo que hayas pasado para llegar a la laguna Miramar, te aseguro que querrás regresar para volverte a enlodar un poco las botas. Sin pensarlo más, ven y enamórate de Chiapas.

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