3 leyendas urbanas de México para no dormir

3 leyendas urbanas de México para no dormir

Para morirse de miedo, no hay par para las leyendas urbanas de México, que se encuentran en los rincones menos esperados de la ciudad.

Lo escalofriante de todo buen relato de antaño, hoy adopta a la Ciudad de México como su hogar, asentándose en lugares que, paradójicamente, de día son espléndidos y de noche hacen que te recorra un escalofrío.

Las leyendas, por su naturaleza, promueven una atmósfera inquieta que atemorizan y fascinan al mismo tiempo, y siempre te dejan con ganas de saber más. A continuación, te platicamos tres breves leyendas que te atraparán al punto de querer ir a ver con tus propios ojos los lugares donde tomaron lugar.

Leyendas urbanas de México: el Callejón del Diablo

En el barrio de Mixcoac, uno de los más viejos de la ciudad, se halla un callejón de apariencia intimidante al que le llaman el Callejón del Diablo. Como muchas calles estrechas de México, que son llamadas de la misma manera, el origen no es tan difícil de descifrar. Dicen que, si te atreves a cruzar por ahí en la noche, el diablo se te aparece. Aunque la amenaza por sí sola es suficiente para ahuyentar a cualquier sensato, siempre hay algún temerario que cree que puede desafiar hasta al mismo Lucifer.

Antes de que Mixcoac estuviera rodeada de edificios, este callejón estaba flanqueado por árboles, lo cual lo hacía aún más aterrador. Hubo alguna vez un valiente que aseguraba no tenerle miedo a nadie, pero a la mitad de su camino a través del Callejón, notó que una sombra negra se aparecía entre los árboles y, a su vez, el piso que este hombre tocaba comenzaba a hundirse. Al salir de ahí, completamente pálido y enmudecido, sólo pudo decir que se le había aparecido el diablo.

La aversión por esta callejuela aumentó cuando el cuerpo horriblemente mutilado de un truhán de la zona fue hallado ahí mismo, y se dijo que Satán lo castigó por sus fechorías. Hoy en día el callejón sigue ahí, pasivo y amenazante, justo con salida a avenida Mixcoac.

El Callejón del Aguacate

Otro sitio intrigante es el celebérrimo Callejón del Aguacate, en el corazón de Coyoacán. Los lugareños conocen bien las leyendas que por aquí van de boca en boca. En este rincón escondido se encuentra un pequeño altar a la virgen, donde se dice que una pequeña niña fue otrora horriblemente asesinada: atropellada por algún cobarde que se dio a la fuga.

Como siempre, los tratos con el diablo salen mal y, cuando éste se le apareció mientras ella agonizaba, juró salvarla, pero sólo la atrapó en un limbo donde quedó destinada a que cada noche, alrededor de las dos o tres de la mañana, se le aparezca a quien pase.

Historias de aparecidos y fantasmas son comunes en el Callejón del Aguacate, y cada vecino tendrá una propia para añadir. Lo cierto es que es un lugar misterioso y lúgubre; sólo un tonto o un temerario se atrevería a pasarse por ahí pasada la media noche.

En las vías rápidas de la ciudad

En un ámbito más urbano y contemporáneo, hay algo que nos asusta a todos los citadinos cuando salimos en la madrugada de algún lado, y esto es pasar por Periférico o por Viaducto Tlalpan. No hay consenso respecto a estas leyendas pues, como todas, se transmiten de boca en boca y cada quien tiene su propia versión. Sin embargo, ambas coinciden con algo: circular por estas vías rápidas en la madrugada puede hacerte pasar un mal rato.

Por un lado, se cuenta que, en Periférico, al pasar por ahí pasada la media noche, a algunos se les aparece un bulto por delante. Sí, un bulto. Nadie sabe lo que es ni cómo llega ahí, pero cuando cambias de carril para evitarlo, éste vuelve a aparecer frente ti: no hay forma de eludirlo. ¿Qué pasa cuando finalmente lo alcanzas? No hay certidumbre. Algunos dicen que desaparece y sólo te hace pasar un susto, otros dicen que te vuelca. Lo cierto es que es mejor no averiguarlo.

Por otro lado, circular por la zona sur-centro de Viaducto Tlalpan tiene consecuencias aún más perturbadoras: pasar por ahí en carro pasada la media noche, especialmente si vas solo, puede resultar en una aparición. Dicen que te encontrarás con una mujer pidiendo aventón y que, si la ignoras, ésta aparecerá repentinamente en tu espejo retrovisor. De nuevo, nadie parece conocer cómo culmina esta historia o, más aún, ¿qué pasa si te detienes a ayudarla? Claro, esta leyenda está inspirada en el clásico relato de La Llorona, el espíritu de una madre que deambula por la eternidad buscando a sus hijos, conocido por todo buen mexicano.

Si hay algo que en México se disfruta hacer es contar leyendas. Casi cualquier ciudad a la que vayas, grande o pequeña, tiene al menos un recorrido nocturno donde se visitan los lugares más aterradores y misteriosos de la zona. Relatos como estos hay cientos y en la Ciudad de México no escasean. ¿Conoces algún otro?

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