Zonas Arqueológicas de México: Trincheras y Cuarenta Casas

Zonas arqueológicas de México: Trincheras y Cuarenta Casas

Si quieres conocer algunas de las zonas arqueológicas de México más impresionantes, definitivamente debes dirigirte al norte del país.

En el norte de nuestra geografía, más allá de las serranías calcinantes de los desiertos de Sonora y Chihuahua, se hallan algunos de los vestigios prehispánicos más sorprendentes y espectaculares de nuestro país: Trincheras y Cuarenta Casas.

Te dejamos aquí referencias puntuales sobre estas dos urbes prehispánicas, para que te acerques al mundo olvidado de los ancestros, conozcas como aprovechaban cerros y cavernas como fortificaciones y miradores, y para que constates cómo en ellas dejaron el testimonio de su existencia, allá donde hoy sería simplemente imposible sobrevivir.

Zonas arqueológicas de México: Trincheras, en Sonora

Para llegar hasta Trincheras, primero hay que arribar a Santa Ana en el noroeste del estado de Sonora, que se encuentra a unos 160 kilómetros al norte de Hermosillo. La distancia desde Santa Ana hasta Trincheras es de poco más de 60 kilómetros, y el recorrido no toma más de una hora.

La cultura de Trincheras habitó en estos páramos sonorenses entre los siglos VIII y XIV, aunque de la cultura como tal se tienen referencias de su existencia desde el siglo II de nuestra era. Se les vincula en su época más temprana con la cultura Cochise de Arizona; a la llegada de los colonizadores, los trincheras habían desaparecido y el lugar era habitado por los indios pimas, que al parecer no tienen ningún parentesco con los habitantes originales.

La zona arqueológica se yergue en el Cerro Trincheras, una loma aislada en medio del desierto que es de origen volcánico, y que se encuentra cercana al sur de la población actual del mismo nombre. La montaña ocupa más de 100 hectáreas y tiene una altura de 150 metros; el lugar debe su nombre a sus sorprendentes 900 terrazas formadas con muros de piedra, erigidos sin ningún tipo de cementación. Las terrazas en su momento eran estructuras habitacionales, áreas de defensa y espacios de cultivo.

En el Mirador que se alza en la parte más alta del complejo, vivían con toda seguridad los grupos dominantes, que realizaban diversos ritos y celebraciones religiosas; prueba de esto son los marcadores de los solsticios de verano e invierno situados en algunos de los relieves del cerro. En la zona se han encontrado varios ejemplos de cerámicas y artículos ornamentales de concha, un material que venía desde el Mar de Cortés y era muy cotizado en la época.

Esta sorprendente ciudad en su mayor apogeo llegó a tener más de 1000 habitantes, y albergó observatorios astronómicos, plazas y varios recintos rituales. Todavía se puede descubrir en su parte baja La Cancha, que fue un espacio destinado a los juegos de pelota; y en la cumbre de la colina se yergue una estructura espiral conocida como la Plaza Caracol.

Trincheras es de los vestigios más importantes del estado de Sonora y su visita no deja indiferente a nadie, es simplemente espectacular.

Cuarenta Casas, la cultura Paquimé en Chihuahua

Cuarenta Casas se encuentra a poco más de 300 kilómetros de la ciudad de Chihuahua, y a 54 kilómetros de Ciudad Madera al norte del estado.

El asentamiento corresponde al año 1200, la época de mayor influencia Paquimé en la región. Situada en el pueblo de El Vallecito, en el municipio de Ciudad Madera y enclavado en la Sierra Madre Occidental, esta zona arqueológica es uno de los vestigios prehispánicos más singulares. Las construcciones de adobe y techos de viguería que se encuentran en el interior de acantilados en las barrancas de la sierra, no tienen parangón; en muchos casos las construcciones incluyen varias habitaciones, una plaza central, graneros, cocinas y estructuras sofisticadas.

Estos conjuntos habitacionales se encuentran repartidos en varias oquedades de la sierra: la Cueva del Gato, la Cueva de las Ratas, la Cueva del Puente, la Cueva de las Terrazas y la Cueva de la Ventana. Esta última que está asentada en las paredes de la barranca del arroyo El Garabato, es la más accesible y la que está mejor acondicionada para las visitas. Desde aquí las postales del desierto y de algunas otras de las cuevas habitadas por estas casonas trogloditas son un portento.

Este sorprendente lugar tuvo un papel muy importante en su momento, ya que fue concebido estratégicamente para proteger las rutas comerciales de Paquimé, pues la región era muy hostil y complicada. A la zona se accede a través de una escalera rústica, bajo la cual corre el arroyo El Garabato, la misma que utilizaban los grupos que habitaron el lugar, quienes vivían del cultivo, la recolección de plantas y de la caza.

Si quieres acercarte a algunos de los vestigios prehispánicos más impresionantes de nuestro país, estas dos urbes milenarias te quitarán el aliento.

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