Viaje a San Cristóbal de las Casas: Chiapas

Viaje a San Cristóbal de las Casas: Chiapas

El Pueblo Mágico de San Cristóbal de las Casas: Chiapas, es uno de los lugares más encantadores de nuestro país.

Sus andadores presumen joyas arquitectónicas coloniales, sus pueblos aledaños son de profundas raíces prehispánica, sus mercados de infinidad de aromas y colores, sus fantasías artesanales son de texturas y diseños ancestrales, su gastronomía de acentos mestizos y exóticos sabores, y en los rostros imperturbables de tzotziles y tzeltales, siempre venidos de lejos, están los surcos profundos de todos los caminos andados.

Sentir San Cristóbal de las Casas: Chiapas

San Cristóbal de las Casas se camina despacito y en silencio para sentir el transitar de su vida cotidiana. En los andadores y callejones, comercios, mercados, galerías, parques y templos tienen una bulliciosa actividad.

Desde el Templo de San Cristóbal, en lo alto de un cerro, podrás tener una vista espléndida de toda la ciudad, y tendrás una perspectiva ideal para diseñar tus recorridos. En el bello Andador Eclesiástico encontrarás el Templo del Carmen y su convento, mientras que en el Andador Real de Guadalupe, que inicia detrás de Catedral, se encuentran decenas de terrazas de cafeterías y restaurantes siempre concurridos. La Casa del Pan es toda una tradición con sus panes y cafés de excepción.

Las casonas platerescas del zócalo de San Cristóbal son una belleza, y el Palacio Municipal y la Iglesia de San Nicolás no desentonan. En la plaza destaca, desde luego, la bella Catedral; sus abigarrados detalles de estuco contrastan con su fachada de profundos amarillos y naranjas. En su interior, los retablos barrocos y los frescos virreinales son admirables.

En el Barrio del Cerrillo están el Templo de la Caridad y el Templo de Santo Domingo, una de las iglesias barrocas más bellas del país. Su fachada de detalles tallados por manos indígenas es una maravilla, en su interior las pinturas y retablos son también de excepción. Y a un costado del templo, en lo que fuera su convento, hoy está el Centro Cultural de Los Altos, que sin duda merece una visita. Obligada es la visita al Barrio de la Merced, con sus bellos templos de la Merced y del Calvario.

El enorme Mercado de Artesanías que se extiende por toda esta zona no pasa desapercibido, toda la imaginería y creatividad indígena están presentes en los pequeños puestos que inundan la plaza. Los objetos de piel, lana, tela, juguetes, muñecas, cerámicas, utensilios de madera, se entremezclan en un alucinante universo de texturas y colores. Muy cerca se encuentra el Mercado Municipal, donde entre los pequeños locales de frutas y verduras están las peluquerías abiertas, y las cererías con velas de todos colores y tamaños, que comparten lugar con las hierbas medicinales y las esencias de copal, y cohabitan con hamacas y muebles rústicos. Es interesante notar que en muchos casos las básculas no han llegado, por lo que se siguen usando las unidades y las docenas o los recipientes de diferentes tamaños para medir los granos. Una taza de frijol: un peso; 5 tomates: 10 pesos; una docena de plátanos: 15 pesos, etcétera.

Ineludible es también la visita al Museo del Ámbar, que es uno de los distintivos de la región. Aquí podrás aprender sobre cómo se forman estas resinas que, en muchos casos, necesitaron miles de años de gestación; también entenderás cómo es que se conservan insectos en el ámbar, cómo se trabaja la extracción de este material, y muchos otros secretos sobre el enigmático material chiapaneco. En las salas del museo se exhiben bellas piezas de ámbar labradas, y si quieres adquirir alguna, en la calle de Miguel Hidalgo encontrarás decenas joyerías que se especializan en el ámbar.

En los alrededores de San Cristóbal

Muy cerca del Pueblo Mágico se encuentran algunas comunidades tzotziles de gran interés, para acceder a ellas puedes hacerlo a caballo con los guías de la zona o con un taxi desde San Cristóbal. San Juan Chamula es un pequeño pueblo enclavado en lo más profundo de la serranía, que tiene entre sus lugares más emblemáticos un interesante cementerio con las ruinas de un antiguo templo.

En el centro del pueblo, su templo es verdaderamente sorprendente. En su interior, esencias y vapores de copal y otros aromas lo inundan todo; no hay bancas, pero entre el humo se puede ver a la gente realizando limpias con hierbas, velas, alcohol, huevos y otros elementos. También llama la atención la actividad de los “mayordomos”, que tiene la encomienda de atender todos los días a los santos y vírgenes que descansan en los nichos; en el transcurso del día deben cambiarles sus vestimentas y joyería.

Zinacantán es otro pueblo vecino que también vale la pena. Su Iglesia de San Lorenzo es muy peculiar. Sus casas coloridas y su plaza central son de gran belleza, pero lo que aquí destaca sobre todo son los finos bordados realizados en telares de cintura: los chales, los manteles, y las camisas son de excelente fabricación, con una combinación  de colores que sólo los indígenas de este país pueden plasmar.

En San Cristóbal de las Casas tendrás un verdadero encuentro con ese México que afortunadamente todavía se puede encontrar: con sus tradiciones vivas, con su gente de manos rugosas y creativas, con aromas de tortilla de maíz azul, con sabores de frijoles y queso chiapaneco, con lanas y bordados de creatividad infinita, y sobre todo con sus habitantes de mirada sincera y andar silencioso.

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