Turismo en Tamaulipas: el Pueblo Mágico de Tula

Turismo en Tamaulipas: el Pueblo Mágico de Tula

El turismo en Tamaulipas está lleno de sorpresas naturales, interesantes vestigios históricos, y pueblos encantadores como el de Tula.

El Pueblo Mágico de Tula, en las estribaciones de la Biosfera del Cielo en Tamaulipas, además de sus atractivos históricos, cuenta con encantadores rincones en sus alrededores, desde señoriales haciendas y vestigios prehispánicos, hasta pozas naturales y cascadas impresionantes.

Turismo en Tamaulipas: Tula

Desde que se llega a Tula se atisba a lo lejos el Cerro de la Cruz, desde donde se tienen las mejores vistas del pueblo. El lugar es el mejor punto para planear los recorridos, desde aquí podrás ver los trece barrios de Tula, su plaza principal y los bellos edificios que la rodean.

La Plaza de Armas es el mejor lugar para iniciar la visita del pueblo, su bello quiosco rodeado de andadores frondosos es el primer acento colorido que se nota. A un costado, la Iglesia de San Antonio de Padua (s. XVIII) merece una visita, pues desde su campanario las vistas son espléndidas.

Del otro lado está el Antiguo Casino, todo un emblema de Tula; cada uno de los pobladores guarda algún recuerdo del lugar en su memoria. La heladería de la plaza también es un clásico, y cuenta con sabores exóticos como nieve de cactus, biznaga, pitaya o sábila.

El mercado que está a un par de calles es el mejor lugar para probar las delicias culinarias de la región. Las enchiladas tultecas son imperdibles, la cecina con nopalitos asados, y por supuesto las carnes asadas norteñas no tienen parangón. Pero también este es el mejor lugar para acercarse a las artesanías de Tula: las sillas de montar, la cerámica y las famosas cueras tamaulipecas son un buen recuerdo para llevarse a casa.

Finalmente, el cementerio del pueblo es una joya a la que vale la pena acercarse. Su antigua capilla es de nostálgica belleza, y varias de sus tumbas y lápidas coloniales son verdaderas obras de arte.

Los vestigios históricos

La Hacienda de los Charcos a las afueras del poblado se encuentra en ruinas, devorada por enormes cactáceas, sin embargo, todavía conserva intactos seis arcos de cantera en su fachada principal, y sus habitaciones atesoran silenciosas la melancolía de épocas mejores.

A una hora del pueblo también vale la pena conocer la Hacienda del Cerro Gordo, cuya fachada permanece intacta con su campanario. En el interior se puede descubrir un bello patio con un pozo de agua, que es el corazón de la propiedad. El conjunto cuenta con una pequeña capilla que conserva sus nichos originales, y pinturas murales que retratan la opulencia que en alguna época estas tierras estériles tuvieron.

Otra excursión obligada desde Tula, es la que lleva a la zona arqueológica de Tammapul, a sólo 8 kilómetros del pueblo. Su pirámide circular conocida como Cuitzillo es única en su género en el norte del país, y las postales desde la cima son espectaculares.

Un refrescante encuentro

A pesar de que la región es semidesértica, existe un oasis a poco más de una hora de Tula. Se trata de las cascadas de Juan Sarabia, que regalan frescura en medio del desierto y paisajes fantásticos.

La Cascada de los Ahogados concluye en una poza ideal para sumergirse, y un poco más adelante la Cascada de la Parida cuenta con decenas de hermosas pozas para chapuzones refrescantes experiencias. Probablemente es el mejor lugar para pasar un día espectacular, y si deseas pasar la noche, lleva todo lo indispensable contigo, pues no hay servicios en la zona.

El Pueblo Mágico de Tula en Tamaulipas es de esos lugares acogedores que abrigan el alma. No dejes pasar la oportunidad de visitar este rincón inigualable del país. Feliz viaje.

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