Turismo e historia en el Desierto de Chihuahua

Turismo e historia en el Desierto de Chihuahua

El desierto de Chihuahua es uno de los más grandes e impresionantes del mundo; la vida  y la historia en sus cordilleras es como en ningún otro sitio.

Los desolados páramos aparentemente estériles albergan ecosistemas de sorprendente biodiversidad. Aquí se pueden encontrar bosques húmedos de coníferas, y al mismo tiempo habita la cuarta parte de cactáceas conocidas en el planeta. Mezquites, chollas, yucas, biznagas, lechuguillas, y gobernadoras, son las eternas presencias en las planicies sempiternas.

Este también es el hábitat de aves y mamíferos extraordinarios, como el guajolote silvestre, la codorniz, el venado cola blanca y bura, el puma, el gato montés, el coyote, e incluso de peces que viven en los remotos humedales del desierto. Todos estos seres vivos soportan inclementes temperaturas y sequías extremas.

Hoy te proponemos una emocionante ruta a través del desierto, desde la ciudad de Chihuahua hasta Ojinaga (225 kilómetros). Además de paisajes insólitos, descubrirás las huellas de las primeras presencias de vida, los secretos de la bebida más famosa de Chihuahua (el sotol), lugares para la práctica de deportes extremos, y rincones para disfrutar con toda la familia.

 Aldama: el primer alto en el Desierto de Chihuahua

A 25 kilómetros de Chihuahua, tu primer encuentro será con la ciudad de Aldama. Aquí vale la pena acercarse al edificio de la Misión de Santa Ana de Chinarras, fundada en 1716 por la Compañía de Jesús. Permaneció habitada hasta 1769, cuando los apaches atacaron el poblado; la zona fue arrasada completamente y no fue sino hasta varias décadas después que la región pudo volver a la tranquilidad.

La misión está justo dos kilómetros antes de llegar a Aldama, y ahí también está la entrada a un bosque que es ideal para pasar una tarde en familia. El lugar tiene magníficas áreas verdes, arroyos, balnearios, y asadores para disfrutar de carnes asadas. Otra alternativa para disfrutar con toda la familia es el Zoológico Serengueti; en él habitan leones africanos, panteras, leopardos, jaguares, cocodrilos, serpientes, avestruces, faisanes, tucanes, guacamayas y demás especies que harán de tu visita una experiencia gratificante.

Siguiendo la ruta, después de unos 80 kilómetros llegarás al poblado de Tres Marías, donde encontrarás la desviación hacia la Presa Luis L. León. El cuerpo de agua en medio del infinito desierto se te presentará como el oasis más extraordinario; en él podrás nadar, remar y pescar con las embarcaciones de los lugareños.

Coyame: sus grutas, los apaches y el sotol

Unos 90 kilómetros después de Tres Marías se encuentra el pequeño poblado de Coyame. Puedes iniciar tu visita con las impresionantes Grutas de Coyame, que son toda una aventura de casi dos kilómetros  de profundidad. La cueva es de belleza inaudita, los andadores bien iluminados te irán llevando por bóvedas con infinidad de estalactitas y estalagmitas, y miles de sorprendentes formaciones minerales labradas por el tiempo.

No menos interesante resultan los secretos mejor guardados de la bebida más famosa de Chihuahua: el sotol. Su origen se pierde en los anales de la historia, sin embargo, se sabe que los tarahumaras y los anazasis lo utilizaban en sus rituales. El sotol es una bebida destilada de un agave endémico del desierto chihuahuense, específicamente de los alrededores de Coyame.

El licor se obtiene a través de la cocción de las cabezas de los agaves, que luego son molidas y sometidas a la fermentación. El proceso requiere de una doble destilación; durante la Colonia se le incorporó el paso por el serpentín de cobre para lograr un mayor grado de pureza. En Coyame podrás acercarte al proceso de elaboración y saborear el mejor sotol del país.

Desde Coyame resulta muy recomendable la excursión hacia Tres Castillos, a unos 80 kilómetros de ahí. La zona regala paisajes fantásticos con cumbres y mesetas imponentes entre los infinitos arenales. Aquí fue donde los legendarios jefes apaches Vitorio y Gerónimo libraron sus últimas batallas contra los ejércitos mexicano y norteamericano en las famosas Guerras Apaches, entre 1858 y 1886. En 1880, el jefe Vitorio fue abatido y fue el principio del fin para los apaches; en los años que siguieron fueron poco a poco reducidos y confinados en guetos.

Gerónimo sustituyó como jefe máximo a Vitorio, y nunca aceptó vivir prisionero en las reservas indias que se construyeron en esa época. Los norteamericanos llegaron al extremo de utilizar a la tercera parte de su ejército para atrapar a Gerónimo. Finalmente, uno de los más grandes guerreros apaches que luchó hasta el final para preservar su patrimonio sagrado, fue hecho prisionero y murió en confinamiento en 1909.

En los tres pequeños cerros de Tres Castillos todavía se pueden ver las trincheras apaches, algunos vestigios de sus campamentos, e incluso se pueden encontrar algunos casquillos de bala de esa época, puntas de flecha, cuchillos de piedra y hachas. En uno de los cerros está la icónica cueva donde resistieron los últimos apaches que acompañaban a Vitorio. En suma, Tres Castillos es la última morada de esta etnia guerrera y orgullosa, que hasta hace no mucho dominaba las tierras hostiles del desierto.

Los cañones de la Sierra del Pegüis y Ojinaga

Desde Coyame hay que avanzar unos 100 kilómetros rumbo a Ojinaga para encontrase con la Sierra del Pegüis. Sus cañones y riscos son espectaculares, existen varias rutas para acercarse a los miradores y al fondo de los cañones, donde cruza el río Conchos.

El Cañón del Pegüis es ideal para disfrutar de los rápidos del río, que se alternan con hermosas pozas naturales ideales para los chapuzones. Y las paredes verticales son el mejor escenario para el montañismo y el rappel. En la zona también está el Cañón de San Carlos, que es muy visitado por deportistas extremos, y el Cañón de Santa Elena, que resguarda interesantes pinturas rupestres y extraños nidos de aves en forma de vasija.

La ruta termina en Ojinaga, que se yergue altiva a orillas del río Bravo. Para despedirse de esta tierra conviene visitar el Museo Comunitario y Casa de la Cultura Manuel Ojinaga. Aquí conocerás cómo la Revolución Mexicana inició en el poblado cercano de Cuchillo Parado, el 14 de noviembre de 1910, cuando Toribio Ortega respondió al llamado de Francisco I. Madero para levantarse en armas contra Porfirio Díaz.

En tu próximo viaje a Chihuahua no dudes en adentrarte en el desierto chihuahuense, puedes estar seguro de que la experiencia resultará sorprendente e intensa.

¿Quieres recibir descuentos en tu próximo vuelo?

Ingresa tus datos y te enviaremos los mejores descuentos y promociones para tu próximo viaje.

No, no quiero viajar
Obtén descuentos