Turismo cerca de Puebla, cultura y tradición en los alrededores

Turismo cerca de Puebla, cultura y tradición en los alrededores

Existen algunas opciones de turismo cerca de Puebla, que dejan al descubierto las raíces más profundas de la cultura mexicana.

En el valle de Puebla, alrededor de la capital del estado, existen paisajes de soberbia belleza que esconden algunas de las joyas barrocas más espléndidas. Además, la cultura y las tradiciones de esta región son de gran arraigo y de fuerte simbolismo.

Los templos de Tonantzintla y Acatepec son un ejemplo del ultrabarroco mexicano; las capillas de Calpan son una obra del arte universal, con sus ricos ornamentos tallados en piedra; el convento de Huejotzingo es espectacular, y no lo es menos su carnaval, que por cierto es el más importante del estado.

Finalmente, la Ex Hacienda de San Antonio Chautla es un castillo de ensueño en medio de un lago artificial, que remite al viajero a los paisajes de Versalles. Se trata de un tesoro arquitectónico decimonónico de gran belleza y de exóticos orígenes.

Turismo cerca de Puebla: Tonanzintla y Acatepec

A sólo 15 kilómetros de la ciudad de Puebla, Santa María Tonanzintla resguarda una de las joyas más espectaculares del barroco mexicano. La Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, construida en el siglo XVII, ostenta en su interior yeserías policromadas, y es tal la profusión de figuras, que ocupan prácticamente todos los espacios del templo.

La iconografía mexicanista de este edificio tiene que ver con que en estas tierras, antes de la llegada de los españoles, se veneraba con fervor a Tonantzin, deidad protectora del maíz. Los ángeles morenos, los niños con penachos de plumas, los frutos tropicales y las mazorcas de maíz son alegorías del México antiguo, un recuerdo de que los indígenas que moldearon las figuras nunca se olvidaron por completo de Tonantzin ni de su cosmogonía.

En el interior del templo se relatan los episodios de la Anunciación, la Concepción, la Asunción y la Coronación de la Virgen, siempre con un acento de imaginería indígena. En el altar mayor impresiona la imagen de la Virgen en un ciprés con columnas salomónicas, y la de San Miguel Arcángel, el capitán de los ejércitos celestiales.

En el poblado vecino de Acatepec, la iglesia dedicada a San Francisco de estilo barroco mexicano ostenta un decorado original, incluso atípico, con elementos exquisitos de talavera de mediados del siglo XVII y XVIII.

La fachada de este templo está labrada y policromada; su estilo barroco se define en las elegantes columnas salomónicas de la torre, mientras que en las columnas estípites del segundo cuerpo y el remate del edificio se muestra un estilo churrigueresco. Lo más exquisito de la fachada son sus terminados multicolores de mosaicos de talavera, lo que la convierten en una delicada obra que parece de porcelana.

El interior del templo no es menos espectacular. La bóveda del coro, las esculturas de la Encarnación y el Alumbramiento del Hijo de Dios, y la Sagrada Familia en la bóveda del testero, son fantásticas. En la bóveda solar aparecen los evangelistas acompañados de ángeles y animales salvajes, y en el retablo central hay una refinada escultura de San Francisco.

Huejotzingo y Calpan: herencia y tradición

También en el Valle de Puebla, a menos de 30 kilómetros de la capital, Huejotzingo fundado por olmecas y habitado posteriormente por toltecas y chichimecas, es un poblado con una arraigada tradición y una cultura de ancestrales reminiscencias.

Su convento de San Miguel, erigido por los franciscanos en el siglo XVI, merece ser escudriñado. Su exterior tiene un estilo particular donde cohabitan el plateresco y el mudéjar; la fachada es de sutiles ornamentos, como su portón de acceso con detalles de hojas y cardos. En el interior destaca un retablo central, que es de los pocos que se conservan del siglo XVI, su autor fue el español Simón Pereyns. Las capillas posas que descansan en el atrio de la iglesia son notables, en tiempos coloniales, a veces fungían como capilla de indios.

Pero Huejotzingo también es conocido por su carnaval, que ocurre todos los años el sábado anterior al miércoles de ceniza. Ese día, al pueblo arriban las comparsas, los músicos, los danzantes, los coheteros y los comerciantes de todos los pueblos aledaños. Durante las fiestas, las escenificaciones de algunos hechos históricos son artificiosas, coloridas, ruidosas y animadas.

La puesta en escena de la Batalla de Puebla siempre es sobresaliente. Algunos personajes están ataviados con máscaras y mosquetones, representando a los batallones de mexicanos y franceses, pero también a lanceros turcos, indios serranos, y un gran etcétera. Otra famosa puesta en escena se basa en la leyenda de Agustín Lorenzo, quien robaba a los ricos para repartir a los pobres; al final el personaje rapta a la hija del corregidor para casarse con ella.  La última representación se trata de la boda de Calixto, quien fuera el primer indígena en casarse por la iglesia católica en la Nueva España.

Durante estas celebraciones donde se funden lo onírico y la realidad, se pueden ir encontrando productos locales como las ricas sidras y las conservas de frutas. La gastronomía juega un papel preponderante: el caldo de habas zapateras, el pipián verde  y el delicioso manchamantel son imperdibles.

A 6 kilómetros de Huejotzingo, Calpan también tiene mucho que decir. Su templo franciscano de San Andrés del siglo XVI es un verdadero baluarte de la arquitectura colonial mexicana, la iconografía de sus capillas tallada en piedra no tiene igual.

Este lugar sagrado se camina despacio para apreciar cada detalle de gran maestría y con una carga simbólica importante. A la izquierda de la fachada principal está la primera capilla, que es la de la Virgen María; sus tallas remiten a temas de la Asunción, la Anunciación y los Siete Dolores. Otra de las capillas más ricas es la dedicada a San Juan Evangelista, con las figuras de Dios Padre, los evangelistas en medallones, y un ángel con cornos que llama a escuchar el evangelio.

La capilla dedicada a San Francisco ostenta dos escudos franciscanos rodeados de monogramas y ángeles. La capilla de San Miguel tiene una sorprendente talla donde aparece el demonio a sus pies, flanqueado por los arcángeles Gabriel y Rafael. La mayoría de estas tallas fueron inspiradas en distintos grabados de la época de otras latitudes. Por ejemplo, la representación del Juicio Final en la capilla de San Miguel, fue inspirada en la Crónica de Núremberg, una obra de 1493.

La Ex Hacienda de Chautla

Finalmente, a una veintena de kilómetros de Calpan se encuentra la hacienda de San Antonio Chautla, que tuvo su época de mayor apogeo en el último cuarto del siglo XIX. La propiedad perteneció a Eulogio Gillow y Zavala, un sacerdote de ascendencia inglesa que fue un prelado prominente de la iglesia católica mexicana.

La hacienda llegó a tener seis ranchos de su posesión y cuatro plantas de energía eléctrica, además de una importante finca pulquera que ostentaba hasta 3 grandes tinacales. Gillow, con todo su poder y recursos, se afanó en construir aquí un pequeño Versalles, con un hermoso lago artificial, y sofisticados jardines simétricos. En medio de este paisaje bucólico levanto un espléndido castillo de cuatro torres construido con tabiques rojos.

A la muerte de Gillow en 1922, la propiedad fue prácticamente abandonada, pero afortunadamente no sufrió daños mayores. El municipio la adquirió, y en 1985 el edificio fue abierto al público. Hoy, pasearse por los jardines de esta propiedad e incluso remar en su lago desde donde se tiene la mejor vista del castillo, es una experiencia gratificante. Este pequeño rincón bucólico es sin duda singular en medio de este valle de ancestrales reminiscencias prehispánicas.

Escápate un fin de semana a la ciudad de Puebla y disfruta de sus alrededores excepcionales, quedarás sorprendido con estos tesoros de México que seguramente desconocías.

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