Tenosique, rastros de la cultura maya en Tabasco

Tenosique, rastros de la cultura maya en Tabasco

La cultura maya en Tabasco dejó huellas imborrables, enigmáticas y maravillosas en diferentes regiones de la entidad, como Tenosique.

En el estado de Tabasco, donde el río Usumacinta es frontera con Chiapas y Guatemala, se yergue remoto Tenosique, un poblado de fuertes herencias mayas y entornos naturales privilegiados.

En esta región de épocas ancestrales, la naturaleza y el tiempo se funden en una alianza cómplice, porque sólo estos entornos conocen los secretos de los mayas antiguos; cenotes sagrados de ancestrales reminiscencias, cuevas y grutas de hace millones de años, el brioso río Usumacinta, los lagos turquesas y la selva colmada de vitalidad.

La antigua danza del Pochó, el Cristo negro en el templo de San Sebastián, la explotación del chicle cuando sólo era posible llegar aquí en barco, y las reminiscencias de las ciudades prehispánicas de Pomoná y Santo Tomás, abandonadas hace ya casi mil años, es lo que queda de esta cultura sorprendente y enigmática.

Tenosique, “La Casa del Hilandero”

Desde Villahermosa deben recorrerse unos 300 kilómetros para llegar a Tenosique, los paisajes durante el trayecto son especialmente bellos. Tenosique tiene ese sabor tropical de ropa ligera, sombrillas para el sol, blancas fachadas y frutas tropicales, pero también de tiempos de aislamiento donde sólo se salía de aquí por barco.

Su Templo de San Sebastián es un edificio sencillo de mediados del siglo pasado, nada le sobra porque nunca tuvo de más; en su interior austero y sobrio, habita el Cristo Crucificado que es muy venerado en la región. Una de sus particularidades es que es negro, debido a que a principios del siglo XX el entonces gobernador, en un impulsivo acto anticlerical, mandó a que se le prendiera fuego a la imagen. Así se hizo, sin embargo, aunque chamuscado, el Cristo Crucificado sobrevivió, lo cual le confirió un aura milagrosa que persiste hasta hoy.

En Tenosique prácticamente todo ocurre en su concurrida calle 26, donde comercios, cafés y restaurantes se suceden en un ambiente festivo. En el Parque Central está el Palacio Municipal, y frente a él el mercado público, que es donde toda la comunidad converge en algún momento del día. Entre los restaurantes más exóticos se sirve armadillo asado, mole de pavo y un delicioso salpicón de venado. En otros comedores se puede disfrutar el sabroso caldo de pavo, la gallina sancochada, los bisteces entomatados, el típico mondongo y los pucheros, únicos en la región.

En la calle 22 esquina con la 19 se encuentra el Museo de Historia de la localidad, cuyo acervo de piezas prehispánicas mayas es basto y rico. En su sala etnográfica se pueden conocer los orígenes de la primitiva danza “El Pochó”, de hecho, aquí están las réplicas de los cojóes y los tigres, principales actores de este ritual dancístico que se celebra en los días de carnaval, iniciando el 20 de enero en el día de San Sebastián.

Al caer la tarde, son tradicionales los paseos por el malecón a orillas del río Usumacinta. Las familias caminan y conversan en un magnífico escenario, mientras miles de aves tropicales revolotean en la copa de los árboles, sus cantos irrumpen hasta que el sol se pierde en el horizonte. Cuando la luna aparece y el agua del Usumacinta se tiñe de tonalidades plateadas, un pasivo silencio silencio se instala en el malecón, sólo interrumpido por la afluencia de las aguas.

Santo Tomás y la cultura maya en Tabasco

Muy cerca de Tenosique, los caminos llevan hasta la pequeña comunidad de Santo Tomás enclavada en un exuberante paisaje tropical. En esta zona hay mucho por descubrir, por lo cual resulta recomendable acercarse a los guías locales para no perderse ningún detalle.

El primer encuentro es con las ruinas de Santo Tomás, una ciudad maya sumergida bajo la profusa vegetación de la selva; conforme se avanza, se van descubriendo algunos muros, plazas, galerías, templos, terrazas, bóvedas, y arcos. Después de una primera incursión, las piezas del rompecabezas indican que este era un importante y majestuoso centro ceremonial maya. La zona no ha sido estudiada, por lo que Santo Tomás es hoy todavía un gran enigma.

Saliendo de la zona arqueológica, los caminos llevan hacia dos estupendos cenotes, por cierto, los únicos descubiertos hasta ahora en Tabasco. El primero es el cenote de Aktun Ha, de extraordinaria belleza con sus aguas turquesas donde habitan cocodrilos, peces y tortugas. En el lugar hay también una impresionante cavidad donde se han encontrado importantes vestigios arqueológicos.

A poco más de media hora se encuentra el cenote de Ya Ax Ha, que a diferencia del otro se encuentra emplazado entre majestuosas paredes verticales. Los colores turquesas del agua, los árboles centenarios, la exuberante vegetación, y los ricos pétreos de los alrededores, hacen de este un lugar una joya natural excepcional para disfrutar de un buen baño y un descanso idílico, acompañado por los rumores de la selva.

Al tomar los senderos de regreso al pueblo de Santo Tomás, se encuentra el formidable Cerro de la Ventana, un peñón de más de 150 metros de altura desde donde las vistas de la región son portentosas. Una vez en el pueblo, no se pueden dejar de visitar algunas de las imponentes cuevas y grutas de la región. La Cueva del Tigre destaca porque en ella existen glifos mayas de tiempos ancestrales, y la Gruta del Zorro ostenta bóvedas espectaculares con rocas de formas sugerentes para dejar volar la imaginación.

El Puente Boca del Cerro y Pomoná

Desde Tenosique existe la posibilidad de una excursión con una buena dosis de adrenalina en el río Usumacinta. Todo inicia en la comunidad de San Carlos, donde hay que embarcarse en una lancha sobre el río. Durante el trayecto irán apareciendo cañones, farallones y paredones espectaculares. De pronto, emerge en el horizonte una vistosa estructura metálica que cruza el río; se trata del Puente de Boca de Cerro, construido para dar acceso a la vía del tren. Desde el puente es posible practicar rappel sobre el río, a más de veinte metros de altura.

Conforme el trayecto continúa, van apreciando en la ribera árboles imponentes, lianas, orquídeas exóticas, y se pueden ver cuevas y cavernas en lo alto de los riscos. Durante la excursión se puede adentrar en alguna de las cavidades para encontrar panoramas de belleza indescriptible, con vistas hacia el río más caudaloso del país.

A solo 30 kilómetros de Tenosique se encuentra la zona arqueológica de Pomoná; la ciudad fue erigida sobre bellas colinas que dominan el horizonte, y cuenta con seis conjuntos de edificios y templos dispuestos alrededor de una plaza central, que fue el adoratorio principal de la llanura del Usumacinta y de las sierras del norte de Chiapas. La visita comprende además el Museo del Sitio con toda la información sobre la zona, y con ricas colecciones de piezas descubiertas en el sitio.

Este viaje por los remotos confines tabasqueños, hasta hace no mucho prácticamente inaccesible, es una experiencia que se queda en la memoria. La belleza natural de estos parajes y sus misterios mayas son tesoros invaluables esperando a los viajeros más avezados: aquellos que no quieren perderse los rincones más prodigiosos y exóticos de nuestra geografía.

¿Quieres recibir descuentos en tu próximo vuelo?

Ingresa tus datos y te enviaremos los mejores descuentos y promociones para tu próximo viaje.

No, no quiero viajar
Obtén descuentos