Pueblos Mágicos en el Estado de México: El Oro

Pueblos Mágicos en el Estado de México: El Oro

El Oro es uno de los Pueblos Mágicos en el Estado de México que no pueden faltar si te gustan los lugares llenos de historia, misterio y naturaleza.

En el Estado de México, en los límites con Michoacán, se encuentra un hermoso pueblo minero con un interesante pasado y esplendoroso presente: El Oro, hoy recompensado como Pueblo Mágico. Y es que la comunidad conserva inmaculados sus tesoros arquitectónicos construidos en sus épocas de bonanza, así como sus bellos escenarios naturales en los alrededores, que atraen a cientos de viajeros todos los días.

El Oro revive así una segunda época de prosperidad, gracias a su vocación turística y una actitud comprometida de sus pobladores, que se niegan a que su maravilloso pueblo desaparezca en los anales de la historia. Llegar al Pueblo Mágico desde la Ciudad de México es muy sencillo, y no se necesita más de hora y media para hacerlo.

Pueblos Mágicos en el Estado de México, un inicio histórico

Los pueblo mineros comúnmente tienen un nostálgico pasado que habla de las épocas de esplendor, por eso a estos lugares hay que abordarlos desde el inicio por sus vestigios históricos, allí donde están las raíces y también las cicatrices de un pasado que ya nunca volverá.

Desde la Plazoleta del Vagón se llega a la antigua estación de ferrocarril, con su hermoso techo de tejas verdes a dos aguas. Hoy el emblemático edificio aloja la oficina de correos; en las viejas vías un vagón descansa desde hace mucho, como un mudo testigo que se negó a continuar la marcha. Detrás de él hay un restaurante con una bella terraza que sirve espléndida comida casera, y a un lado hay una típica dulcería con dulces regionales, mermeladas caseras, y delicioso café orgánico.

Más adelante está el Tiro Norte, una estructura de madera de más de 20 metros de altura que funcionó en los momentos de mayor actividad minera, para sujetar las poleas de los elevadores que bajaban a los trabajadores hasta lo más profunda de la mina, y subían los vagones cargados de oro y plata. El lugar está completamente remodelado, así que se puede subir hasta el último piso para tener una magnífica vista del pueblo.

Finalmente, el Museo de la Minería del Estado de México tiene mucho que decir sobre el pasado de la región. Sus salas hacen un recorrido histórico de manera didáctica e ilustrativa. También hay una interesante exhibición de los distintos minerales que se extraían de la mina, y el tiro en el interior del edificio permite asomarse a las profundidades de la tierra.

No todo lo que brilla es oro

En realidad, en El Oro lo que más brilla son sus espectaculares edificios de época. En el bello Jardín Madero destaca el árbol del Bicentenario, sembrado en el 2010. Desde aquí, por la calle Hidalgo se llega a la Capilla de Santa María de Guadalupe, que resguarda un bello jardín de rosas y una escultura de Cristo.

Por la calle Constitución se llega al Palacio Municipal, que es un edificio de inicios del siglo XX con una fachada blanca y robustos torreones. En su interior hay un mural realizado por el artista Manuel D´Rugama en 1979, que se titula El génesis minero y muestra la realidad que se vivía en El Oro hace más de cien años. Por una lado, la elegante clase adinerada y por el otro la siempre dura vida de los mineros de a pie.

A un costado del palacio se halla el Teatro Juárez, inaugurado en 1907. Sus motivos neoclásicos franceses y su estilo isabelino le confieren una presencia espectacular, de hecho, se trata del único edifico en nuestro país con estas características. Las crónicas dicen que aquí las representaciones de conciertos clásicos, las óperas y zarzuelas eran verdaderamente sublimes, Entre otros grandes artistas, aquí se presentó el tenor napolitano Enrico Caruso, sin duda el cantante más prestigiado de su época.

Hay que visitar el mercado de la calle Benito Juárez para degustar las sabrosas carnitas y la barbacoa de borrego. También podrás encontrar delicias locales como la chiva, que es un rico licor digestivo hecho a base de hierbas y anís, así como conservas de frutas y licores. Aquí también verás algunas artesanías típicas, como las cestas tejidas con hoja de pino secas. Por cierto, sobre la Avenida del Ferrocarril vale la pena visitar el Centro Artesanal El Oro, para encontrar artesanías de todo el estado.

Y no podrás irte sin conocer las presas de Brockman y Victoria, que se encuentran una frente a la otra muy cerca del pueblo. Aquí se pueden rentar cuatrimotos, realizar paseos a caballo o pescar truchas. Además, cuentan con cabañas que se pueden rentar para pasar la noche, y hay un excelente restaurante con la mejor vista hacia las dos lagunas. Muy cerca también están algunos santuarios de mariposa monarca, que podrás disfrutar si llegas a ir entre noviembre y marzo.

Como ves, El Oro está muy cerca de la Ciudad de México y el lugar es un verdadero placer para todos los sentidos. Regálate este destino con toda la familia y pasa un fin de semana de excepción.

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