Pueblos Mágicos de Aguascalientes: Real de Asientos

Pueblos Mágicos de Aguascalientes: Real de Asientos

Real de Asientos es uno de los Pueblos Mágicos de Aguascalientes con mayor oferta turística, a unos 60 kilómetros de la capital del estado.

Entre sierras y cactáceas, Real de Asientos forma parte del Camino Real de Tierra Dentro, una ruta colonial de tiempos de la fiebre del oro y la plata, cuando los metales preciosos eran frecuentes en los valles y montes. En este Pueblo Mágico, los tiempos de bonanza quedaron plasmados en monumentos históricos, conventos, haciendas, plazas públicas, fachadas elegantes, túneles misteriosos, acueductos, y minas de profundidades abismales.

Esta herencia cultural hoy toma forma en las tradiciones, en las fiestas populares, en la alfarería y artesanía tradicional, en las delicias culinarias, y sobre todo en la generosidad de un pueblo que se siente orgulloso de su región y de su pasado.

Pueblos Mágicos de Aguascalientes: los primeros pasos

Real de Asientos es un pueblo con evocaciones de cuando llegaron los primeros mineros a mediados del siglo XVI. Desde que se entra, en la comunidad se percibe un encanto particular; quizá algo tenga que ver la fina cantera rosa que viste templos y plazas, o los misteriosos túneles circundados de leyendas, o tal vez el kiosco donde todo mundo se reúne en un ambiente siempre festivo, o son las elegantes casonas de bellos patios interiores, que convierten al lugar en un oasis de frescas brisas.

En la Plaza Principal, la Parroquia de Nuestra Señora de Belén es una joya neoclásica. En su interior es famoso el Cristo articulado, hecho con restos humanos hace más de 400 años. Debajo de la parroquia hay túneles del siglo XVIII, utilizados en su momento como acueductos subterráneos; las profundidades de estos pasadizos misteriosos han dado pie a ricas crónicas y leyendas.

La visita de la Pinacoteca Parroquial es imperdible, su colección de retablos de los siglos XVII y XVIII es significativa. Aquí hay un fresco anónimo que representa la circuncisión del Niño Jesús, y es el único con esta temática en América Latina. El recinto además exhibe indumentaria que los frailes utilizaban en tiempos coloniales.

En el Cementerio de Guadalupe, que por cierto es el más antiguo del estado, descansan eternamente tanto apellidos insignes como lápidas anónimas. Allí, el hermoso Santuario de Guadalupe (siglo XVIII) se levanta entre una abundante vegetación con perfiles de cantera labrada y herrerías refinadas, que resguardan bellas pinturas y reliquias novohispanas.

Por las calles empedradas se llega hasta un imponente acueducto de piedra, la Casa del Minero y a la Casa Larrañaga, que son dos magníficos ejemplos de las casonas coloniales de época. La Capilla de la Santa Cruz también guarda tesoros novohispanos, y después de cruzar el Puente de Guadalupe se encuentra la Presidencia Municipal con su icónico reloj del porfiriato.

El Ex Convento y Santuario de Tepozán

Uno de los lugares más emblemáticos en Real de Asientos es el Ex Convento de Tepozán, construido en el siglo XVII, que en esa época fue un prestigiado colegio de monjes franciscanos.

El edificio presume balcones y arquerías elegantes, bellas cúpulas blancas y estupendos contrafuertes. En el claustro todavía hay murales de época, y destacan los estrechos pasillos que llevan a las celdas de los monjes, donde se dice que se castigaba la herejía y los malos pensamientos con reclusiones infrahumanas.

Si se continúa por estas oquedades misteriosas, se llega hasta las catacumbas donde están enterrados mineros y monjes. En Real de Asientos hay toda una historia subterránea entre los corredores y túneles que cruzan el pueblo, atravesarlos resulta una experiencia sobrecogedora y emocionante a la vez, aquí se esconden cientos de historias anónimas y leyendas que florecen la imaginación.

El Santuario del Señor del Tepozán, que es el patrono de los mineros, tiene la particularidad de encontrase justo junto a un árbol donde se encuentra la representación de la aparición milagrosa del Señor de Tepozán. Aquí destacan las representaciones del Vía Crucis que son obra del pintor novohispano Miguel Cabrera. El convento también alberga el Museo de Tepozán, que te acerca al pasado histórico del pueblo, y se enfatiza la importante influencia de la cultura negra en la región.

Alrededores para descubrir

A las afueras del poblado, el Museo Vivo de Plantas es un recinto muy interesante con una impresionante colección de más de 1 500 plantas de 45 especies diferentes, principalmente agaváceas, cactáceas y crasuláceas.

No menos atractivos son los recorridos al Galerón de los Esclavos, a donde se llega por una antigua ruta minera a bordo del Piojito, un tractor que lleva consigo algunos pequeños vagones turísticos. Por este camino se llevaban los minerales de Real de Asientos hasta la comunidad de San Gil. En el recorrido se puede apreciar la Plaza del Minero, el Museo de las Cactáceas, el Cerrito de los Flojos y el galerón donde eran confinados los esclavos.

Por estos alrededores también se pueden conocer antiguas haciendas como la Ciénega Grande, El Tule, Los Campos y San Rafael. Asimismo, por la zona valen la pena las pinturas Rupestres de Las Negritas, y los impresionantes Socavones de San Juan.

Y no se puede uno ir de Real de Asientos sin probar sus gorditas, su conejo a la chichimeca, sus rollos de guayaba y sus dulces de leche. También vale la pena acercarse a los talleres de alfarería tradicional, donde el barro es transformado en bellos utensilios.

Este Pueblo Mágico hidrocálido tiene mucho que ofrecer. Regálate unos días en esta tierra enigmática, puedes estar seguro de que guardarás a Real de Asientos en las primeras páginas de tu álbum de los recuerdos.

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