Pijijiapan, exuberancia en las regiones naturales de Chiapas

Pijijiapan, exuberancia en las regiones naturales de Chiapas

Pijijiapan es una de las regiones naturales de Chiapas más estupendas e inexploradas, localizada en la costa del Pacífico.

Esteros, manglares, arroyos, barras, lagunas y diversos ecosistemas habitados por una insólita variedad de especies vegetales y animales, son el marco esplendoroso de este edén desde tiempos de los olmecas, solo accesible a través de los canales naturales que comunican la región.

Las alternativas de excursión convierten a Pijijiapan en uno de los lugares más atractivos de la costa chiapaneca, poco explorada y con virginales escenarios naturales. En el pueblo encontrarás varios caminos que van hacia los esteros y la costa: Palo Blanco, Estero Santiago, Chocohuital y Agua Tendida, entre otros.

Descubrir la historia y las regiones naturales de Chiapas

Además de sus riquezas naturales, Pijijiapan alberga zonas con vestigios históricos que son el resultado de su agitado pasado prehispánico. Y es que esta región fue un importante corredor natural de las migraciones hacia el sur en épocas de los olmecas, y de tránsito comercial en tiempos de los mayas y hasta la Colonia.

A menos de 2 kilómetros del poblado, se localiza un grupo de piedras grabadas de origen olmeca conocido como La retumbadora; la más imponente y mejor conservada es la “piedra de los soldados”, que data del 1200 a.C. En la zona hubo muchas influencias posteriores a la ocupación olmeca, motivadas principalmente por el comercio entre nahuas, aztecas, mayas, mixes y zoques. Con el tiempo, el grupo étnico que consolidó lo que hoy es Pijijiapan fueron los mames, de origen maya, provenientes de Centroamérica.

Durante la época prehispánica, en los esteros de la región hubo una compleja red de canales naturales que se utilizaban para transportarse y comercializar productos hasta Centroamérica. No es difícil imaginarse esta profusa actividad acuática si uno se asoma a los interminables sistemas lacustres con esteros, esterillos, manglares, pampas, marismas y barras, donde sólo es posible llegar en panga o lancha.

Los esteros más accesibles son Chocohuital, Palmarcito, Palo Blanco, Buenavista y Santiago, todos ellos verdaderos paraísos. En las playas se van descubriendo pequeñas casas de mangle que forman pequeñas aldeas. Recorrer por agua la ribera y las barras en trayectos de decenas de kilómetros, permite ir descubriendo los mangles blancos y rojos, las fabulosas palmas reales, los exóticos tules, y los hermosos lirios y zapotes acuáticos.

La fauna aquí también es sorprendente. Hay enormes lagartos, mapaches escurridizos, nutrias que toman el sol, garzas que regalan espectaculares acrobacias, chachalacas siempre ruidosas, exuberantes tucanes, y no pueden faltar los pijijis, una especie de patos a los cuales la región les debe el nombre.

Las pozas del río Pijijiapan son ideales para los chapuzones y el descanso a la sombra de los palmerales; las más recomendables son la del Anillo, la del Capul y la del Roncador. La cascada de Arroyo Frío es también una visita obligada, con su caída de más de 50 metros de altura.

El pueblo de Pijijiapan y sus vecinos

Pijijiapan es un asentamiento con una rica arquitectura vernácula, en muchos casos del siglo XIX. En la plaza principal hay una bella iglesia dedicada a Santiago Apóstol, y al continuar el paseo por los callejones van apareciendo fachadas multicolores con techos de teja; algunas viviendas todavía van a la usanza prehispánica, es decir, con paredes de madera rolliza y techumbre de palma. El cementerio también es muy recomendable por sus tumbas, que son verdaderas obras de arte funerario.

En el pueblo vecino del Llanito, la capilla de la Virgen de Guadalupe es una joya. En la casa de la cultura de este pueblo, las colecciones de piezas arqueológicas como incensarios, figurillas, máscaras y tepalcates, son un patrimonio muy valioso de los chiapanecos.

En lo que a gastronomía se refiere, los caldos de mariscos, los langostinos al mojo de ajo, el bagre y el róbalo fileteados, y los camarones de Pijijiapan te conquistarán desde el primer momento. En la zona la gente también disfruta la cocina de tierra adentro, no dejes de probar la cochinita al horno, la barbacoa de res, los famosos frijoles escumite con carne salada, el caldo de gallina y de pigua, los tamales de iguana con yerba santa o de chipilín con camarón, los plátanos rellenos de queso, y los quesos frescos y añejos.

Esta región costera de Chiapas, al ser una zona poco explotada, es una joya natural donde la gente conserva sus costumbres y tradiciones, y siempre tienen una sonrisa con a mejor disposición para auxiliar al visitante. Toma en cuenta este destino playero para tus próximas vacaciones, te llevarás mucho más de lo que esperas y adoptarás la costa chiapaneca como uno de tus lugares favoritos.

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