Lugares turísticos de Tamaulipas: Mier, Pueblo Mágico

Lugares turísticos de Tamaulipas: Mier, Pueblo Mágico

En un desierto implacable, los lugares turísticos de Tamaulipas se abren lugar para regalarnos el bello Pueblo Mágico de Mier.

El Pueblo Mágico de Mier, en Tamaulipas y a sólo dos horas de Monterrey, es un sorprendente oasis en medio del inmenso desierto. Mier es tierra de pioneros, de hecho, es el pueblo mexicano más antiguo de la franja fronteriza con los Estados Unidos.

La región hoy presume un entorno bucólico con interesantes atractivos naturales: ríos transparentes y caudalosos, presas habitadas por espléndidos huisaches y sauces, y el río Álamo que recorre la zona urbana. Estos escenarios naturales invitan a distintas actividades, como la navegación y el rafting, la pesca en sus presas, el senderismo por espectaculares rutas, balnearios naturales, fauna abundante para el turismo cinegético, y todo esto en el desolado desierto de Tamaulipas.

Mier, sin perder detalle

Mier es de esos pueblos del desierto que durante el día parece abandonado, pero conforme cae la tarde y la temperatura desciende, la gente abandona poco a poco sus portales para transitar los espacios públicos que esperan en la sombra.

Por las tardes, la Plaza Hidalgo recibe a la gente a la sombra de palmeras y huisaches, quienes llegan con sus mesas portátiles para jugar lotería con tableros muy originales hechos por ellos mismos. Algunos prefieren reunirse en el Casino de Argüelles con el mismo fin, pero con menos bullicio y aire acondicionado.

Los comerciantes aprovechan la presencia de transeúntes para ofrecer bellas mantas con detalles de chaquira, canutillo y piedras de vidrio, o colchas hechas a mano y algunas prendas tejidas de buen gusto. El componente gastronómico es parte fundamental de la vida placera; el pan de polvo y de boda, las empanadas de cajeta, las masitas de azúcar y piloncillo, los dulces de leche, los dedos de novia, los buñuelos, los gaznates, los tamales de chile relleno y las tostadas de salpicón con queso amarillo son una delicia.

Cuando llega la hora de la cena, los restaurantes y fondas ofrecen los mejores platillos regionales. La codorniz asada, el conejo en mole, el caldillo “fiscaleño” a base de carne seca, la carne entreverada con tiras de tocino a las brasas, el cabrito al ataúd, y la famosa milanesa de Mier, son para no perderse. Y para el postre, las empanadas de cajeta y calabaza, o el dulce de frijol.

Temprano en la mañana

Temprano por la mañana, cuando todavía el sol se apiada y las brisas frescas corren por los callejones, es el mejor momento para caminar Mier. En el río Álamo, los puentes de La Virgen e Hidalgo, con sus obeliscos del siglo XIX, conservan la pátina de historias inmemoriales. Más adelante, en la Plaza Juárez, llaman la atención la Casa del Capitán con una abigarrada fachada del siglo XVIII, y la Presidencia Municipal, que es un hermoso edificio de la misma época. Al centro de la plaza, se yergue afable el monumento a Juárez, y la Parroquia de la Inmaculada Concepción remata el paisaje.

La Plaza Hidalgo es de gran belleza, y la habitan dos edificios maravillosos. La Capilla de San Juan (1838) es austera, aunque ostenta un bello campanario, y la Casa de la Cultura (1821), construida con enormes sillares y bellos detalles barrocos. Sus salas de exposición merecen una visita.

La Plaza de Guadalupe con su bello quiosco y sus construcciones del siglo XVIII, es también una joya arquitectónica de Mier. Todas las casonas tienen un patio central  con columnas y portales sombreados, y ostentan balcones de fina herrería. Desde esta plaza se llega a la calle peatonal más simbólica, que tiene una columna conmemorativa y bellas casonas de época. Entre ellas destaca la Casa de los Tejanos o “de los Frijoles Pintos”, que fue protagonista durante la guerra de México contra Texas.

La Batalla de los Frijoles Pintos ocurrió en el año de 1842, y se le conoce con este nombre porque la ejecución de los prisioneros tejanos se sorteó con frijoles: 176 frijoles pintos y 17 negros. Los que sacaran los primeros estarían perdonados, pero los segundos serían ejecutados.

Otros lugares turísticos de Tamaulipas

Siguiendo el río Álamo, muy cerca del poblado se encuentra el Parque Recreativo Las Blancas. Aquí las aguas son transparentes, y hay pozas naturales para refrescarse en las horas más cálidas.

La Presa Las Blancas, a 9 kilómetros del pueblo, es un lugar perfecto para practicar la pesca deportiva. Durante los recorridos se van descubriendo hermosos islotes de frondosa vegetación. Cada año, de octubre a diciembre, el cuerpo de agua es visitado por miles de pescadores para los torneos deportivos del Circuito Internacional de Pesca.

La Presa Falcón está a una media hora de la Presa Las Blancas, y es la que regula las corrientes del río Bravo, justo en los límites de la frontera entre México y Estados Unidos. Además de embarcarse, aquí hay que aprovechar los miradores para conocer las ruinas del pueblo de Guerrero Viejo y su Iglesia de San Ignacio de Loyola, que tiene más de 200 años de antigüedad y quedaron sepultados por el lago hace casi medio siglo. Este fenómeno sólo es posible verlo cuando el nivel del agua desciende, lo que ocurre con frecuencia.

Como sea, Mier tiene un encanto muy particular, y sus alrededores son verdaderamente un oasis en medio del desierto tamaulipeco. Su gastronomía es un valor agregado muy cotizado que hace de este Pueblo Mágico un destino seductor y llamativo, para que lo tomes en cuenta en tu próxima visita al estado de Tamaulipas o la ciudad de Monterrey.

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