Lugares para visitar en Hermosillo, Sonora

Lugares para visitar en Hermosillo, Sonora

Lugares para visitar en Hermosillo hay de sobra. Sus monumentos históricos, sus antiguas tradiciones y su oferta turística es amplia y variada.

En el centro del estado de Sonora, en medio del desierto a 270 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, se yergue moderna y hospitalaria Hermosillo, “la Ciudad del Sol”. Esta ciudad es hoy una de las entidades más prosperas e importantes del norte, gracias a su desarrollo industrial, agrícola y comercial.

Hermosillo guarda con celo sus monumentos históricos y sus antiguas tradiciones, que vienen desde sus antepasados seris, tepocas y pimas, quienes habitaron estos páramos todavía hasta la llegada de los conquistadores.

Hoy te dejamos algunas sugerencias para que, en tu próximo viaje a Sonora, no dejes de acercarte y visitar la ciudad de Hermosillo, que te recibe con los brazos abiertos.

Un poco de historia

La fundación de Hermosillo se remonta al año 1700, cuando el alférez don Juan Bautista Escalante, militar, explorador español y fundador de gran parte del territorio actual de Sonora, asentó aquí sus reales e inició la incipiente construcción de los primeros caseríos.

Don Juan ya había explorado este desierto en 1685, y años después acompañó al padre Eusebio Kino en sus primeros viajes evangelizadores, en la Pimería Alta y en la Península de Baja California. Cuando el alférez llegó a estas tierras, sólo existía una ranchería indígena en el río Pitic (“lugar donde se juntan los ríos” en lengua pima), que es donde se unen los ríos Sonora y San Miguel.

En este lugar el militar mandó a construir la primera ermita para que el padre Adamo Gilg, ya asentado en estos territorios, pudiera oficiar las primeras misas y bautizar a los seris, tepocas y pimas de la región. A partir de entonces el lugar sería conocido como La Santísima Trinidad del Pitic, primer antecedente de lo que hoy es Hermosillo.

En 1741 fue erigido el presidio de San Pedro de la Conquista del Pitic, para protegerse de los frecuentes ataques de los indígenas de la región. Poco antes de que finalizara el siglo, la comunidad recibiría el nombre de la Villa del Pitic. El 9 de febrero de 1828 se convirtió oficialmente en la Ciudad de Hermosillo.

Lugares para visitar en Hermosillo

En el centro histórico de la ciudad, la plaza Ignacio Zaragoza es un oasis de frondosas arboledas que presume en su centro un bello quiosco, traído hasta en el siglo XIX desde la ciudad de Florencia, Italia. Frente a él se levanta el Palacio de Gobierno, cuya construcción inició en 1881, aunque fue hasta 1886 que se levantaron sus torres, y en 1907 se instaló su bello reloj francés. Su fachada neoclásica es la antesala de hermosos murales interiores que narran los avatares históricos del estado y la ciudad, realizados por los artistas locales Teresa Morán, Héctor Martínez Aretechi y Enrique Estrada.

Frente al palacio se encuentra la elegante Catedral de la Asunción, que vio sus primeros días entre los años 1777 y 1778. Con el correr de los años, el edificio original se fue deteriorando y tuvo constantes restauraciones, hasta que en 1861 se decidió construir el edificio que hoy conocemos. No fue sino hasta 1908 que se colocó la última piedra, y el lugar fue bendecido con su primera misa. La catedral dos magníficas torres, y en su interior los frescos y el altar principal son excelsos.

Otro edifico icónico de Hermosillo es el de la Universidad de Sonora, que fue fundada en 1942. Sus salones, patios y jardines son elegantes e íntimos, y su biblioteca resguarda más de 250 000 títulos y publicaciones.

No menos interesante es el Museo Regional de Sonora, que hoy se encuentra en lo que fuera la penitenciaría estatal, para cuya construcción se utilizó piedra de mármol extraída del Cerro de la Campana. El museo tiene dos salas para exposiciones temporales; las salas de exhibiciones permanentes ocupan los espacios de lo que fueron las antiguas celdas. La colección arqueológica cuenta la historia general de Sonora, y resultan muy interesantes las publicaciones que se encuentran en la tienda del museo.

Para tener una magnífica vista de la ciudad, hay que dirigirse al famoso Cerro de la Campana. Su acceso es por las calles de Rosales y Pino Suárez, y los caminos empedrados que suben a la cumbre permiten ir teniendo vistas muy atractivas. Cuando finalmente se llega al mirador de la cumbre, conocido como El Caracol, la vista es increíble: en primer plano destaca el Centro Cívico con su plaza, su quiosco y los edificios más emblemáticos; después la mancha urbana se convierte en desierto, con sus cactáceas y arenales, y al final están las sierras calcinantes.

Los alrededores de la ciudad

Todavía muy cerca del centro de Hermosillo, se encuentra el Centro Ecológico, que alberga más de 300 especies de plantas. Las cuatro regiones del estado están aquí representadas: la montaña, la pradera, el desierto y el Mar de Cortés. Las agaváceas que más roban la atención son los mezquites, saguaros, palos verdes, jarillas, cactus barril, yucas y órganos gigantes; en invierno todas estas especies florean, y convierten el desierto en un maravilloso jardín florido.

A 60 kilómetros de Hermosillo se encuentra la zona arqueológica La Pintada, donde existen extraordinarias cavernas que fueron utilizadas por los primeros habitantes de la región. Al caminar por los senderos de la zona, entre cardones de más de diez metros de altura y 400 años de vida, van apareciendo las cuevas; algunas fueron utilizadas como habitaciones, otras como cementerios, y algunas más como santuarios mágico-religiosos. En estas últimas destacan interesantes pinturas rupestres con símbolos celestes, figuras que representan animales, espirales y figuras geométricas, como un mensaje del más allá dejado para la posteridad.

Los secretos culinarios sonorenses

No se puede dejar Hermosillo sin acercarse a sus secretos culinarios. Para los desayunos, nada mejor que la machaca acompañada de tortillas hechas a mano, con sabor a comal y leña; para comer. En la ciudad encontrarás los mejores cortes de carne del país, sin duda un manjar para los carnívoros más exigentes.

Las chimichangas (tortillas de harina rellenas de frijol o carne) son deliciosas; los mochomos que es carne de res o de ternera frita acompañada de cebolla, salsa bandera y tortillas de harina, son inolvidables. Finalmente, para el postre hay que paladear unas suculentas coyotas, elaboradas con masa de harina, azúcar, manteca, y relleno de cajeta, jalea, mermelada o piloncillo. Todos esto manjares son acompañados tradicionalmente por el famosos bacanora, un delicioso mezcal que se extrae de una cactácea de la familia de la lechuguilla.

En tu próximo viaje a Sonora, no dejes de visitar la ciudad de Hermosillo, puedes estar seguro de que el viaje resultará en todo un encuentro con lo más granado de la cultura del noroeste de nuestro país.

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