Lo mejor de Oaxaca: historia, cultura y tradición

Lo mejor de Oaxaca: historia, cultura y tradición

Lo mejor de Oaxaca se descubre en sus expresiones culturales, tradiciones y representaciones históricas más destacadas de la región.

La ciudad de Oaxaca es una de las entidades coloniales más bellas de México. Sus vestigios prehispánicos, las tradiciones ancestrales de sus habitantes, y su espectacular riqueza gastronómica y artesanal, hacen de la entidad uno de los lugares más interesantes de nuestro país.

Lo mejor de Oaxaca

En la capital del estado y sus alrededores hay mucho que ver, pero si dispones de poco tiempo seguramente tendrás que priorizar. No puede faltar la bella zona arqueológica de Monte Albán, que guarda los secretos zapotecas y mixtecos más enigmáticos; así como tampoco el Ex Convento y Templo de Santo Domingo de Guzmán, que son el ejemplo más exquisito del barroco mexicano.

Si puedes, no te pierdas la Fiesta de la Guelaguetza en el mes de julio, que es una de las expresiones culturales más espectaculares del país. Y las delicias culinarias y la muestra de artesanías regionales, las podrás encontrar en el Mercado Benito Juárez dentro de la ciudad.

La Zona Arqueológica de Monte Albán

Muy cerca de la ciudad de Oaxaca, sobre una meseta amplia y estratégica, se yergue la zona arqueológica de Monte Albán, que fue la capital Zapoteca del 400 al 800 de nuestra era, y más adelante fue poblada por los mixtecos, a partir del año 1200 hasta la llegada de los españoles.

El complejo arqueológico presume estructuras excepcionales. La Gran Plaza, en el corazón de todo este centro ceremonial, está repleta de templos y habitaciones que pertenecieron a las clases religiosas y gobernantes. La Plataforma Sur es la estructura más alta, y ostenta interesantes estelas con glifos que han permitido el saber milenario, pues son los libros abiertos de una enigmática cultura cuyos descendientes habitan más allá de los valles. Desde este edificio se pueden ver a detalle todos los edificios de Monte Albán y las cientos de tumbas del mausoleo sagrado.

El Juego de Pelota Grande es otro de los espacios más emblemáticos, y uno de los más grandes de Mesoamérica. Si se recorre en silencio, es posible revivir los  juegos ceremoniales presididos por los más altos dignatarios. Un poco más adelante el edificio de Los Danzantes está habitado por decenas de estelas con glifos y representaciones de personajes que quedaron retratados en sus piedras. Otras estelas tienen glifos numéricos y calendáricos, que seguramente nos hablan de  campañas militares y de su relación con otras potencias de la época, como la que mantuvieron con los Toltecas.

Santo Domingo de Guzmán

Uno de los ejemplos más espectaculares del barroco mexicano data del siglo XVII, y es el Ex Convento y Templo de Santo Domingo de Guzmán, en el centro de la capital oaxaqueña. Esta obra dominica es la joya más preciada de la ciudad.

En la calle Macedonio de Alcalá, a unas cinco cuadras del zócalo, se encuentra este portento que fue inaugurado en 1608. El templo se sigue utilizando para las celebraciones religiosas, y ostenta en su interior un retablo cubierto en chapa de oro que es un verdadero tesoro. Sus 10 capillas interiores con ricos detalles como el árbol genealógico de Santo Domingo de Guzmán, las 36 pinturas con pasajes del antiguo testamento y la vida de Cristo, sofisticados medallones, pinturas, relieves chapeados en oro y herrerías, son simplemente ostentosos. La portada del edificio presenta a Santo Domingo y a San Hipólito en cantera, y las torres y campanarios son un portento arquitectónico.

El Ex Convento fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, y es la construcción virreinal más imponente de nuestro país. Hoy el edificio alberga el Centro Cultural Santo Domingo. Entre los lugares a no perderse, en la planta alta está el Museo de las Culturas de Oaxaca con 27 salas de exhibición, que expone sobre la riqueza de las etnias oaxaqueñas y el devenir histórico de la entidad.

Otro espacio es la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, que conserva más de 23 mil volúmenes que datan de los primeros años de la colonia hasta mediados del siglo XX. Entre sus tesoros más preciados está un manuscrito original de Fray Bartolomé de las Casas. El Jardín Etnobotánico es también imperdible, y es que resguarda especies de cactáceas endémicas de la región y cientos de tesoros botánicos del estado, así como cultivos tradicionales y el conocimiento herbolario que los pueblos indígenas de Oaxaca poseen.

La Fiesta de la Guelaguetza y el Mercado Benito Juárez

La Guelaguetza, conocida también como La Fiesta de los Lunes del Cerro, es la expresión cultural más oaxaqueña y colorida que se puede presenciar. Los dos lunes posteriores al 16 de julio  de cada año, el auditorio de la Guelaguetza se viste de gala para presentar los bailables, los cantos y la música tradicional de las distintas etnias del estado.

Los Valles Centrales, la Sierra Juárez, la Cañada, Tuxtepec, la Mixteca, la Costa, la Sierra Sur y el Itzmo de Tehuantepec están representados en esta celebración multitudinaria,  que tiene sus orígenes en la época Colonial. Cada región es representada por su delegación, que se prepara durante todo el año para este evento mayor.

Calendas tradicionales con las chinas oaxaqueñas y los gigantes, la presentación de la Diosa Centéotol que preside las fiestas, las mañanitas de los chirimeteros de los Valles Centrales, las muestras gastronómicas y artesanales, las representaciones costumbristas y las exposiciones y conciertos, son sólo algunas de las manifestaciones culturales que acompañan la más oaxaqueña de las verbenas.

No podrás irte de Oaxaca sin visitar el tradicional Mercado Benito Juárez para probar las delicias gastronómicas locales. Las tlayudas con tasajo y queso son infaltables, los refinados moles, incluyendo el chichilo o el mancha-mantel con guajolote o pollo, son de degustación obligada. Los gusanos de maguey y los chapulines doraditos tampoco pueden omitirse, las cecinas de res y de puerco con tortillas recién hechas son una delicia, y para terminar el chocolate caliente o el excelente café oaxaqueño deben estar en la lista. Si estás de ánimo, también aquí puedes probar los mejores mezcales.

Oaxaca es una de las tierras más ricas y entrañables de nuestro país, no dudes en llevarte a toda la familia a este viaje excepcional, puedes estar seguro que una vez que hayas descubierto los íntimos secretos de esta tierra ancestral ya no podrás dejarla.

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