La zona arqueológica de Palenque y las cascadas de Agua Azul

La zona arqueológica de Palenque y las cascadas de Agua Azul

La zona arqueológica de Palenque y las cascadas de Agua Azul, en Chiapas, son dos de las expresiones naturales más importantes del mundo maya.

El estado de Chiapas es una de las entidades con más oferta turística del país, en sus cuatro puntos cardinales existen joyas naturales, arqueológicas y coloniales excepcionales. Pero si hay que elegir, la zona de Palenque y Agua Azul tienen que estar en la agenda de los viajeros más avezados.

Los vestigios que los mayas dejaron en el corazón de la Selva Negra chiapaneca son un patrimonio único de la humanidad, y específicamente Palenque con su Templo de las Inscripciones y su imponente Palacio, es una obra cumbre del mundo antiguo y del arte universal. Además, los excéntricos alrededores selváticos ofrecen edenes naturales que parecen pertenecer al mundo de los sueños.

El Pueblo Mágico de Santo Domingo de Palenque

El pueblo de Santo Domingo de Palenque tiene sus orígenes en la Colonia (siglo XVII), cuando los misioneros dominicos llegaron para evangelizar a los grupos choles que se encontraban dispersos por la selva. Hoy el lugar es el punto de partida hacia decenas de destinos de interés turístico.

Aquí la selva asoma en cada esquina, como queriendo recuperar un territorio que le fue arrebatado; los aullidos de los monos saraguatos son como un eco que anuncia que tarde o temprano el destino de este pueblo será el mismo que el de la ciudades mayas que llevan aquí más de 2000 años.

Los pequeños hoteles con temazcales y spas que continúan con la herbolaria heredada de los antiguos mayas, son distintivos del lugar. Destaca la proliferación de negocios que ofrecen tours y guías certificados para incursionar en los lugares más atractivos de la región. Las artesanías son muy interesantes, sobre todo los trabajos de los lacandones; sus primitivas esculturas de barro, sus arcos y flechas y sus túnicas blancas tradicionales, son un maravilloso recuerdo de estas tierras enigmáticas.

La oferta culinaria es copiosa y sofisticada, decenas de restaurantes tienen delicias locales como los quesos de Ocosingo, los tamales de chipilín, los tamalitos de elote acompañados con plátano macho frito, crema y queso rallado, las chalupas no se pueden omitir, y ni qué decir del pozol de la región, del café de altura y del espumoso chocolate chiapaneco.

La zona arqueológica de Palenque

Palenque está cubierta en un 98% por la selva tropical, más de mil estructuras del total de su superficie permanecen enterradas por ceibas, caobas y chicozapotes milenarios. Sin embargo, ese 2% descubierto hasta hoy bastó para que el lugar haya sido declarado  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y sea uno de los acervos arquitectónicos y escultóricos más importantes de nuestro país y de la cultura maya. Cada detalle en cada fachada de Palenque es trascendente; los mayas dejaron aquí un legado impresionante para que las generaciones del futuro desentrañaran sus misterios.

Palenque surgió aproximadamente en el año 100 a.C. como una modesta comunidad agrícola, y llegó a erigirse como gran ciudad a los poco años. La estructura más antigua que ha sido descubierta data del 600 d.C.; a partir del siglo IX de nuestra era, Palenque se fue quedando paulatinamente despoblada. A la llegada de los españoles la ciudad ya era un pueblo fantasma.

Entre los edificios que no has de perderte durante tu visita está el Templo de las Inscripciones, que es el más emblemático. En su interior, los jeroglíficos y la famosa tumba del rey Pakal son un tesoro del mundo maya; el sarcófago que cubre el féretro ostenta bajorrelieves que muestran el descenso al inframundo de este  importante rey de Palenque.

El Palacio también es imperdible. En realidad, se trata de un complejo de edificios interconectados, con esculturas y bajorrelieves en estuco. El Conjunto de las Cruces es soberbio, aquí se encuentra el árbol de la creación y el centro del mundo, desde el punto de vista de la mitología maya. La crestería del Templo de la Cruz Foliada es espléndida, al interior del edificio se encontraba el tablero con el monstruo de la tierra (hoy en el Museo Nacional de Antropología).

El Templo del León, el Templo del Conde, el Juego de Pelota y el Acueducto son otras estructuras que no podrás dejar de admirar. Antes de dejar el sitio, visita el Museo, donde conocerás a los personajes más icónicos y de mayor linaje de esta ciudad enigmática.

No dejes de adentrarte por los senderos que están en los alrededores de la zona arqueológica hasta la selva; ríos y cascadas te esperan detrás de las exuberantes plantas tropicales. El entorno te sorprenderá por su flora y su increíble fauna.

Agua Azul y Misol–Há

Muy cerca de Palenque, son imperdibles las increíbles cascadas de Agua Azul, un verdadero tesoro de la naturaleza. Pozas de aguas color azul celeste, rápidos intensos, cascadas de formas caprichosas, remansos de exótica vegetación y grutas misteriosas, son algunos de los regalos que ofrece este reducto natural del río Tulijá.

En esta reserva natural, además de disfrutar de sus magníficas pozas, podrás organizar expediciones para descubrir su exótica fauna y flora; jaguares, tejones, cocodrilos, jabalíes, tapires, tlacuaches, murciélagos, tucanes, colibríes, chachalacas, loros, y  guacamayas, son algunas de las especies que te sorprenderán en tu travesía por la jungla.

Con los guías de la zona puedes bajar y subir a lo largo del río para conocer todas las cascadas y estanques, que de manera natural y escalonada se van presentando durante el trayecto. Conviene que pases la noche cerca de la zona –hay cabañas y zona de acampar– para que te des el tiempo de visitar todas las estupendas cascadas y pozas que se encuentran en el lugar.

La visita a Agua Azul conviene hacerla en temporada seca, cuando los caminos son más accesibles y los tonos azules del agua están en su máxima expresión. Por otro lado, Misol-Há es otra cascada cerca de Agua Azul, y conviene incluirla en tu itinerario de viaje. El lugar cuenta con servicios administrados por los ejidatarios, y ofrece todo para una estancia agradable.

Además de la cascada de más de 30 metros de altura, hay una hermosa gruta y un mirador que regala una espléndida vista del entorno de bellezas tropicales. En el lugar se dispone de bellas cabañas casi al pie de la cascada, guías locales certificados, un restaurante con muy buena comida regional, y todo lo necesario para que la gente acampe.

Regálate este viaje a la selva de Chiapas, puedes estar seguro de que la experiencia resultará sublime, y traerás de regreso algunos de los secretos mejor guardados del Mundo Maya.

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