La ciudad de Cuautla y sus alrededores en Morelos

La ciudad de Cuautla y sus alrededores en Morelos

La ciudad de Cuautla, en el estado de Morelos, conserva perfiles históricos, y sus alrededores guardan rincones naturales maravillosos.

Cuautla todavía respira aires de epopeyas insurgentes, pues independentistas y revolucionarios tuvieron aquí sus territorios de conspiración. Aquí también está el viejo ferrocarril, que cuenta historias de sus primeros viajes a la Ciudad de México. Los espléndidos balnearios de aguas termales son parte de los prodigios naturales de la zona, y del mismo modo se yerguen perennes conjuntos conventuales, y algunos vestigios prehispánicos. Todo acompañado de la exótica gastronomía y la eterna sonrisa de la gente morelense.

Te dejamos aquí algunas sugerencias para que en tu próximo viaje a Morelos no dejes de contemplar en tu itinerario esta región, siempre cálida y generosa, de perfiles floridos y soberbios horizontes.

La Ciudad de Cuautla

La visita de Cuautla inicia en su Plaza Principal, donde se rememora el sitio defendido por Morelos en 1812. En este primer cuadro se encuentra el ex convento de Santo Domingo, erigido en el siglo XVII por los frailes dominicos. Desde aquí inició la evangelización de gran parte de lo que hoy es el estado de Morelos. De este conjunto conventual destacan dos espléndidos campanarios barrocos, su bella fachada, su capilla abierta y su atrio con su cruz en el centro.

A sólo unas cuadras, el ex convento de San Diego es otra joya invaluable del patrimonio cultural morelense, construida en el siglo XVI. Todavía presume sus muros de fortaleza medieval, sus bellas cúpulas, su campanario y su fachada austera, que es característica de esta primera época de construcciones conventuales.

En lo que fuera la huerta del convento, en 1881 fue construida la estación del ferrocarril de Morelos, donde todavía hoy se pueden encontrar las viejas instalaciones casi intactas, y la locomotora de vapor279 original, que es todo un ícono de la ciudad. La estación utilizó parte de las construcciones del convento para sus instalaciones. Aquí Emiliano Zapata derrotó en 1911 a las tropas del gobierno.

Un bello edificio del siglo XIX alberga el Palacio Municipal, que es un ícono de nuestro país por los hechos históricos ocurridos en épocas de guerra en México. Fue sede de los ejércitos insurgentes en 1812 durante el Sitio de Cuautla; después el edificio fue incendiado en 1910 durante las primeras revueltas revolucionarias, y frente a este lugar fueron exhibidos los restos mortales de Emiliano Zapata en 1919. Existe una placa que marca el lugar exacto donde ocurrió este hecho.

Para los apasionados de la historia de México, en Cuautla es imperdible el Museo Casa de Morelos, donde el caudillo independentista habitó en 1812. Se sabe que en esta casona del siglo XVIII también Zapata estableció su cuartel en algún momento. En sus 8 salas, el museo muestra de manera didáctica los pormenores de la lucha independentista y revolucionaria, además de piezas arqueológicas, enseres de época, armamento, indumentaria, pinturas, grabados, fotografías y documentos.

Muy cerca de la ciudad, en el pueblo de Anenecuilco donde nació el Caudillo del Sur en 1879, vale la pena visitar la Casa Museo Emiliano Zapata. De la casa original sólo quedan algunas referencias que han sobrevivido el paso del tiempo, sin embargo, en el recinto de al lado hay un mural de la lucha armada y de las causas de la Revolución, con Zapata al centro rompiendo las cadenas de la esclavitud y de la opresión. El museo cuenta con varias salas que explican de manera cronológica las guerras revolucionarias.

Finalmente, hay que decir que en Cuautla son famosas sus aguas termales, en la ciudad y en los alrededores existen varios balnearios. Agua Hedionda, por ejemplo, es un manantial de aguas sulfurosas, y cuenta entre sus jardines con un par de albercas termales, otras pequeñas que son para baños individuales, e incluso con tinas de hidromasaje.

En los alrededores de Cuautla

A una veintena de kilómetros de Cuautla, se encuentran tres conjuntos conventuales coloniales de particular belleza. En Zacualpan de Amilpas, el ex convento de la Inmaculada Concepción del siglo XVI, es un conjunto de inexpugnables muros medievales tipo fortaleza construido por los frailes agustinos; el lugar ostenta un precioso atrio arbolado, una capilla abierta, fantásticas pinturas murales y un exquisito retablo barroco.

A unos 5 kilómetros, en el pueblo de Jantetelco, se encuentra el ex convento de Santiago y San Pedro Apóstol, que los agustinos construyeron en el siglo XVI. Parte del sitio alberga el Museo de Mariano Matamoros, dedicado al célebre insurgente.

En el poblado de Jonacatepec, a 7 kilómetros de Jantetelco, el templo de San Agustín del siglo XVI tampoco tiene desperdicio, los frailes agustinos dejaron aquí una joya para la posteridad. El atrio del templo es el más grande del estado, el templo es de gran altura y todavía conserva tumbas anónimas en su base, y el claustro presume bellos elementos góticos.

La zona arqueológica de Chalcatzingo

También muy cerca se yergue el poblado de Chalcatzingo, que cuenta con el templo barroco de San Mateo. A sólo 15 kilómetros del pueblo se encuentra la zona arqueológica del mismo nombre, con una notable influencia olmeca. El sitio ostenta basamentos piramidales e impresionantes bajorrelieves tallados en la roca, de hace por lo menos 3 mil 500 años. En el lugar todavía se pueden apreciar algunas terrazas, patios hundidos, la estructura IV que es la pirámide mejor conservada, y varios petrograbados con representaciones místicas.

Desde el promontorio donde se encuentran los grabados, se tienen postales excepcionales de la región: el volcán Popocatépetl a lo lejos, más cerca el Cerro Gordo de Jantetelco, y todavía más cerca los abruptos peñones de Chalcatzingo. A lo lejos se descubren la zona urbana de Cuautla y algunos de los conjuntos conventuales.

No podrás dejar la región sin acercarte a su gastronomía. En Cuautla y en los pueblos circundantes te encontrarás con la deliciosa cecina de Yecapixtla, con las tostaditas de tuétano, los tamales de iguana, el conejo en chileajo, el guajolote en mole verde de pepita, las albóndigas con chicharrón y los tlacoyos rellenos de frijol.

Para pasar un fin de semana de excepción, esta región de Morelos es francamente atractiva. Cada uno de sus rincones es un regalo para quien decida pasar unos días en sus legendarias tierras de sublimes evocaciones.

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