La cerámica de Mata Ortiz, tradición en Chihuahua

La cerámica de Mata Ortiz, tradición en Chihuahua

La cerámica de Mata Ortiz, en Casas Grandes, es reconocida a nivel internacional por su calidad, originalidad y excelsa manufactura.

Al norte del estado de Chihuahua, muy cerca de la zona arqueológica Paquimé, se encuentra un pequeño poblado que se ha convertido en un ícono de la cultura popular mexicana: Mata Ortiz.

Hace sólo unas décadas, esta localidad de costumbre rural y campesina dejó sus herramientas de trabajo para dedicarse de tiempo completo a la cerámica; tradición que retomó de sus antecesores paquimés, de conocida habilidad artística.

Todo empezó cuando un campesino local llamado Juan Quezada encontró en unas antiguas grutas algunas vasijas paquimés originales, y en sus ratos libres se propuso copiarlas. Una vez terminado el trabajo, las piezas fueron descubiertas por un viajero extranjero que al ver la calidad y la pericia del artesano, decidió pagarle un sueldo a condición de que perfeccionara su técnica y realizara varias decenas de vasijas más.

Al tiempo, ambos personajes viajaron hacia los Estados Unidos para presentar las cerámicas a museos y galerías. A partir de entonces, las ollas y vasijas de Mata Ortiz se convirtieron en los trabajos de cultura popular mexicana más cotizados de nuestro país.

Hoy en Mata Ortiz, el barro se convierte en espectaculares vasijas y piezas con diseños refinados, que pueden valer en muchos casos miles de dólares en los mercados internacionales.

La cerámica de Mata Ortiz

Sin duda, lo que más llama la atención en Mata Ortiz son los talleres de sus alfareros. En muchos casos se trata de jóvenes que han heredado de sus padres la habilidad de crear verdaderos diseños de vanguardia con acabados impecables. Muchos de ellos son premios nacionales de la juventud o primeros lugares de concursos de cerámica, e incluso tienen distinciones a nivel internacional.

Antes de llegar a Mata Ortiz, es recomendable darse una vuelta por la zona arqueológica de Paquimé, y sobre todo a su Museo de las Culturas del Norte para tener una introducción a esta tradición alfarera. Las piezas expuestas en el lugar el antecedente de las formas y diseños que descubrirás en los talleres modernos de alfarería.

En la visita a los talleres podrás acercarte con los creadores de estas piezas de cerámica maravillosas. Descubrirás cómo trabajan las finas piezas de barro, y todo lo que está detrás de ellas. Es sorprendente cómo los alfareros no usan tornos, sino que moldean cada pieza a mano para luego pulirla con paciencia y dedicación.

Las cerámicas son pintadas con pinceles de cabello natural y tintas hechas a base del mismo barro; los colores más tradicionales son el negro y el rojo. Una vez que las ollas están pintadas, se cuecen en hornos de adobe; esta última etapa es la más delicada, ya que un pequeño error puede ocasionar que se fracture la pieza.

La bastedad y originalidad de los diseños, rebasan cualquier idea preconcebida, desde piezas sencillas y blancas con sólo un par de cortes a los extremos, hasta grandes ollas con los círculos y delicados dibujos. Las miniaturas con incrustaciones de piedras son muy originales; animales como jirafas, venados, jabalíes y coyotes con colores vívidos son también muy llamativos. Al final, lo que no tiene discusión es que la mayoría de las piezas tienen su estilo muy particular y, claro, con firma de autor.

Actualmente, las mejores piezas de los artistas de Mata Ortiz están exhibidas en galerías de arte en Paquimé, Chihuahua, Nueva York, Los Ángeles y muchos otros lugares de prestigio alrededor del mundo. Por supuesto, en los talleres las encontrarás a precios mucho más accesibles.

En los alrededores del pueblo

Mata Ortiz tiene en sus alrededores montañas a las que puedes internarte a través de senderos, que te llevan hasta las cuevas donde vivían los antiguos habitantes paquimés. En el Valle de las Cuevas hay rincones de gran interés.

En la Cueva de la Olla todavía se pueden observar las habitaciones y graneros de adobe originales, con peculiares formas similares a las de las vasijas. Y en la Cueva del Corral se conservan en perfecto estado las viviendas, como si sus moradores hubiesen salido sólo por un momento.

Vale la pena visitar la Hacienda de San Diego, muy cerca de la comunidad, donde alguna vez se hospedó Francisco I. Madero. El edificio está en muy buenas condiciones; entre sus paredes y arcadas se encuentra la historia de este municipio de Casa Grandes, cede de una de las culturas más sorprendentes y misteriosas de nuestro país.

Paquimé y Casas Grandes están a sólo una treintena de kilómetros de Mata Ortiz, por lo que puedes incluirlos confiadamente en tu travesía a esta cuna de los alfareros más prestigiados y famosos de México.

Conocer las joyas que producen los alfareros de Mata Ortiz desde las entrañas de sus talleres y hornos de adobe, es una experiencia rica y gratificante. No olvides traerte con todo cuidado una de los tesoros artesanales más valiosos de nuestro país. Muy buen viaje.

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