En la Sierra de Jalisco, Mascota es legendaria

En la Sierra de Jalisco, Mascota es legendaria

Mascota, en la Sierra de Jalisco, de tiempos de bonanza minera, melancólicos ayeres y orgullo serrano, es simplemente legendaria.

Cuando en el siglo XVIII fue erigida la Parroquia de la Virgen de los Dolores, el pueblo construía sus cimientos. Años después, cuando se descubrieron las ricas vetas de oro y plata en los riscos, las casonas y haciendas de abolengo empezaron a habitar el pueblo alrededor de la entrañable Plaza Principal. Luego vinieron las guerras cristeras en el siglo XIX y la Revolución, y Mascota enfrentó su destino con dignidad y nobleza.

Finalmente, cuando Mascota infirió que sus escenarios campiranos de pueblos serranos, lagunas, bosques y llanos de tranquilos atardeceres eran una gema en medio de la sierra, abrió sus brazos al viajero. Desde la ciudad de Guadalajara se necesitan poco más de 200 kilómetros para llegar hasta Mascota, incursionando hacia la Sierra de Jalisco. Después de cruzar el Puente de Ameca, la Estanzuela y el río Atenguillo, llegarás a tu destino.

Mascota en la Sierra de Jalisco

Mascota es un hermoso pueblo de montaña que huele a leña y a maíz sobre el comal, a quesos y productos lácteos que son la especialidad de la casa. En los portales, los aromas a café también son parte de la atmósfera, y ni qué decir de las carnes asadas que se desprenden de las cenadurías y del Mercado Hidalgo.

Por su calle Hidalgo, que es la principal, se llega hasta la zona turística donde se encuentran los hoteles y restaurantes con esa personalidad que ostentan los antiguos edificios. Los señoriales mesones denotan su linaje y cuentan y leyendas de mineros; las cafeterías tradicionales mantienen los perfumes de siempre, y el Club de Leones también en esta estampa clásica es el lugar de reunión predilecto de los mascotenses.

Cuando se llega a la Plaza Principal se descubren los espacios primordiales, entre los que se encuentra la Parroquia de la Virgen de los Dolores con perfiles barrocos y dos capillas en su interior. A un costado se yergue el seminario menor; cruzando la calle frente a la parroquia, el Palacio Municipal, y en otro costado están los Arcos Municipales que siempre reciben gente en sus comercios.

Después resulta imprescindible acercarse al Templo Inconcluso de la Preciosa Sangre, cuya construcción inició en el siglo XIX, pero se vio interrumpida a consecuencia de las primeras escaramuzas cristeras y revolucionarias. No menos interesante es, la Galería de Arte y Museo Maestro Raúl Rodríguez Peña; en sus salas se puede conocer la historia de Mascota y sus habitantes ilustres, como Esther Fernández gran actriz de la época de oro del cine mexicano, el escultor Porfirio Lomelí Topete, o Dolores Cárdenas Arechiga quien fue comandante de la División del Norte. Muebles de época, indumentaria, obras de arte, fotografías y documentos complementan la visita.

En la calle de Allende, el Museo Arqueológico y Casa de Cultura de Mascota merecen atención. Aquí son interesantes los hallazgos de un panteón de la zona que data del siglo VIII a.C. Figuras antropomorfas, vasijas, objetos utilitarios y una colección de piezas de gran valor, son un patrimonio histórico invaluable de los mascotenses.

Por los bucólicos alrededores de Mascota

Existen en la región magníficos parajes naturales y melancólicos pueblos de montaña que son por supuesto imperdibles. En el Corredor Ecoturístico de Mascota podrás encontrarte con el encantador Lago de Juanacatlán, que merece ser abrazado con todos los sentidos. Aquí se puede pasear por senderos y realizar algunas actividades acuáticas como kayak, pesca y esquí, entre otros.

Navidad es un encantador pueblo de la sierra que está a solo 15 kilómetros de Mascota, sus tortuosas calles empedradas son habitadas por hermosas casitas de colores con tejas, plazoletas con bellos arreglos florales, y exquisitos aromas de montaña; algo así como un cuento de Juan Rulfo. En su plaza principal descansa el hermoso Templo de Santa Ana y San Joaquín del siglo XIX, la delegación municipal, y los hermosos portales con algún restaurante regional de buenas costumbres culinarias. Por la calle Hidalgo se llega al molino de Santa Ana del siglo XIX, un vestigio minero que hoy alberga el Museo del Molino, que exhibe maquinaria y objetos de época.

Muy cerca de aquí se encuentra la comunidad de Yerbabuena, conocida por su magnífica raicilla (aguardiente) y sus charreadas. La Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en la plaza principal es de herencia colonial, y frente a ella se encuentra un pequeño lago de hermosos escenarios. En la localidad vale la pena el Centro Histórico Yerbabuena albergado por una pequeña capilla, que exhibe objetos y documentos de época que llevan al visitante por los avatares históricos de la región, desde que en 1535 llegara a estas tierras habitadas por indígenas tecos, el capitán Francisco Cortés de San Buenaventura, enviado por Hernán Cortés.

En tu próximo viaje a Jalisco no dejes de considerar este rincón entrañable de la Sierra para obsequiarte una estancia inolvidable. La zona cuenta con mesones y hoteles extraordinarios a orillas del Lago de Juanacatlán. Asimismo, en Mascota hay espléndidos restaurantes de alta cocina, y no es menor el hecho de que el pueblo se encuentra exactamente sobre la vieja ruta de la montaña, que era hasta hace algunos ayeres la única vía de Guadalajara hacia la costa del Océano Pacífico; de hecho, Puerto Vallarta se encuentra a unos 50 kilómetros de Mascota. Feliz viaje.

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