El Valle de los Cirios, santuario natural en Baja California

El Valle de los Cirios, santuario natural en Baja California

El Valle de los Cirios, al sur de baja California, esconde rincones de belleza inigualable, vestigios prehispánicos y una exótica flora y fauna.

En Ensenada, al sur de Baja California, se encuentra uno de los santuarios naturales más grandes y espectaculares de nuestro país: el Área de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirios. Esta región natural protegida de 2 521 776 hectáreas, es la segunda más extensa de México, después del Vizcaíno en Baja California Sur.

Contrario a lo que se pueda pensar, sus paisajes desérticos son poseedores de una gran riqueza de flora y fauna. Sus paisajes encuentran sus límites terrestres al occidente en el Océano Pacífico, y al oriente en el Golfo de California.

En estos ámbitos costeros destacan bahías, mesetas, valles, ensenadas y playas idílicas. En esta porción territorial que ocupa casi la tercera parte del estado, se puedan hallar desde desoladas extensiones de dunas, hasta oasis de palmas y marismas, que parecieran incompatibles.

El Valle de los Cirios guarda sorprendentes huellas de antigua presencia humana. Cerca de Cataviña, las expresiones rupestres sorprenden escondidas en la profundidad de las cuevas. También los vestigios de la epopeya evangelizadora que los misioneros realizaron en estos lares, entonces habitados por los cochimíes, han dejado testimonio aquí.

Te dejamos algunas sugerencias para que emprendas una aventura emocionante en tu próxima visita a Baja California, rodeado de la naturaleza virgen en su máxima expresión.

El Valle de los Cirios desde Ensenada

El Valle de los Cirios inicia a poco más de 250 kilómetros al sur de Ensenada, y sólo se puede acceder por la carretera Transpeninsular; aunque no es necesario contar con un guía para este viaje, si es muy recomendable un vehículo para cruzar los indómitos parajes, con un par de bidones de agua y gasolina.

En cuanto a víveres, durante el trayecto pasarás por varias poblaciones donde podrás abastecerte; Cataviña es el lugar más recomendable para reposar, pues encontrarás todo lo necesario. También es indispensable contar con un buen calzado (como botas altas), ropa ligera, también buenas chamarras, sombreros o gorras, cantimploras, navajas, linternas, y una buena cámara fotográfica.

Saliendo de Ensenada, primero pasarás por Santo Tomás, donde puedes detenerte a conocer sus viñedos y comprar buen vino. Más adelante te encontrarás con San Vicente, donde hay una bella misión del siglo XVIII. Siguiendo llegarás a las bahías de Camalu y San Ramón, donde podrás nadar y visitar las colonias de leones marinos y delfines. Después aparecerá la Bahía de San Quintín, donde en su Bahía Vieja podrás disfrutar de unos ricos ostiones y las mejores vistas del Océano Pacífico.

Todavía antes de llegar a Cataviña, que es la puerta del Valle de los Cirios, te espera la Bahía de Santa María y la comunidad del Rosario con su bahía excepcional. También conviene detenerse para conocer lo que queda de la Misión de San Juan Velicata, que fue la única misión erigida por los franciscanos en la península.

Después de aproximadamente 250 kilómetros, finalmente habrás llegado al poblado de Cataviña, donde conviene buscar un hospedaje de inmediato para iniciar cuanto antes las excursiones.

Escenarios de belleza inimaginable

En Cataviña te ofrecerán varias alternativas de rutas para tus excursiones, cerca del poblado existen varios puntos de interés que conviene explorar. Cualquiera de las rutas que elijas será de cualquier modo inolvidable, pues todos los paisajes son espectaculares.

El mejor momento para emprender las expediciones es muy temprano en la mañana; ver un amanecer en el silencio absoluto del desierto es una experiencia mágica y conmovedora. Cuando el sol aparece en el horizonte, y las siluetas de las cactáceas y las rocas adquieren formas fantasmales, entonces van apareciendo a lo lejos los imponentes cirios de varios metros de altura.

Las enormes rocas que habitan el desierto son de consistencia granítica, de formas sugerentes y espectacular belleza. Desde sus partes altas se tienen las mejores vistas, y se puede atisbar parte de la exótica fauna de la región. Cuervos, aguilillas, venados bura, borregos cimarrones, pumas, gatos monteses, coyotes, zorros, liebres y conejos, son  algunas de las especies que habitan el desierto.

Muy cerca de Cataviña hay que visitar el oasis y su arroyo, donde se encuentra la exótica palma azul y la palma de abanico de Baja California, endémica al igual que otras especies cactáceas en la zona.

También a poca distancia está el pueblo de Santa Inés, donde se encuentran los vestigios de la Misión de Santa María y el magnífico oasis de La Escuadra, que deja al espectador con la boca abierta. El lugar cuenta incluso con una playa y una fantástica cascada; el conjunto natural es un regalo de la madre naturaleza.

Pinturas rupestres y la Misión de San Francisco de Borja Ádac

No puedes perderte las pinturas rupestres en las cuevas cercanas de Cataviña, que se esconden entre cientos de rocas que forman vericuetos laberínticos. Las pinturas son representaciones de actividades de la vida cotidiana como la cacería, y de símbolos cosmogónicos de pueblos ancestrales.

La sensación de estar sumergido por unos momentos en una de estas cuevas a lo alto de promontorios formados por rocas gigantes, y abstraerse en los colores y las formas indescifrables con el panorama del desierto frente a ti, con sus cirios enormes, sus sahuaros y sus árboles de formas imposibles, es algo que no se repite jamás en la vida.

No debes omitir la visita a la Misión de San Francisco de Borja Ádac, aunque para ello has de desviarte un poco hacia Bahía de los Ángeles, y en menos de 60 kilómetros encontrarás el camino. Esta misión es la más bella del estado, aquí podrás ver los vestigios de la primera construcción jesuita hecha en adobe a mediados del siglo XVIII, y la posterior construcción de cantera que aún se mantiene incólume. El edificio conserva en perfecto estado su capilla, su sacristía, sus habitaciones, sus salones, su campanario, sus patios y su pila bautismal. Desde la parte alta, las vistas del desierto son imperdibles.

En tu próximo viaje a Baja California, no olvides realizar esta expedición de sensaciones y experiencias que se quedarán contigo por toda la vida.

¿Quieres recibir descuentos en tu próximo vuelo?

Ingresa tus datos y te enviaremos los mejores descuentos y promociones para tu próximo viaje.

No, no quiero viajar
Obtén descuentos