El Pueblo Mágico y la zona arqueológica de Malinalco

El Pueblo Mágico y la zona arqueológica de Malinalco

Muy cerca de la Ciudad de México, existe un Pueblo Mágico que regala exquisitos paisajes y la bella zona arqueológica de Malinalco.

En el Estado de México existe una región montañosa rebosante de helechos, jacarandas y orquídeas, con vestigios prehispánicos y coloniales de excepción, y con tradiciones y aromas profundamente mestizos.

Se trata del entrañable y nostálgico Pueblo Mágico de Malinalco. Aquí se encuentran dos joyas fundamentales del pasado de nuestro país: el conjunto ceremonial mexica de la Casa de las Águilas y los Tigres o Cuauhcalli, donde se llevaban al cabo las ceremonias de iniciación de los guerreros águila, y la Parroquia del Divino Salvador, con ejemplos de gran valor de la pintura mural novohispana.

Para llegar, es recomendable volar a la Ciudad de México, para luego tomar la carretera a Toluca y desviarse hacia Tianguistenco, continuar hasta Joquicingo, y luego seguir los señalamientos que indican todas las alternativas para llegar a Malinalco. Pero descuida, el trayecto no es más de una hora y cuarto en total.

Descubriendo el Pueblo Mágico

Malinalco se descubre paso a paso. Sus callejones empedrados con cascadas de buganvilias y portones de madera van serpenteando por los antiguos barrios del poblado, donde destacan sus capillas coloniales de cálida presencia. Las capillas de Santa María y de San Guillermo, son quizá las más bellas.

En el trayecto van apareciendo sofisticadas galerías de arte y tiendas de artesanías locales. Una visita que bien vale la pena la del Museo de Los Bichos de Malinalco, donde podrás conocer la gran variedad de insectos, serpientes y peces de los ríos de la región en una atractiva museografía. En la calle Juárez está el mercado con todos los aromas y colores de la comarca; en los puestos gastronómicos la cuestión va muy en serio: la barbacoa, la cecina, los chorizos, las carnitas, lo menudos, y las quesadillas de hongos y de flor de calabaza con tortillas hechas a mano son fenomenales.

Ya en la plaza principal del pueblo destacan su bello quiosco y la Presidencia Municipal. Ahí mismo, frente a un enorme atrio, la majestuosa Parroquia del Divino Salvador con su convento se roba las miradas. Su construcción inició alrededor de 1540, y ostenta pinturas realizadas por los indígenas de la región de mediados del siglo XVI, que son una verdadera obra de arte.

Los murales son una representación del paraíso que va naciendo de un árbol de la vida. En este ejercicio de imaginería aparecen árboles de toda variedad, vides, bosques, magueyes, nopaleras, flores exóticas, monos, venados, águilas, serpientes, pericos, y decenas de animales y plantas más, que participan en este homenaje a la exuberancia y a la vida misma.

La zona arqueológica de Malinalco

En el Pueblo Mágico, una brecha sinuosa que sube el Cerro de los Ídolos conduce hacia la zona arqueológica. A cada paso se respira la intensa energía de este lugar de poder habitado desde tiempos inmemoriales por teotihuacanos, toltecas, matlazintlas, y aztecas, quienes utilizaron este lugar sagrado para sus ceremonias y rituales. La mayoría de los vestigios que hoy pueden apreciarse tiene que ver con estas dos últimas culturas. No es difícil imaginarse a los guerreros águilas ascendiendo hasta este lugar para llevar a cabo sus rituales iniciáticos.

Son varios los edificios que todavía permanecen incólumes con sus evocaciones del pasado, pero sin la menor duda la Casa de las Águilas y los Tigres es la más impactante y sobresaliente. Este templo-pirámide, tallado directamente sobre la roca en la ladera de uno de los montes que circundan prácticamente todo el conjunto, es único en el universo prehispánico mexicano.

Su acceso principal es a través de una imponente figura con forma de boca de serpiente con sus escamas en los muros laterales, que simbolizaba para los guerreros aztecas las puertas del Mictlan o inframundo. Al interior de este espacio es donde ocurrían las ceremonias mágico-religiosas; al salir de aquí, los hombres regresaban al mundo de los vivos convertidos en temibles e imbatibles guerreros mexicas. Las imágenes que se tienen de Malinalco y las serranías adyacentes desde aquí, son espléndidas.

Una visita al Museo Universitario Luis Mario Schneider, justo a la salida de la zona arqueológica, bien vale la pena para empaparse de la cultura y tradiciones del lugar, y conocer un poco más sobre el paso de la cultura Mexica. Suelen tener interesantes exposiciones temporales exhibidas en sus salas para estos propósitos.

Malinalco es un espléndido destino muy cerca de la Ciudad de México para pasar fines de semana muy agradables. La zona cuenta con un universo gastronómico muy atractivo que podrás ir descubriendo; la iguana y la trucha son platillos muy tradicionales y exquisitos. Las nieves de Malinalco son también afamadas, y el mezcal y el pulque de la región son para los conocedores. ¿Vas a dejar pasar esta experiencia maravillosa?

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