Durango y los bucólicos paisajes del noroeste mexicano

Durango y los bucólicos paisajes del noroeste mexicano

Los paisajes del noroeste en el estado de Durango, presentan hermosos horizontes desérticos de una belleza única y peculiar.

Muy cerca de la capital de Durango yacen eternos caminos de lo que fuera la frontera más norteña de la Nueva España. Bellas misiones franciscanas, haciendas de los tiempos de bonanza, lagunas y humedales excepcionales, serranías de crestas incandescentes, poblados de antiguas reminiscencias, y campos de fértiles contornos.

Más allá, al final de los caminos, se encuentra silenciosa la asombrosa cultura menonita que se ha asentado en la región de Nuevo Ideal desde hace casi un siglo, venida de Holanda y Rusia en los tiempos de la persecución religiosa en el Viejo Continente.

Te dejamos aquí una atractiva ruta que incluye todo lo necesario para que tu próximo viaje a Durango tengas una pequeña probadita de esta enorme y espectacular entidad, que en sus parajes extraordinarios tiene mucho que contar al viajero de aventuras.

Primeros paisajes del noroeste en Canatlán

El primer destino es el poblado de Canatlán; pero antes de llegar al poblado está la Ex Hacienda La Sauceda del siglo XVI, que fue construida por los jesuitas. Estos misioneros fueron los primeros occidentales en tener contacto con los habitantes originarios de estos páramos: los Tepehuanos.

El casco de la hacienda sigue en pie orgulloso, su hermoso templo de San Jerónimo de fachada barroca no pierde su señorío; los arcos románicos y las arboledas frondosas de la propiedad recuerdan la rebelión de los tepehuanos, que inició en 1616 y dejó un importante saldo de sangre. Al final, la historia nos dice que los tepehuanos fueron doblegados; cuatro años después, los cuerpos de los indígenas yacían en los páramos más inclementes, y los que corrieron con suerte fueron llevados a las misiones para ser convertidos.

Más adelante se encuentra el pueblo de Canatlán, que vio la luz en 1620 con su misión franciscana. En los alrededores llaman la atención los cerros de las Tres Peñas y Caboraca, y un poco más allá el Río Sauceda corre entre álamos y matorrales.

En sus calles descansan viejos vestigios de tiempos inmemoriales, como la Parroquia de San Diego Canatlán, erigida con piedras talladas y que presume un atrio provisto de arboledas exuberantes. Más allá está la vieja estación de ferrocarril, que hoy alberga la Casa de la Cultura, en cuyas salas se exponen algunos vestigios prehispánicos de la región, como un homenaje a los primeros habitantes de estos páramos infinitos.

La Plaza Principal de Canatlán con su fuente y su quiosco de dos pisos, es el lugar de reunión por excelencia. Nieves, dulces y niños en bicicletas son el color del pueblo cuando la tarde ha caído y el clima es más benévolo. Muy cerca del poblado está la presa Caboraca, y si lo prefieres las actividades en tierra, en el Cerro del Garbanzo hay rutas para bicicleta de montaña y rappel.

Guatimapé y la Laguna de Santiaguillo

Después de 35 kilómetros al norte, se llega a la hermosa misión y hacienda de San Miguel Guatimapé. El lugar es visitable si se coincide con el cuidador en turno; ambas construcciones del siglo XVIII se conservan en muy buen estado, y sus interiores con mobiliarios de época son un compendio abierto de la vida en estos yermos abandonados.

Aquí vivieron los Condes del Valle de Súchil y su último propietario murió a principios del siglo XIX, a causa de la mordida de un oso; sus restos están enterrados en la capilla de la hacienda.

Desde la hacienda sale un camino hacia la comunidad de Coneto de Comonfort, y siguiéndolo por 10 kilómetros se llega a la Laguna de Santiaguillo, que es el humedal más importante de Durango y el norte del país.

Este cuerpo de agua es un paraíso para los que gustan de los caminos exóticos y los panoramas sublimes. Los observadores de aves y fauna endémica pueden regodearse en este lugar. Y es que la zona es un refugio de vida silvestre que regala encuentros emocionantes.

En tus caminatas encontrarás desde guajolotes salvajes, jabalíes, venados cola blanca, patos golondrinos y gansos, hasta decenas de especies de aves migratorias que llegan del norte del continente huyendo de los climas gélidos. En las orillas del lago encontrarás algunas fondas que sirven el exquisito pescado fresco de la laguna, no te quedes sin probarlo.

Nuevo Ideal y los campos menonitas

Tras una veintena de kilómetros se llega a Nuevo Ideal, la cabecera de la región menonita, llegados a esta esta región en 1924. Muy cerca está el pueblo de Adobe, que fue escenario de la película de One Man’s Hero (1999), cuya trama tiene que ver con la historia del Batallón de San Patricio. En la zona se descubren bellas misiones, poblados encantadores e interesantes templos novohispanos.

Pero lo más interesante de esta región son los campos menonitas que se encuentran a pocos kilómetros de Nuevo Ideal. Desde que se llega, llaman la atención las bien trazadas propiedades con sus sembradíos y sus granjas, sencillas pero impecables y bien dotadas. En automático, el viajero se traslada a esos paisajes rurales europeos.

Los menonitas trabajan la tierra y se dedican a la ganadería, pero no utilizan adelantos tecnológicos ni maquinaria moderna. Eventualmente se ve alguno utilizando un tractor o manejando una camioneta, libertades que se han dado paulatinamente en los últimos años, no sin antes enfrentarse a las autoridades comunitarias.

En Campo Hermoso, Jardín de Flores, Tierra Limpia y otras parcelas, destacan los cultivos de frijol, maíz, cebada, avena, trigo, y una variedad de vegetales y granos. Las mujeres atienden las huertas familiares. Se pueden ver las bodegas, establos y las fábricas de los famosos quesos menonitas, que son la base de su economía.

Aquí mismo puedes comprar los productos. Conocer estos campos es una rica vivencia, resulta inaudito encontrase con un pequeño enclave europeo perdido en los confines del desierto duranguense, páramos estériles que los menonitas han transformado en vergeles.

Hoy la región es próspera y pacífica, la mayoría de sus habitantes hablan español y plattdeutsch, que es una derivación del alemán que estudian en sus modestas escuelas. No utilizan la energía eléctrica, así que no hay televisión, ni radio, ni computadoras ni todo aquello a lo que estamos acostumbrados. Su contacto con el mundo exterior es principalmente con las demás comunidades menonitas, sobre todo: Ciudad Cuauhtémoc en Chihuahua y Manitoba en Canadá.

Pero una cosa es segura: en este rincón que parece haberse detenido en el tiempo, predomina el amor que los menonitas profesan a la familia y al trabajo. Son sus normas las que le otorgan cohesión a su vida, ellos son siempre pacíficos y todos sus actos tienen que ver con el fin último del beneficio de la comunidad. Lo más importante para ellos es no perder sus tradiciones.

Esta ruta duranguense te tiene deparadas sorpresas excepcionales, en tu próximo viaje a Durango ya sabes cuál es el rumbo. Muy buen viaje.

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