Cuitzeo Pueblo Mágico de Michoacán

Cuitzeo Pueblo Mágico de Michoacán

En el estado de Michoacán, muy cerca de su capital Morelia, frente a un hermoso cuerpo de agua, descansa Cuitzeo Pueblo Mágico.

Esta localidad de origen purépecha cuenta con espléndidos tesoros coloniales, vestigios prehispánicos de mil 500 años de antigüedad, asombrosos paisajes de exótica belleza, una arraigada tradición artesanal, y una gastronomía de suculentos acentos.

Este Pueblo Mágico es un magnífico pretexto para darse una escapada de fin de semana con toda la familia, y disfrutar de su vasta naturaleza entre senderos de montaña, descubrir entre sus entrañables callejones empedrados sus conventos y templos agustinos, y para divertirse en su lago con diversas actividades acuáticas.

Un poco de historia

Antiguamente, Cuitzeo formaba parte de las regiones conquistadas por el imperio tarasco, único pueblo que nunca fue sometido por los aztecas ni por otros pueblos Mesoamericanos que pretendían dominar estas tierras fértiles.

No fue sino hasta el Virreinato que la región experimentó la conquista espiritual, encabezada por los frailes agustinos. Fue entonces cuando se erigió el convento de Santa María Magdalena (1550), una de las joyas arquitectónicas más deslumbrantes de Michoacán y de nuestro país.

En 1861, la cabecera municipal adquirió el nombre de Villa de Cuitzeo del Porvenir, y desde entonces con su clima templado agradable y a la orilla de su estupendo espejo de agua, la localidad ve pasar el tiempo sin sobresaltos.

Hoy, a este remanso de serenidad acuden los viajeros que justamente buscan eso: el sosiego y la placidez en escenarios de idílica presencia.

Cuitzeo Pueblo Mágico

Desde que se llega a Cuitzeo, su hermoso lago da la bienvenida; garzas, patos canadienses y golondrinas sobrevuelan el espléndido espejo de agua, mientras los hombres en sus rústicas canoas pescan charales, bagres y carpas.

La vasta extensión de lago y su poca profundidad son ideales para agradables paseos en paisajes de gran belleza. El área lacustre ofrece rincones donde se hallan manantiales cristalinos con pozas para refrescarse. Muy temprano por la mañana, se puede salir a pescar junto con los pescadores locales, que inician sus labores de todos los días. Una vez escudriñado el lago y sus alrededores boscosos, el pueblo en la ribera espera ser descubierto.

El Ex Convento de Santa María, de refinado estilo plateresco, es por mucho la joya de la corona. Esta obra agustina presume en la planta alta su Sala Capitular, que alberga un acervo bibliográfico y documental con más de mil volúmenes del fondo conventual, con obras de los siglos XVIII y XIX. El amplio atrio con bellos jardines, los detalles ornamentales de la fachada, y la hermosa capilla abierta complementan un conjunto francamente maravilloso.

El edificio también es sede del Museo de la Estampa, algunas habitaciones del convento fueron acondicionadas para albergar una importante colección de grabados de más de cuarenta artistas nacionales renombrados. En los pasillos del museo también se exhiben piezas arqueológicas purépechas y objetos suntuarios de la época virreinal.

Otras joyas coloniales imperdibles son el Templo del Hospital franciscano (siglo XVIII) con un refinado estilo barroco, y el Santuario de la Virgen de Guadalupe, que es muy venerado en la región. Perderse por los callejones del pueblo permite asomarse a los patios interiores de las casonas, y descubrir a los artesanos que elaboran magníficos artículos decorativos y utilitarios con fibras vegetales, desde cestos y canastas, hasta elegantes sombreros que se pueden ver en los puestos del centro del pueblo.

También en el centro de Cuitzeo son imperdibles sus delicias gastronómicas, que se pueden degustar en los portales, el mercado y en los pequeños restaurantes del pueblo. Los moles de guajolote acompañados con tortillas de maíz recién salidas del comal, las corundas, los tamales, los clásicos uchepos michoacanos, los esquites y los atoles blancos son verdaderos manjares.

No menos sabrosos son los charales y carpas del lago preparados con deliciosos condimentos locales, como la hoja santa y la mostaza que nace en los prados de Cuitzeo. En la región también el pulque es tradicional, y conviene acercarse a los curados de café, fresa, guayaba y piña.

La zona arqueológica de Tres Cerritos

Muy cerca de Cuitzeo se localiza la zona arqueológica de Tres Cerritos, cuya etapa más antigua de ocupación corresponde al Clásico Tardío, del siglo VI al IX d.C.

Esta ciudad perteneció al Imperio Tarasco, y en la zona se puede descubrir el Montículo I al noreste del sitio, que tiene tres plataformas superpuestas donde se encontraron importantes entierros. Al oriente se yergue la Plaza Central con sus montículos II y III, que son en realidad cámaras mortuorias comunicadas entre sí mediante un vestíbulo central; a juzgar por la refinada arquitectura funeraria de las estructuras, aparentemente el lugar habría albergado los restos de altos dignatarios. Asimismo, en la plaza central hay un interesante adoratorio en el que se hallaron gran cantidad de ofrendas y entierros de infantes.

Regálate una escapada de fin de semana a este Pueblo Mágico michoacano, puedes estar seguro de que tu estancia será placentera, y podrás acercarte a las tradiciones y delicias michoacanas.

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